lunes, 17 de mayo de 2021

Leyes

 

Echo un vistazo a la legislación aprobada en la actual legislatura y veo que no es poca ni poco importante. En primer lugar está una ley de protección de la infancia que nunca ha existido en España y que parece fue un empeño personal del Presidente del Gobierno. También es de gran importancia la ley que regula las medidas que España adoptará en previsión del cambio climático (si es que dicho cambio climático se confirma) y la transición ecológica, que es un cambio de paradigma con respecto a lo hasta ahora considerado sobre este particular.

La ley de protección de datos es importante, pero podría resultar un inconveniente si las administraciones públicas, empresas y demás entidades concernidas no la aplican con sentido común, siendo quizá necesario que un reglamento bien pensado establezca la casuística que se puede dar en multitud de situaciones. Se le ha llegado a negar al cónyuge supérstite el documento donde figura la causa del fallecimiento.

Algunas modificaciones en la legislación que regula el Registro Civil son de esperar que redunden en agilización de trámites y clarificación de ideas, como la derogación de determinados artículos del Código Penal, particularmente en lo concerniente a delitos que no son contemplados en la legislación europea.

La ley que regula el derecho a una muerte digna es de las más dignas e importantes que imaginarse pueda, por muy pocas que sean las personas (en términos relativos) que se acojan a ella. Es una apuesta contra el dolor, contra el padecimiento gratuito, contra el sufrimiento del enfermo y sus familiares.

Hay algunas leyes que vienen a dar cumplimiento a peticiones de ciertas Comunidades Autónomas, como es el caso de la supresión de aforamientos en Cantabria o la Reforma del Estatuto de Autonomía de Murcia.

Una ley sobre sociedades de capital viene a acompañar la legislación española en esta materia a la europea, concretamente la Directiva que regula el derecho de sociedades europeo y el gobierno corporativo que da mayor participación de los accionistas en las empresas.

También se aprobó una ley sobre permisos retribuidos para las personas que, trabajando por cuenta ajena, se haya visto afectadas por la COVID y otras sobre medidas complementarias en el ámbito laboral afectado por la misma causa.

Especial importancia tiene la legislación para la protección de las víctimas de la violencia de género y, ya en el año 2020, una Ley de Educación que viene a incorporar los principios de las anteriores leyes de autoría socialista, haciendo prioritaria la diversidad sobre la excelencia, recogiendo el anhelo de una enseñanza inclusiva para los alumnos con dificultades, inmigrantes, disminuidos psíquicos, etc.

De una gran humanidad es la ley que modifica el Código Penal para erradicar la esterilización de las personas con discapacidad o incapacitadas judicialmente. Otra de distinta naturaleza regula la obtención de datos de aquellos pasajeros que pudieran estar involucrados en delitos de terrorismo y, de importancia capital, pues sin ella no sería posible llevar a cabo las políticas pretendidas, es la Ley de Presupuestos del Estado para el actual año.

Una ley que deroga el despido objetivo por faltas al trabajo, otra que regula el impuesto sobre determinados servicios digitales, la que regula el impuesto sobre transacciones financieras, etc., sin ánimo de ser exhaustivo.

Es un saldo claramente positivo. Solo hace falta que los diversos gobiernos, el de la Nación en primer lugar, ejecuten dichas leyes con acierto, combatan los intentos de regresión en aquellas materias y expliquen a la sociedad la necesidad de seguir por una senda que, a tenor por los resultados electorales parciales (Cataluña y Madrid) pudiera no estar garantizada a medio plazo.

L. de Guereñu Polán.

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