Muchas personas, incluidos amigos bien formados y con experiencia, ha aceptado los términos que identifican “eso” que se presenta y vende como un gran avance para casi todo, incluso para sustituir a decisiones humanas, desde las mas simples a las mas complejas, con implicaciones éticas y repercusiones incalculables. Bien , pues “eso” si que es artificial pero no es “inteligencia” sino “memoria” acumulada y selectiva de creaciones, conocimientos y opiniones de millones de personas humanas solo en teoría inteligentes, pero que no siempre tienen la condición de ser ciertas, ni éticas, y al menos no dañinas.
En la década de los 70 del pasado siglo XX el sociólogo Alvin Toffler publico dos libros, “El Shock del Futuro” y “La tercera Ola” (ambos en mi biblioteca desde entonces), en los que pronosticaba como sería la sociedad pos-industrial en este siglo, acertó en lo mas y erró en algunas de las predicciones. Acertó sobre todo en que las nuevas tecnologías evolucionarían a un ritmo imposible de seguir por la mayoría de la sociedad, y en que la información generada y disponible sobrepasaría cualquier límite imaginable. También acertó en que algunas consecuencias seria graves para buena parte de la población. Se equivocó en su optimista valoración de que en general todo iría razonablemente bien, aunque algunos sectores y numerosos individuos sufrieran para adaptarse.
El mismo autor en sus últimas publicaciones, avanzado ya el actual siglo constata que las instituciones democráticas, tanto las privadas, como las sociales o las públicas, en las que había confiado para regular y controlar los efectos mas dañinos de la nueva civilización basada en la economía de la información, están siendo superadas, y que abunda el mal uso por los regímenes autoritarios que utilizan las capacidades de las nuevas tecnologías para consolidar su poder. Nuevamente opta por el optimismo y a pesar de los riesgos, que reconoce existen, confía en que los emprendedores sociales, culturales e individuales serán capaces de adaptarse y aprovechar las oportunidades de la nueva civilización.
Unos 20 años después de su “La Revolución de la Riqueza”, somos muchos los que constatamos que no son solo los gobiernos autoritarios los que hacen mal uso de la tecnología, en general esa tecnología se ha convertido en una herramienta de vigilancia que permite a los gobiernos de todo signo el control de todos los aspectos de la vida de sus ciudadanos y que muchos lo hacen sin pudor ni límites éticos. Se puede afirmar que ya existe un nivel de poder al margen, o incluso por encima, de los gobiernos, que es quien ha llamado, mintiendo conscientemente, de que es “inteligencia” a lo que es “memoria” selectiva y además casi siempre manipulada.
Conclusión, como otras herramientas tecnológicas la I.A. es útil para resolver problemas burocráticos, organizativos, logísticos, artísticos, matemáticos, ect. pero simultáneamente es un riesgo inasumible para derechos de los ciudadanos, y para los propios gobiernos democráticos, dejar que unos pocos individuos, en ocasiones anónimos ejerzan de hecho un autoritarismo digital, detentando un poder que no les pertenece mediante la selección y manipulación de forma libérrima de lo que la herramienta va transmitir como cierto y deseable. Ejemplos próximos tenemos, con nombre y apellidos de los responsables de la contaminación de procesos democráticos, obteniendo resultados contrarios a los intereses de la mayoría que condicionan gobiernos, leyes y agresiones entre pueblos, y de condicionamientos alienantes a grandes colectivos casi a diario, condicionamientos de los que se derivan graves daños a personas vulnerables, incluso suicidios de jóvenes fácilmente influenciables, y que priorizan modas absurdas sobre verdades constatadas.
Opinión. A día de hoy el balance de lo que conocemos de la mal llamada “inteligencia artificial” se inclina mas hacia la generación de problemas graves (y quizá se podría utilizar el superlativo) , que hacia soluciones necesarias o urgentes. No acepto que se aplique el término inteligencia a algo que propicia la producción de pornografía infantil de forma masiva, o que pone en sus respuestas a un mismo nivel de importancia datos y hechos científicamente probados con opiniones bizarras, indocumentadas e incluso peligrosas, porque sus dueños y administradores así lo han decidido por ser favorables para sus intereses económicos o ideológicos.
Febrero 2026
Isidoro Gracia.