La insistencia de, Partido Popular y sus aliados en que se convoquen elecciones les ha llevado a intentar bordear la Constitución Española y la Ley Orgánica del Régimen Electoral General. Las penúltimas iniciativas presentar mociones en Congreso y Senado para que el Presidente de Gobierno convoque elecciones, esas iniciativas chocan directamente con la literalidad del articulo 115 de la Constitución que dice: “El Presidente del Gobierno, previa deliberación del Consejo de Ministros y bajo su exclusiva responsabilidad, podrá proponer la disolución del Congreso, del Senado o de las Cortes Generales, ……..”, la Mesa del Congreso no la ha admitido pero inexplicablemente la del Senado si y será debatida el miércoles 24 de este mes de junio, si la lógica democrática y el respeto debido a la Norma Suprema jurídica que garantiza la convivencia entre españoles que pensamos distinto no hace reconsiderar una proposición alejada de toda decencia política.
Yo pertenezco a la generación que no solo votó en referéndum la Constitución sino que, por mi trayectoria política, tuve la fortuna de participar directamente en la elaboración y aprobación de las Leyes que desarrollaron la inmensa mayor parte los mandatos y encargos de la misma, así que me siento agraviado por los que así actúan.
Ese agravio y daño no viene solo desde algunas fuerzas políticas, también desde parte de los componentes del Poder Judicial que deberían ser garantes de la convivencia entre españoles que buscaban la Constitución y las Leyes democráticamente aprobadas, y que sin embargo, las ignoran o reinterpretan en un ejercicio falaz de una independencia inexistente ya que dependen total e inexcusablemente de las Leyes elaboradas por el Poder Legislativo. Y si el argumento es Montesquieu, salvo que los traductores de los ejemplares que están en mi biblioteca se equivocaran, en su “Del Espíritu de las Leyes” siempre habla de Poderes autónomos que colaboran entre si.
En mi generación decidimos que si se quería cambiar el fondo de aquello que dificultaba el ejercicio de la democracia a veces habría que arriesgar como ciudadano consciente, incluso cuando la relación de fuerzas parecía desfavorable, y que las soluciones siempre llegarán apostando fuerte por la política.
Lo que se intentará en el Senado me lleva a buscar en la Constitución algún remedio, aunque sea solo paliativo. Un remedio cuya necesidad queda subrayada, entre otras cosas, por el intento de interferir en la relación de fuerzas internas en España, desde una Agencia de Inteligencia extranjera dependiente de un gobierno obsesionado con presionar a Gobierno español para que aumente su participación en aventuras bélicas, sumado a que ha encontrado eco en el poder judicial y fuerzas policiales de él dependiente funcionalmente: fuerzas que por otra parte han jurado defender la independencia y seguridad de España, incluso frente a gobiernos ajenos, por muy amigos que declaren ser, me lleva a buscar en la Constitución algún remedio aunque sea, solo sea, paliativo, y si creo haberlo encontrado para el tema político. Para el judicial confieso que creo no poder hacer grandes aportaciones, aun cuando me parece bien la decisión de las 700 plazas de jueces y fiscales, a ser posible evitando la endogamia hoy existente. Montequieu avisó cuando escribió aquello de que el poder de juzgar, tan terrible en manos del hombre, no debe quedar permanentemente en manos de una clase o una profesión...
Volviendo a mi sugerencia del titulo: ante la insistencia en demandar elecciones el Presidente puede disolver el Senado y proceder a la convocatoria de elecciones a la Cámara de Representación Territorial. Está previsto en la Constitución (articulo 115.1), y recogido en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (articulo 167)
Creo que el martes 23 hay Consejo de Ministros.
Junio 2026
Isidoro Gracia
No hay comentarios:
Publicar un comentario