martes, 29 de enero de 2019

NO LO ENTIENDEN.

En su lógica neoliberal, el Sr. Casado y su adjunto el olímpico escupidor de huesos de oliva, no entienden, - en realidad les importa un pimiento-, que la liberación salvaje de la economía y el mercantilismo sin barreras produce retroceso social y daños irreversibles para los asalariados…La globalización imperante cabalga aupada en reducir a mínimos la presión fiscal a las grandes corporaciones y abaratar a máximos los costes salariales. Y como complemento, penalizar al consumidor elevando las tasas generales sobre los productos.
La variante de racionalizar los beneficios empresariales de las grandes empresas en aras de una redistribución más justa y social, ni esta ni se le espera. Y lamentablemente en este escenario se echan en falta los contrapesos a esta visión de la economía que tanto atrae a los cuatro jinetes del apocalipsis español: PP, Cs., Vox y Aznar. Un modelo de economía que no se conforma ya con merodear a través de intermediarios sino que se posiciona como protagonista. Los grandes poderes económicos y financieros se muestran herederos de los señores medievales de horca y cuchillo, haciendo su voluntad. Dinamitando cualquier asomo de humanismo en la sociedad y pervirtiendo los valores democráticos de la misma.
Estos días asistimos, con indiferencia, cuando no con desconocimiento a un desastre ecológico descomunal con grave pérdida de vidas humanas en el estado brasileño de Minas Gerais. La empresa culpable del desastre, “Vale”, también es copropietaria de la represa que se rompió en la localidad de Mariana en el mismo estado. En esa ocasión (hace unos tres años), provocó el mayor desastre ambiental de la historia de Brasil, con numerosos muertos y cientos de kilómetros de ríos contaminados. La impunidad es absoluta. El actual presidente del país, adalid de la extrema-derecha y de la desregulación salvaje, es una garantía para que esas situaciones de destrucción medioambiental y destrozo del hábitat para enriquecimiento de unos pocos. Nadie plantea que este daño, amén de local, afecta gravemente a los ecosistemas que nos son comunes. Mientras, la culpabilidad de gobiernos corruptos y la codicia enfermiza de los agentes económicos, es exonerada.
Se ofrece como sumun de modernidad el modelo neo liberal de desarrollo, basado en un consumismo irracional, en ocasiones compulsivo. Amparado en una publicidad machacona. La globalización impone necesidades más en consonancia con los intereses de los grupos económicos, que con los de la ciudadanía. Algo dirigido a quienes tienen capacidad de consumir, en tanto que más de un tercio de la población queda marginada por situación de penuria.
La falacia de tal propuesta, en algunas bocas convertida en dogma de fe, es el cáncer de las ideologías políticas. Afincados en ella, los cuatro jinetes del apocalipsis español, heraldos de la doctrina del “crepúsculo de las ideologías” de Gonzalo de la Mora, pretenden hacernos ver que los intereses privados, son de interés general y que los intereses generales, deben ser gestionados por grupos privados. Disfrazando la avaricia y el lucro desenfrenado como eficacia y mejora de la gestión, calificando con absoluta desvergüenza como crear riqueza, al acumulo desaforado de beneficios de una minoría.
La voracidad ultra liberal consagra la iniciativa privada como redención frente a lo público que es objeto de sus insultos. Se injuria como pesada y nociva burocracia al sector público y parásitos a quienes lo administran al servicio de la ciudadanía. Pero la realidad muestra a diario como lo privatizado o la desregulado es una mina de oro para una pandilla de saqueadores del patrimonio común y una voladura sistemática de los cimientos de la solidaridad y del estado de bienestar.
Lo que comienza como un atropello económico, una praxis extractiva, una propuesta para despojar de derechos sociales y económicos a la ciudadanía, termina en convertirse en una quiebra de carácter democrático. La cultura y la ideología se ven gravemente afectadas y la información se convierte en mecanismo al servicio de los poderosos, el conservadurismo más reaccionario, y para más inri, -viejo conocido de España-, avanza cómodo para enseñorearse de los resortes del poder…En lo que para su protagonistas, es volver “a casa”…
No lo entienden…O quizás quienes no lo entiende, -trágicamente-, son los llamados a cerrarles el paso.

*Antonio Campos Romay ha sido diputado en el Parlamento de Galicia.


domingo, 27 de enero de 2019

VENEZUELA, NO HAY SALIDA BUENA.

En octubre de 2012 busque explicación a las victorias electorales de Chávez, lejos de lo que se publicaba en casi todos los medios de comunicación en Europa y la encontré, hoy no encuentro salida buena.
Tengo que iniciar la reflexión indicando, que por el entorno europeo de noticias y opinión publicada con el que me desayunaba todas las mañanas y me acostaba todas las noches, yo estaba convencido que los venezolanos ya vivían una situación de cuasi dictadura, violencia ciudadana inaguantable y expolio de las riquezas del país con las mayores reservas mundiales contrastadas de petróleo. Hoy las noticias de los mismos medios abundan sobre las posiciones de intolerancia y autoritarismo institucional del “Estado Bolivariano”, hacia lo que parece es la mayoría de sus ciudadanos y cualquier ente que no esté en el entorno más próximo del “madurismo” (más adelante explicaré porque no aplico el término chavismo).
Entonces la amplia ventaja democráticamente ganada, frente a una oposición unida y con, al menos aparentemente, un buen candidato, me produjo una cierta sorpresa. Esto me motivo a buscar información del porqué del resultado en fuentes lo más próximas posibles al terreno y ajenas a los contendientes. Las encontré en los comunicados y publicaciones de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Según esas fuentes, en Venezuela la pobreza se había reducido, durante la presidencia del Sr. Chávez, a la mitad, los indigentes que vivían en las calles en dos tercios de los que existían antes, las diferencias de ingresos entre ricos y pobres y el desempleo urbano también se habían dividido por dos. Respecto a otro de los factores básicos de supervivencia la alimentación, la malnutrición infantil se había situado por debajo de casi todos los países de su entorno geográfico.
La conclusión era obvia, a las presiones exteriores y medidas coercitivas, especialmente de EEUU, los gobiernos del chavismo respondían redistribuyendo la riqueza entre las clases más desfavorecidas de su país y manteniendo el control de algunos sectores estratégicos. Como quiera que cuando los partidos socialdemócratas europeos redistribuían la riqueza generada y mantenían el control público en sectores estratégicos, también ganaban las elecciones, a pesar de la mala prensa de que sufrían, prensa en manos de las grandes corporaciones privadas, que como ahora, mantenía que lo público era menos eficiente, el Sr. Chávez ganaba elecciones por las mismas causas que las ganaban los socialdemócratas en Europa.
La respuesta de Maduro y su entorno a sus problemas, no ha sido continuar con las políticas de Chávez de redistribuir riqueza, sino crear una nueva clase alta (judicial, militar y familiar), a la que enfrentar con la dominante anterior, sobre todo económica, que le cuestiona, y buscar alianzas con imperios competidores del norteamericano. Y la cuestión es esa: Ningún imperio es bueno, ni para el pueblo de Venezuela, ni para el resto del mundo, y las dictaduras y sus trampas anti democráticas, son nefastas para la mayoría de los ciudadanos de los pueblos que las sufren y los venezolanos hoy son victimas de imperialismo y dictadura simultáneamente.
Yo no estoy por cambiar el actual titular del Imperio por ningún otro titular imperialista, y lo que hoy esta en juego, principalmente por errores de Maduro y su equipo, errores que estoy seguro que con Chávez no se cometerían, es cual es el nuevo dirigente imperial, que influye y controla las riquezas y geografía de Venezuela
Hoy ya no hay solución buena, como mucho buscar fórmulas para que la sangre y el hambre se mida en términos lo menos graves posibles.


Fdo: Isidoro Gracia

sábado, 26 de enero de 2019

QUE LA VERDAD NO ESTROPEE UN TITULAR

 Unas doscientas empresas españolas están presentes en la India, ese gigante de 1.400 millones de habitantes que representan la sexta economía mundial. Que tiene un reto colosal, modernizar sus infraestructuras en medio de un complejo mosaico de culturas, credos e idiomas, aparejado a severas desigualdades sociales. España lleva largo tiempo buscando un nicho de negocio en esas prioridades.
Mientras, el telepredicador Casado, anda a lo que mejor se le da, ir de bolo en bolo cual muñeco de “José Luis Moreno”, dando voz al ventrílocuo Aznar, el Sr. Borrell, miembro de ese gobierno que lo pone histérico, anda también a lo suyo: un viaje de dos días a Nueva Delhi para participar en el Foro Internacional “Diálogo Raisina” y entrevistarse con gobernantes del país.
Pregunta el telepredicador para que viajan los miembros del gobierno Sánchez, este incluido. Por vía de ejemplo valga este caso… ¿será Sr. telepredicador, por un azar, para mantener contactos bilaterales e influir en la concreción de importantes inversiones españolas en el país hindú? ¿Auspiciar la participación española en la renovación de la obsoleta red ferroviaria india poniendo sobre la mesa la experiencia en alta velocidad y obras como la del tren, La Meca-Medina? ¿Participar en contratos para la construcción de aviones Airbus de transporte militar (56 aviones del modelo C2-95, 16)? ¿Oxigenar a Navantia procurando lograr la construcción de cuatro portahelicópteros del tipo del Juan Carlos I? Quizás el telepredicador en cuestión ignore que amen de la industria civil, la aportación en industria militar es clave para una nación con serias tensiones con sus vecinos, sin que sea ajeno a ello, el dilucidar la hegemonía en la región.

Más preguntas de viajes le surgirán del telepredicador casado con Rivera, porque todo apunta a que el Sr. Presidente del Gobierno tirará nuevamente de Falcon para ir a Nueva Delhi en el último trimestre de 2019 para entrevistarse con las autoridades locales…Caprichos del Sr. Sánchez…A fin de cuentas se trata de una minucia de intentar inyectar varios miles de millones de euros en la economía española, generación de puestos de trabajo y dinamización del sector empresarial…

Mientras el gobierno con el apoyo muy crítico y complejo de Podemos y un más que versátil apoyo en la Cámara, intenta afianzar las bases para recuperar una sociedad más cohesionada socialmente, devolviendo a la ciudadanía los derechos sociales, civiles y económicos de que ha sido despojada y se esfuerza en recomponer el duro desgarrón de Cataluña avivado a ciencia y conciencia por el PP, el telepredicador aupado en sus coros mediáticos, comunica la palabra del Señor…por supuesto Aznar. Heraldo de las excelencias democráticas de sus aliados de extrema derecha, aplaude entusiasta al descerebrado del Muro de los Horrores, pone en almoneda la Constitución, los derechos de las mujeres o la dignidad de las victimas asesinadas por el “abuelo” (entrañable apelativo que tienen sus socios hacia el dictador). Y se aplica en implementar todos los mecanismos posibles, los de su cosecha y los que le exige su socio extremo, para desmontar el estado de bienestar y hacer apostolado del nacionalcatolicismo más rancio.
Ya que andaba por aquellos pagos, el Sr. Borrell siguió perdiendo el tiempo que le paga el pueblo español, (que diría el telepredicador) conversando con sus homólogos, iraní y australiano. Quizás sea porque, según sus palabras, Irán es “una gran potencia regional y un actor geoestratégico de primer orden en Oriente Próximo". Y aun le quedó tiempo para expresar claramente varios criterios en relación a la UE: “Europa no puede ser "un poder blando para siempre”. Por ello hace hincapié en “una apuesta por construir una mayor integración europea a todos los niveles, también en el político y el militar”. “Con mecanismos de defensa comunes e independientes de EEUU, para hacer valer sus valores e intereses en un mundo globalizado e interconectado".

Una UE más fuerte, más cohesionada y en la que los estados cedan soberanía para ganarla en el escenario mundial". Y así “poder tomar decisiones sin temor a represalias de terceros países o de los mercados financieros”. "Ningún miembro de la UE es capaz por sí solo de responder de forma eficaz a los retos de un mundo globalizado".

Como era de esperar en tiempos de tele-predicas, la verdad no es noticia. Y no es cosa, que la verdad estropee el titular de una tele predica.


*Antonio Campos Romay ha sido diputado en el Parlamento de Galicia

miércoles, 23 de enero de 2019

Ejército e Iglesia

Catedral castrense de España

Es evidente que la aconfesionalidad del Estado español establecida en la Constitución no se respeta ni por las propias autoridades del Estado, lo cual ya es paradójico. El artículo 16.3 de la Constitución española y los acuerdos con el Vaticano de enero de 1979, aparte la práctica diaria, muestran la falta de respeto a una norma que nos hemos dado todos y una burla para los que no son católicos e incluso para los católicos consecuentes con la legalidad vigente.

Llevamos cuarenta años de Constitución y aún existe el arzobispado castrense de España, como si el ejército fuese un coto cerrado donde los abusos de que se acusa a algunos de sus miembros quedan impunes e incluso no se investigan, donde no pocos militares (pocos en términos absolutos) celebran reuniones en exaltación de golpistas y donde la Iglesia sigue teniendo una influencia que en puridad no le corresponde.

Hay que remontarse al siglo XVI para ver a clérigos acompañando al ejército español para que este siguiese en todo lo que la Iglesia determinaba. En 1933 la jurisdicción eclesiástica fue eliminada, pero repuesta en 1950, lo que se entiende perfectamente (entender no es justificar). En 1986 el papa transformó el arzobispado castrense de España, cuya legislación, entre otra, es el Código de Derecho Canónico. Y no es que una organización como la Iglesia no pueda tener sus propias leyes (toda vez que es también un estado), sino que estas leyes puedan influir en el ejército español a tenor de que un arzobispo le asiste.

La Ley Orgánica de Libertad Religiosa, aprobada en 1980, también sustenta este arzobispado tan particular, pues ningún otro tiene vínculo alguno con ninguna otra institución del Estado. Incluso las ordenanzas militares sirven de base a la influencia de la Iglesia en el ejército, sin que ningún ministro, ningún gobierno, de un signo u otro, hayan hecho nada para cambiar esta situación. Porque en el caso de las ordenanzas militares aún es más grave, pues son competencia del Estado.

El argumento de la Iglesia –que el Estado no rebate- de que todo soldado tiene derecho a la asistencia religiosa si así lo desea, no tiene sentido alguno, pues nada impide que los soldados católicos (y practicantes) se valgan del numeroso clero existente en el país; para nada es necesario que exista un arzobispado castrense que es otra forma de que la Iglesia ingrese fondos pagados por todos los españoles, los católicos y los que no lo son. La Spirituale Militum Curae, una constitución de la Iglesia, por la que se pretende justificar la existencia de ese arzobispado castrense, señala que los soldados tienen unas condiciones peculiares de vida. No es cierto: lo era en la Edad Media, cuando campañas interminables en lejanas tierras llevaban a los soldados, no todos profesionales, a misiones guerreras donde muerte y religión eran inextricables. O en tiempos posteriores, pero no cuando el ejército español está dedicado, fundamentalmente, a misiones humanitarias y (salvo en la presidencia de nefasto personaje) servir de apoyo a operaciones militares en cumplimiento de compromisos internacionales.

Que una de las misiones del arzobispado castrense sea que el soldado “alcance la santidad” es ya el colmo en un estado teóricamente aconfesional, que tiene una deuda con el laicismo y con la larga tradición ilustrada, intelectual y liberal española. Así, el arzobispado castrense dispone de vicarios, jefes de asistencia religiosa, delegados episcopales, que esparcen su influencia no solo en el ejército sino en la sociedad española, lo quiera esta o no. Capellanes castrenses, sacerdotes colaboradores y otros completan el entramado de una organización específica para un ejército de un Estado que no cumple con su propia Constitución en este sentido.

Pero no solo el ejército sino también la Guardia Civil y la Policía Nacional están “asistidas” por el arzobispado castrense. Así, los curillas y capellanes, valiéndose de la confesión, escudriñan si el soldado se toca el pene recatadamente o no en el acto de orinar, si tiene pensamientos impuros, si lleva a cabo una vida religiosa como la Iglesia ha establecido o el penitente incurre en laxitud. La religiosidad, nos lo han dicho ya los humanistas y los reformadores, tiene que ver con la conciencia de cada cual, con lo que desee creer y practicar de acuerdo con una ética personal. Pero la Iglesia quiere más, quiere hurgar en las fuerzas armadas españolas para tener la influencia que no tendría de otra manera.

Luego vienen las asociaciones de damas y señoras que forman parte de toda la parafernalia, pagada por el erario público, mientras necesidades imperiosas están sin atender ante la limitación de los recursos de todo Estado. Y toda una burocracia está al servicio del arzobispo castrense para los tres ejércitos de España (tierra, mar y aire), la policía y la Guardia Civil del duque de Ahumada. Con sus festividades religiosas, sus misas y cánticos, sus vestidos de gala y la asistencia de autoridades civiles.

Patética fue la anécdota por la que, siendo Ministra de Defensa doña Carme Chacón, y celebrándose la jura de bandera en la Escuela Naval de Marín (Pontevedra), aquella advirtió a las autoridades militares de que no asistiría al acto si se celebraba una misa oficial. Hubo misa y la ministra no asistió. ¿No hubiera sido más coherente –y respetuoso con la Constitución- que la ministra diera la orden de que el acto respetase la aconfesionalidad del Estado y las autoridades castrenses obedeciesen?

Con los recursos de todos los españoles se mantiene una iglesia catedral castrense, un colegio sacerdotal dependiente del obispo castrense, una hermandad de capellanes retirados. De nada han valido los esfuerzos y escritos de Jovellanos, de Urquijo, de Juan Antonio Llorente, de Meléndez Valdés, de Azcárate y Sanz del Río. La nómina no se agota aquí, como tampoco la paciencia de una población que ve, una vez más, como la Iglesia se impone al Estado en un asunto que dice mucho del respeto que dicho Estado debe a sus ciudadanos.

L. de Guereñu Polán.


sábado, 12 de enero de 2019

El mapa rojo



Más que perder el tiempo en discutir si debe seguir al frente del Partido Socialista andaluz la actual Secretaria o no, creo que resulta interesante partir del mapa rojo que refleja el apoyo que el Partido Socialista tiene en Andalucía y, por ende, su implantación. En la mayoría, con mucho, de los municipios andaluces, el Partido Socialista ha sido el más votado, aunque en el resultado electoral global se refleje la escasa diferencia con respecto al segundo o al tercero.

De los 778 municipios andaluces, solo 44 están en la provincia de Cádiz, pero esta provincia es atípica incluso en el conjunto de España, pues contiene muchas ciudades y villas con no pocos habitantes (Algeciras, Jerez, San Fernando, Arcos, Barbate, Los Barrios, Chiclana, Conil, La Línea, el Puerto de Santa María, Puerto Real, Rota…). Y es precisamente en esta provincia, la de origen del dirigente de Ciudadanos, donde el Partido Socialista ha perdido muchos votos.

Un caso a estudiar es la provincia de Córdoba, donde hay grandes manchas de color distinto al rojo, así como los municipios costeros gobernados por la derecha, particularmente en la provincia de Málaga, Almería y Granada. El resto es un espacio de abrumadora implantación socialista, que cobra especial interés en las provincias de Jaén, Sevilla y Huelva.

Los socialistas andaluces a buen seguro conocen este mapa rojo y lo explotarán para trabajar en los próximos años (si no hay elecciones anticipadas) y dar la vuelta al gobierno conservador que se formará en los próximos días. También hay que tener en cuenta que quien disputa el mismo “espacio” electoral al PSOE, la marca de Podemos en la región, es primera fuerza solo en dos o tres municipios, quedando muy por detrás en el resto, y ni siquiera ganando en Cádiz, donde gobierna un alcalde de esa formación.

La estructura económica de Andalucía, como en cualquier otro país, condiciona el resultado electoral: hay grandes diferencias de renta y de riqueza entre la mayoría de la población y un sector reducido de la misma, hay un déficit en transportes y comunicaciones (por más que el tren de alta velocidad haya venido a comunicar rápidamente el occidente andaluz con el resto de España), hay importantes carencias en sanidad, consecuencia en parte de los recortes económicos sufridos durante la crisis económica iniciada en el año 2008 y hay una hipertrofia del sector terciario, basado sobre todo en el turismo y sus ramificaciones, la hostelería en primer lugar. Es un sector este que no destaca en los inputs de la economía, no hay en él suficiente valor añadido.

El sector secundario no es desdeñable, pero sufriendo crisis periódicas como en el resto del mundo industrializado. Está bastante concentrado en Sevilla, y ello no se debe solo a la capitalidad, pues ya ocurría con anterioridad a la existencia de la Comunidad Autónoma, sino a las buenas comunicaciones, a la situación en el eje del bajo Guadalquivir y a la existencia de un puerto fluvial que está en contacto con los marítimos de Huelva, Cádiz y Algeciras. En el caso de Huelva se viene repitiendo un fenómeno fácilmente visible: la fidelidad de los obreros metalúrgicos y químicos al Partido Socialista. Otro tanto se puede decir de las zonas mineras, menos claramente en el caso de Córdoba. Esto mismo se puede ver en el caso de Sevilla, aunque en la provincia es el campo de jornaleros, como en la provincia de Jaén, el principal vivero para el socialismo.

Es importante en Andalucía el sector del transporte, pero al estar atomizado y muy diversificado espacialmente, no es posible aquí atribuirlo a este o a aquel partido en cuanto a sus preferencias. Es indudable, sin embargo, la relativa fidelidad que se da al Partido Socialista por parte de profesionales de las diversas ramas, particularmente en la enseñanza (menos en la Universidad).

Hay, no obstante, un “hartazgo” entre ciertos sectores sociales de la preponderancia y el gobierno socialista a lo largo de más de tres décadas, máxime cuando problemas endémicos como el del paro no han encontrado solución, sin que se diga por parte de nadie que, en una sociedad de libre mercado, quien crea empleo es la empresa privada, no el sector público, que es muy pequeño en términos relativos, salvo en lo que respecta a la Administración. Parece evidente una estructura empresarial en Andalucía muy poco moderna, concentrada en el sector servicios y en la transformación de productos agrarios (vino, aceite), pero nada que se parezca, por ejemplo, a los casos de Madrid, Barcelona o las provincias vascas. Tampoco las empresas multinacionales han creado en Andalucía el empleo que sí en otras regiones de España, sobre todo teniendo en cuenta la importancia demográfica de aquella.

El “hartazgo” también se traduce entre los mismos votante socialistas, que no soportan los casos de corrupción que funcionarios y sindicalistas han cometido y que están en los tribunales, así como la ambición personal de doña Susana Díaz en la operación de palacio que protagonizó en 2016, solo un año más tarde de haberse comprometido con la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Quienes van a gobernar lo hacen con un apoyo social muy pequeño, sobre todo si se tiene en cuenta el que tienen en cada caso: solo el 23,8% del 58% del electorado el Partido Popular, y menos los otros dos del trío. Es fácil adivinar en que va a consistir la política del nuevo gobierno andaluz: más de la mitad del tiempo se dedicará a denunciar (veraz o mendazmente) el despilfarro que ha representado la administración socialista, y desmontar algunas políticas sociales y de derechos como ya se ha venido haciendo en Madrid y Valencia, por citar dos casos notables.

Ante esto está el mapa rojo que ha de hacerse valer, porque no se va a volatilizar fácilmente, pues Andalucía es un país con gran sentido de la memoria histórica. Allí la Iglesia, los terratenientes, los señoritos y la derecha han cometido las mayores tropelías que imaginarse pueda.

L. de Guereñu Polán.


jueves, 10 de enero de 2019

La izquierda seria

Olof Palme

Recuerdo a aquel Partido Comunista de España (al que nunca pertenecí) predicando ser los primeros en proponer una reconciliación nacional a mediados de los años cincuenta (aunque Carrillo pasaba temporadas acogido por Ceacescu y Pasionaria vivía “sin enterarse” de los crímenes de Stalin en Moscú). Pero sobre todo recuerdo a sus militantes en los años setenta y ochenta animados de un espíritu democrático y de una vitalidad excelentes. Habían contribuido a las Comisiones Obreras desde años atrás y, por lo tanto, a la modernización del movimiento sindical en España; les recuerdo en las reuniones y en los debates, siendo conscientes de la debilidad de la izquierda en aquellos años que preceden y suceden a 1975…

Recuerdo a los militantes socialistas de la cuenca minera asturiana, con quienes estuve varias veces, incluso en la formación de agrupaciones cuando habían quedado desmanteladas desde los años cincuenta: San Martín del Rey Aurelio, Morcín, Sama de Langreo, El Entrego, Mieres… En la costa lucense los socialistas de Foz, que tenían como referente a Ramón Couto y, mucho más joven, Salvador Fernández Moreda, luego siempre a la sombra de Francisco Vázquez. En A Coruña estaba Luis Arangüena y más tarde Antonio Carro (al que en cierta ocasión desplazaron a Pontevedra para que formase parte de una candidatura al Parlamento de Galicia). Con Moreda estaba uno, serio y trabajador, a quien conocíamos por un apodo que no puedo recordar. En Lugo estaban Ramos y Camarón, pero también la agrupación más numerosa de Galicia en 1976. En 1978, con la entrada de los militantes del PSP del profesor Tierno, las agrupaciones, sobre todo en las ciudades, se enriquecieron; también vinieron al PSOE muchos del Partido Socialista Galego (quiero recordar de forma especial a Baltasar García, Miguel Ángel Montero y Antón Novás). Hay una buena nómina de antiguos comunistas en las filas del PSOE formando parte de sus facciones más moderadas.

Vigo fue, con Pontevedra y O Grove, una de las agrupaciones más tempranas en torno a la muerte de Franco: los principales animadores eran López Peña (lucense) y Manuel Espárrago, quizá este el militante que más kilómetros ha recorrido para llevar la voz del socialismo. También Francisco Osorno, noble a carta cabal, Óscar Troncoso (más ugetista que otra cosa), Manuel Soto, “Baquelita” y un buen número de militantes abnegados entre los que estaba Isidoro Gracia y los hermanos Pedrido (perdón por no citar a todos, lo que sería prolijo). En cierta ocasión, con motivo de un conflicto laboral en Citroën, estuve acompañando a Francisco Bustelo y José Vázquez Fouz ante la patronal.

En Pontevedra contamos con Arturo Hermida, Manuel Cagiao, Andrés “o mariñeiro” y, algo más tarde, Marcelino Otero. Pero la agrupación creció cuando se afiliaron en masa muchos trabajadores de Tafisa y de la empresa de pasta para papel. Yo recibía la visita periódica de Espárrago y de López Peña (en ocasiones de Indalecio Tizón y su esposa Isabel) para ir a Chantada, a Vila de Cruces, Lalín, Silleda, Padrón, Ribeira, Boiro, Rianxo, Cée, Corcubión y otros pueblos de Galicia, pero también aldeas donde se encontraban los hijos de aquellos que habían desaparecido ya pero permanecía el recuerdo de su testimonio.

Los fines de semana se empleaban en estos viajes atiborrados de “El Socialista”, un periódico pequeño en formato y páginas que estaba llamado a desaparecer. Así se consiguió aglutinar a un “bloque de clases”, en expresión de la época, que permitió resultados electorales espectaculares (en 1977, 118 escaños) y llegar a 1982 con los míticos 202 escaños en el Congreso. Era el Partido Socialista disciplinado, como toda la izquierda, por más que sedicente; se recibían las consignas (así se hablaba entonces) y se llevaban a cabo sus designios; había una camaradería no exenta de tiranteces propias de la naturaleza humana.

En 1983 se produjo un aluvión de altas, militantes noveles (casi todos lo éramos) que estaban ilusionados en ese proyecto que capitanearon los más destacados sevillanos, madrileños y vascos. También llegaron al Partido Socialista indeseables que fueron desapareciendo cuando no conseguían un medro aquí o allá más o menos rápido. A Galicia venían con frecuencia Pablo Castellanos (hoy en otra onda) y Luis Gómez Llorente, de los cuales aprendí yo tantas cosas sobre el movimiento socialista internacional; de ellos recibí los primeros libritos de Marta Harnecker y Gabriela Uribe. Ya antes recibíamos algunos libros editados en Argentina por la editorial Losada, a la que nunca agradeceremos bastante la labor intelectual y divulgativa que realizó.

En el sur de la provincia de Pontevedra recuerdo la labor incansable de Uris Guisantes y el maestro Borrajo; en Nigrán estaba Manel, que fue luego diputado provincial conmigo; en Baiona el arquitecto Berride; en Vilagarcía Seso Giráldez y su esposa, pero también Cayón y la suya (no será de recibo hoy recordar antes a los varones), José Vázquez Fouz, formando una nutrida agrupación cuyo personaje más desinteresado y simpático fue, a mi parecer, Ferreira Faro.

En Vila de Cruces, Vilariño, sastre de profesión, en cuya trastienda se hacían las reuniones. En A Lama militantes que venían a Pontevedra para recibir la información que no les llegaba por otro medio; en Redondela estuvo el malogrado (ya no son pocos los fallecidos) Emilio González Iglesias, diputado provincial también, verdadera columna vertebral a la sombra de Rey, el alcalde del PSOE. Chapela era el vivero de votos en aquella época y no sé si en la actualidad, y luego se puede dar el salto a Oia, donde era la parroquia de Pedornes el núcleo de la militancia socialista.

En As Neves el cura Verísimo (en curas nos ganaba el Partido Comunista), desengañado más tarde por la nobleza de su carácter, incompatible con ciertas miserias humanas. En Gondomar estaba el maestro Giráldez; en Padrón, Emilio, dueño de una pastelería de obligada parada en el trayecto a Santiago. Aquí estaba un personaje siniestro (lo digo sin maldad), Andrés Eguíbar, que derivó a otros derroteros creo que por necesidades vitales.

Cierto que antes del triunfo del 82 estuvo la escisión estúpida de aquel congreso del “marxismo”, la época del entrismo de los trostkistas en el Partido Socialista, fenómeno que me parece no pasó de anécdota. Al heterodoxo de le llamaba “trosko” sin más miramientos; bobadas de gente joven en las que no incurrían los más veteranos.

En A Golada la agrupación se hizo sobre la base de un funcionario de prisiones, jubilado, de apellido Negro: hombre sobrio y serio, colaborador incansable, llegaba a Pontevedra con su coche de más de veinte años y doscientos mil kilómetros…; en Silleda estaba Castedo, que montó un restaurante chuletero de parada muy apetecible. Cristóbal Fernández (luego Delegado de Educación) pasó una verdadera cruz del verdugo Cuiña, dominador al más viejo estilo caciquil de aquellas tierras del Deza y el Trasdeza, aprendiz de Fraga. En A Estrada estaba la familia Leis Carlés, pero también otros que no puedo citar por fallarme la memoria. En Cerdedo Mari Carmen, que llegó a ser diputada del Parlamento Gallego, sostuvo una agrupación de gentes trabajadoras que recordaban –y nos contaban- los suplicios de sus ancestros a manos de falangistas y otras tropas.

En Pontecesures etaba Chenlo, otro maestro, como si se quisiera seguir la saga de otros tiempos, cuando los enseñantes fueron vanguardia de las ideas socialistas. En Catoira, mi condiscípulo Castaño, que arrasó en unas elecciones municipales para, retirándose, dejar el campo bien sembrado a Alberto García, alcalde sempiterno del municipio asomado al mar de Arousa. En Caldas Adolfo Abalo y su esposa, la familia Froján y otros que trajeron al PSOE a Vázquez Fouz. En Cuntis estaba Eiras, que fue alcalde hasta que se cansó, siguiéndole José Manuel García, recientemente jubilado, personaje con una empatía pegadiza, si es que vale la expresión. En Moraña estaba Celso, de una humildad y disciplina ejemplares, hacedor de una agrupación sólida sobre la base de la parroquia de Santa Lucía.

En Vilanova de Arousa estuvo el incansable contra el crimen, contra la corrupción, alcalde y nada apegado al poder, José Vázquez (distinto del diputado), al tiempo que ya se encontraba en su incansable lucha contra la droga la que se puede considerar apóstol, Carmen Avendaño. En Ponte Caldelas todo giraba en torno a José Luis Portela Perdiz, a quien considero merecedor de un mejor trato que el que recibió en el Partido Socialista; en Marín la agrupación cobró impulso con Senén Fernández, pero ya había allí un veterano (perdón de nuevo por mi memoria) que aún resuena hoy como ejemplo de seriedad y compromiso. Su hija Enriqueta le hace honor. En Cangas de Morrazo Suso “Caramuxo”, de grave voz y locuaz palabra: la vida no le trató bien y aún anda él predicando aquí y allá sus convicciones.

En Soutomaior fue el centro Andrés Vilán, director muchos años del Instituto “Valle-Inclán” de Pontevedra, donde yo ejercí la docencia en dos etapas distintas (en mi adolescencia estudié ahí el bachillerato). En Mos estaba Marcelino (pero no me acuerdo del apellido), hombretón muy simpático, concejal, que consiguió adecentar el barrio de San Andrés del municipio, dejado de la mano de Dios hasta su ejemplo. En Porriño, Raúl Francés, técnico farmacéutico, que dejó una prole militante de la izquierda. No puedo referirme a todos los municipios de la provincia, ni de Galicia, porque tampoco es el caso, cuando se trata de comparar aquellos años de seriedad y compromiso con otros que vinieron luego y que nos han dejado tantos sinsabores, con dos mandatos no cortos de la derecha en España (no digamos en Galicia).

Me perdonarán los que no cito, pues seguramente tienen el mérito asegurado, como tampoco puedo referirme a poblaciones donde mi actividad fue menor o ninguna. Fuera de Pontevedra, en el conjunto de Galicia, recuerdo la formación de las agrupaciones de Castro Caldelas, de Viveiro, de Chantada, de Monforte…

Recordando al Partido Comunista, al PSOE más que centenario ¿qué vienen siendo esas Mareas y esos Podemos, esa IU, amalgama informe sin ideologías definidas? Recuerdo la izquierda seria.

L. de Guereñu Polán.

lunes, 7 de enero de 2019

¿Y si las sentencias son benévolas?


Personalmente no estoy interesado en que las sentencias que se pronuncien por el Tribunal Supremo, sobre los políticos independentistas acusados, sean severas o benévolas. Me basta con que se haga justicia, es decir, que el peso de la ley caiga sobre quienes han querido violarla gravemente. Los acusados sabían que no podían librarse de la acción de la Justicia si conculcaban el orden legal vigente.

He leído aquí y allá que el Tribunal Supremo está viendo con lupa todas las posibilidades que otros tribunales internacionales tendrían, si se tuviesen que pronunciar sobre el caso de los independentistas catalanes, si estos acudiesen en recurso a ellos. Y por lo tanto que, sin dejar de tener en cuenta el ordenamiento jurídico español, la sentencia que se pueda producir evite, en lo posible, un pronunciamiento diferente por parte de dichos tribunales internacionales. Es perfectamente lógico, y nadie puede ignorar que el juez de una instancia inferior, pensará siempre en los posibles criterios que otro superior tenga sobre un asunto que lleve entre manos.

Si se diera el caso del título de este artículo, será interesante ver las reacciones de la derecha española, partidaria de medidas inquisitoriales más allá de las consideraciones racionales que procedan, en este como en otros casos. Unas sentencias benévolas dejarían el campo expedito para indultos que –si hay buena voluntad- se podrían conceder a los reos a petición de ellos, lo que implicaría reconocimiento de la culpa, aunque no de forma expresa. Pero también pueden solicitar el indulto los parientes o cualquier otra persona, incluidos el Tribunal Supremo (o Superior de Justicia de Cataluña en su caso), el Ministerio Fiscal o el Gobierno.

No sabemos cuánto tiempo transcurrirá desde ahora hasta que se produzcan las sentencias (se habla de seis meses) con lo que pueden darse aún circunstancias políticas que empeoren o mejoren la situación planteada por la población de Cataluña, dividida entre quienes son partidarios de la independencia y los que no. Se habla mucho de la división del mundo independentista catalán, donde los de Esquerra serían los más partidarios de no tensar más la cuerda con el Estado, pero lo cierto es que el independentismo tiene un apoyo social cierto y –como en el caso de ETA aunque sin terrorismo- ello plantea un problema político de primer orden.

Volviendo a los Tribunales de Justicia, si las sentencias fuesen tan escrupulosamente rigurosas y benévolas que a los interesados en primera persona no les cupiese recurrir a los tribunales internacionales, estaríamos en un escenario que abriría muchas posibilidades para la política, bien entendido que ninguna de las partes –independentistas y Estado- van a renunciar a sus objetivos. Puede que el Gobierno de España sea el mismo, o del mismo signo, que el actual, en cuyo caso mejor para que el ruido no solape a lo verdaderamente importante; pero puede ocurrir que no sea así, en cuyo caso veríamos el grado de pragmatismo que el Gobierno de turno tendría que demostrar, porque echarse al monte o seguir con incendios es lo que menos necesita el país.

La derecha española, que ha nacido para defender ciertos principios e intereses sensiblemente distintos a los de la izquierda, tiene entre lo que considera “suyo” la esencia patria y la uniformización política de todos los españoles. Pero esto no es lo que está consagrado en la Constitución, cuyos redactores han aprendido de la historia y se han dado cuenta de que hay dos comunidades donde las peculiaridades políticas y sus anhelos son muy diferentes de las del resto de los españoles. Como no en todas las comunidades de España se sienten aquellos valores patrios, muy teóricos y retóricos, que en otras. Un extremeño, por ejemplo, es difícil que se plantee si “se siente” antes español que extremeño. Sabe que es las dos cosas y está muy contento con ello. Así podríamos hablar de la inmensa mayoría de los españoles. Y esto vale para un alsaciano o un sajón en los casos de Francia y Alemania respectivamente.

Esa derecha de la que vengo hablando está ahora espoleada por una escisión del Partido Popular, donde anidaba hasta no hace mucho, que se ha planteado volver a poner sobre la mesa muchos presupuestos del franquismo, del patrioterismo e incluso de la España imperial. Las otras facciones de la derecha española andan ahora enredadas en ver cómo cuentan con la extrema sin que lo parezca.

Antes debemos de saber si España cuenta con una ley de Presupuestos para el año 2019: si la respuesta es no, va a ser difícil que el Gobierno pueda seguir solo mediante Decretos-Leyes, que exige negociar medida a medida contando con la misma mayoría que permitió la defenestración del señor Rajoy. Absurdo si se puede tener una Ley de Presupuestos que compromete a mucho más y no hace correr el riesgo de unas elecciones cuyo resultado es incierto, porque la derecha está crecida en ánimo, siendo su principal valedor esa excrecencia del PP que ha irrumpido en Andalucía con las mismas consignas que la extrema derecha europea.

L. de Guereñu Polán.