El 50% de los ciudadanos consultados en una reciente encuesta del CIS incluyen “la política” como uno de los problemas actuales más graves de la España actual.
¿Cuáles serán las posibles causas de esta situación? Entre otras creemos que podríamos apuntar sin errar mucho qué:
La desigualdad y la ignorancia, nos echa en brazos de los populismos que prometen una sociedad mejor, aunque cada vez más polarizada entre buenos y malos.
Pongamos que hablamos de Madrid.
Si deducimos de las encuestas que los ciudadanos desean salvadores (as) o redentores (as) más que políticos y gestores de la cosa pública, entonces la política, se parecerá cada vez más a la religión.
Es decir, se creerá mas en ella por fe que por razones, argumentos o hechos concretos.
Pongamos que hablo de Madrid.
De todas las estructuras legales y económicas montadas durante mucho tiempo y de los impulsores de las mismas no parece producirse una sola reflexión, ni para buscar una explicación de lo que nos sucede, ni para responsabilizar electoralmente a sus muñidores. Claro que hablo de Madrid.
No se quiere debatir sosegadamente en las campañas sobre los impuestos, sin percatarse de que en el caso del abandono o deterioro de los servicios públicos básicos (sanidad, educación…) los impuestos se ven siempre remplazados por cargas sociales y tarifas a los ciudadanos.
Se nos insistió tanto y durante tantos años por los expertos al servicio del capital, que era mejor tener menos Estado, más privatizaciones, menos regulaciones, que ello se asoció y asocia a la LIBERTAD olvidándose que ella no existe o no tiene sentido, sin un cierto equilibrio con la igualdad.
Encaja entonces perfectamente el eslogan de “socialismo o libertad”, que conduce al descubrimiento increíble de que la libertad equivale a consumir muchas cervezas…en muchas tabernas. O me van ustedes a decir los vinos que yo puedo tomar…
Pongamos que hablo de Madrid.
Lo contradictorio y casi asombroso es comprobar como una y otra vez cuando llegan las crisis periódicas del mercado, o una emergencia, todos sin excepción y con total descaro: los ricos y los pobres, los autónomos y las grandes empresas, los expertos, los trabajadores y los parados, vuelven a solicitar de ese Estado debilitado, más ayudas a fondo perdido, mejor sanidad pública, mejor educación, más y mejor trabajo, más igualdad, mejores pensiones y más protección social.
En esta “nueva normalidad”, cuando muchos reconsideramos las decisiones, errores y comportamientos pasados, caemos en la cuenta que no se impulsó en los últimos 40 años una educación critica y democrática, una investigación nacional autónoma, la conciliación familiar, un régimen laboral estable y moderno, una industria propia y una estructura adecuada a todo ello.
En Madrid el 78% de los votantes no ve mal un acuerdo entre VOX y PP. Pero consideran indeseable un acuerdo entre la izquierda.
Pongamos que estoy hablando de las encuestas de Madrid.
Los hechos no cuentan, los argumentos, los programas, proyectos y soluciones sobran en los discursos políticos. Las soluciones, cuando las hay, son huérfanas de principios y valores.
Bastan un par de eslóganes simplones y estúpidos para construir una campaña como la que se dio en la Comunidad de Madrid:
“Socialismo o libertad, o, democracia o fascismo”.
¡Y se deben creer, a tenor de esas encuestas, muchos madrileños, que con ello todo lo importante está dicho y hecho!
Otra vez, como en la canción de Sabina: pongamos que hablo de Madrid.
Comenta Adela Cortina, que en el binomio identidad moral/política se hecha en falta un compromiso serio entre ambas.
Es casi seguro que pocos electores se sentirán después de votar mañana o abstenerse de ello, responsables de los resultados.
Desde mañana, ¡ hablaremos demasiado de Madrid!
Luis Toxo.
Exdiputado autonómico por el PSdeG-PSOE

