Mostrando entradas con la etiqueta investidura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta investidura. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de julio de 2019

“Y dos huevos duros”, paralelismos del proceso de investidura.


No es para tomárselo a broma, por los riesgos que para España supone el resultado de no dotarla de un Gobierno fuerte en una época difícil, pero las similitudes con la película de los Marx saltan a la vista.

En otras ocasiones ya he utilizado la metáfora y la parábola, para intentar un análisis de situaciones políticas complejas, exponiendo mis opiniones lejos de términos que, por grandilocuentes y profundos, solo quedan claros a los expertos que tiene que acreditar su sabiduría utilizando su propia jerga. Hoy vuelvo a intentar aproximarme a un tema tan serio, como no tener un gobierno con competencias plenas y lo mas estable posible, en un periodo lleno de dificultades para España y sus ciudadanos, sin ánimo de crear mas confusión y alarma.

Un proceso lógico de negociaciones para formar Gobierno debería haber pasado por primero establecer un programa, segundo negociar una estructura adecuada a sus objetivos y por último buscar, y ponerse de acuerdo, en las personas a las que situar en esa estructura.

Del documento de un posible programa el PSOE ha ofrecido dos versiones, la primera de 42 páginas, la última de 50, y aquí surge la primera similitud con una de las escenas de la película, la respuesta el interlocutor nos lleva al inefable dialogo de la lectura y negociación de un contrato, quien no recuerda aquello de "la parte contratante de la segunda parte…". En palabras de los negociadores de Unidas Podemos “no es una propuesta seria ya que “es un corta y pega de su programa electoral” “lo que nos parece lo más sensato: negociar de manera integral un programa de estabilidad con prioridades muy concretas un Gobierno ya” y su anuncio y publicación en los medios “una falta de respeto” incluso “una humillación”.

Al avanzar en las negociación se acepta que va a existir un Gobierno de coalición, como ha exigido desde el principio Unidas Podemos, pero al intentar concretar la propuesta las versiones de en que se traduce ese Gobierno son, de una parte un equipo único pilotado por quien obtuvo 123 escaños, de la otra dos equipos bien diferenciados y con gestiones ejercidas en competencia exclusiva. Hay que añadir que los ministros del U.P. , con una aportación de apoyo de 42 escaños de 6 fuerzas diferenciadas, controlarían el 100 % de los ingresos (De acuerdo con el contenido de su propuesta escrita ese dato no es posible desmentirlo) y en el capitulo de gastos rondarían el 50%. Y aquí surge nuevamente la similitud con la película.

Veamos, en un barco con destino a Nueva York viaja la compañía de grandes estrellas de la Ópera de Milán, que en buena lógica ocupan los mejores camarotes . A bordo viajan también unos polizones. Aceptados por los titulares de los camarotes y su dirigente como iguales, surgen exigencias de servicios de limpiadoras, manicuras, un plomero etc, y grandes cantidades de comida, nada es suficiente, a todo hay que añadir dos huevos duros, mejor tres. Resultado: la acumulación termina por hacer reventar el camarote. Acepto que habría que sustituir, para evitar que se acuse al articulo de irrespetuoso, la figura del polizón por la de viajero legal de otro nivel (el cuarto p/e). pero la analogía es muy evidente.

Pero el problema principal es que, al igual que en la película, el caos generado por los inesperados pasajeros, al condicionar todo el devenir del proceso, consigue que el gran objetivo, formar un Gobierno o representar una gran obra, pasa a un segundo plano y parece ser menos importante que como se cuenta el porqué ese gran objetivo no se llevó a buen término.

Julio de 2019 

Isisoro Gracia

sábado, 29 de junio de 2019

Primum non nocere, en castellano "lo primero es no hacer daño".

Esta máxima aplicada en el campo de la medicina y las ciencias de la salud, atribuida al médico griego Hipócrates, viene al pelo ante la situación devenida de las elecciones del 28A.

En algún sitio he visto una versión más completa : Primum non nocere et bonum facere. Como las premisas de partida correctas de todo profesional de la medicina . Premisas que yo traslado como obligación a los actuales profesionales de la política, elegidos en las Elecciones Generales del pasado 28A . La mayoría de los dirigentes de los distintos partidos (con alguna excepción) no apuntan en esa dirección, sino justo la contraria. Aún cuando debería resultar evidente, conviene resaltar que el sujeto a quien aplicar la máxima son los ciudadanos, pero casi todos los discursos e intervenciones, dirigidas a buscar como se gobierna para afrontar los problemas del país y sus habitantes, no contienen casi nunca palabra alguna hacia ellos.

Dos meses después de las elecciones las posiciones, publicas y reiteradas, no tienen nada que ver con el sujeto Pueblo llano y sus problemas, tienen como sujetos, predicados y adjetivos otros partidos, otros dirigentes, y en algún caso de forma muy obsesiva el “presidenciable”.

Por partes, puedo llegar a entender que algunos de los partidos que han obtenido escaños ni se planteen tener ningún objetivo en común y ni siquiera compatible con el programa del único candidato con posibilidades de formar gobierno, VOX y JXCAT por ejemplo, hasta que sea muy improbable encontrar intereses a corto que justifiquen decisiones tácticas que no repugnen a sus bases éticas y militantes, los independentistas de ERC o BILDU, pueden ser las fuerzas concernidas.

A partir de ahí, la lógica democrática empieza a no ser suficientemente útil, para analizar y comprender las posiciones de los que insisten en manifestar que son organizaciones cuyo primer objetivo es la defensa de los intereses de España, y sobre todo de sus ciudadanos.

Como comprender que los mismos que exigían, y continúan hoy mismo exigiendo. elección tras elección, que hay que dejar gobernar a los más votados, en especial si no hay otra alternativa posible, defiendan que eso solo es de aplicación cuando los primeros son ellos. Como aplicar lógica alguna a los bloqueos basados en dar diferente valor democrático a los votos de unos españoles, frente a los de otros también españoles pero con ideas diferentes. ¿No son tan legitimadores los votos de los diputados elegidos en las listas un partido neo-fascista, como los de otros elegidos en la de uno independentista, o de los múltiples partidos localistas, o de los ya escasos comunistas?, PP y CIUDADANOS mantienen simultáneamente que todos los ciudadanos son españoles, con iguales derechos y deberes, pero que el valor de los votos de algunos es diferente al de otros.

Y entrando en el análisis del hecho, lógico por naturaleza, de que las organizaciones, sean o no políticas, también pasan por periodos de aprendizaje similares a las de cualquier individúo, desde la enseñanza primaria a la universitaria, hay un ejemplo evidente en la situación que ha elegido la suma de proyectos que es PODEMOS, que arrancando con sobresaliente en su primer examen, ha suspendido todos y cada uno de los exámenes de grado posteriores, con la excepción del de la Moción de Censura, eso sí ante las aplastantes consecuencias de su error para sus votantes. Plantados ante la oportunidad de la licenciatura, al ser, sino imprescindible, si altamente conveniente para los intereses de su votantes, contribuir a la formación de un gobierno de un signo determinado, amenazan con no colaborar si no se les da directamente el doctorado, olvidando que el que tiene que valorar su tesis, con competencia exclusiva sobre la materia, es el actual Presidente en funciones, que no puede permitirse un Gobierno con dos almas, mucho menos con dos cabezas decisorias (ni él ni cualquier otro Presidente). Del suspenso, más propio de párvulos que de doctos universitarios, que llevó a prolongar el Gobierno Rajoy tres años, no parecen haber aprendido nada.

Los casi 125 años de vida del PNV, los más de 140 del PSOE y las experiencias pasadas, a veces como aliados, a veces como adversarios, a veces triunfantes, a veces perdedores, les están haciendo comportar, en esta ocasión, como los profesionales que se aplican a las dos máximas “Primum non nocere” a los intereses generales, y ,cuando la relación de fuerzas y resto de circunstancias lo permiten, “bonum facere” a los intereses de sus votantes y militantes.

De todas formas, mis muchos años de vida y alguna experiencia profesional y política me indican que situaciones como la actual se suelen solucionar, o estropear, definitivamente la madrugada anterior a la mañana en que se vota el el Congreso de los Diputados la Investidura, la Moción de Censura o los Presupuestos Generales.

Junio de 2019

martes, 28 de junio de 2016

ELECCIONES DEL 26J, reflexiones colaterales

¿Para qué sirven las encuestas?, ¿El sistema D’Hondt era tan anti democrático?, ¿Los votantes y abstencionistas son inocentes o cómplices?, ¿Quién tiene que resolver el lío?
Sobre las encuestas. En este país, y desde hace años, vengo sosteniendo que hay una conclusión evidente: La práctica totalidad de lo que se está publicando, valorado en conjunto,  tiene como primer, y casi único, objetivo,  que el electorado, que pasa por un  estado de confusión superlativo, acepte las tesis ideológicas que interesan a los dueños del medio que publica la encuesta, sondeo o estudio.
Esa confusión está siendo alimentada desde importantes grupos de presión económicos y mediáticos, así como por el propio gobierno y su partido, para que ignorando realidades como el impacto de los recortes, las pérdidas de derechos,  y una corrupción no tan generalizada, como por otra parte se quiere vender (la inmensa mayoría de los casos se centra en un solo partido), el hipotético bien a obtener mediante la emisión del voto sea algo tan etéreo e instrumental como la estabilidad, confundiendo la herramienta con la obra.
Vamos, que lo que menos importa es la opinión de los entrevistados, en contra de lo que la mayor parte de los titulares mediáticos sostienen, lo verdaderamente importante para los que invierten en las consultas es influir en una opinión pública, que tiene difícil digerir el alud  de datos y discursos, que recibe, y la incomprensible, desde el punto de vista democrático, inacción del principal responsable,  en medio de una situación política donde la venta de estabilidad es un insulto a la inteligencia, o al sentido común , si así se prefiere.
El episodio de las últimas elecciones es la prueba del 9, de lo anterior.
Sobre el sistema electoral y D’Hondt. Dos han sido las acusaciones de falta de democracia: una que dejaba fuera a las minorías por falta de proporcionalidad, y que la aplicación del fórmula D’Hondt era la responsable de perpetuar el bi-partidismo.
Empezando por lo último, ¿Hoy alguien puede sostener la tesis, de que el origen del bi-partidismo, era el sistema?, evidentemente no. Siguiendo con la proporcionalidad, una pregunta previa: ¿Nos imaginamos una salida a la gobernabilidad con un Congreso más fragmentado? Pero el corte no lo da el sistema de reparto de escaños en el Congreso, dos son los factores principales, el mínimo del 3% que exige alcanzar la Ley Electoral General, y sobre todo que haya un número de diputados por provincia mínimo inicial de dos, al margen que la provincia tenga un censo escasísimo de votantes, los restantes se distribuyen entre las provincias en proporción a su población de derecho. También aumentaría la proporcionalidad al subir hasta los 400 el número de diputados electos, como recoge la Constitución, que también permite que una reforma de la LEG cambie de dos uno el mínimo inicial de diputados por provincia, o el 3% (aún cuando esto último impactaría solo en las provincias más habitadas)
Respecto al Senado, el simple cambio, en la LEG,  del requisito de que cada votante pueda votar solo a dos candidatos, en vez de los a los tres que permite ahora, variaría radicalmente las posibilidades de las mayorías muy absolutas que se dan en la actualidad.
Todas las reformas expuestas anteriormente solo necesitan mayoría absoluta simple en el Congreso (176 diputados).
Respecto a la responsabilidad que se asume al emitir el voto.
Discrepo profundamente con aquellos que mantienen que toda la culpa de lo que pasa es de los políticos en general, o que los votantes siempre aciertan, olvidando lo básico: cuales son los objetivos del proceso electoral democrático, a saber, valorar los hechos del gobierno saliente y la credibilidad de las ofertas de los que pretenden sustituirle, basándose también en los logros de las fuerzas y partidos que las hacen,  no por lo que piden sino por lo que consiguen, allí donde han gobernado o gobiernan y de las consecuencias de sus votaciones  históricas.
Creo que es de Vargas Llosa la frase: “Por regla general, los pueblos tienen los gobiernos que merecen tener, aunque luego se arrepientan."
Así pues si los electores vuelven a dar su confianza a quien ha incumplido las promesas realizadas para acceder al gobierno, no podrán alegar engaño y responsabilizar a los dirigentes del partido triunfante, si es el mismo. O si apuestan por las fuerzas que proponen medidas incompatibles con la realidad, y cuyos escasos antecedentes coinciden con aquellos extremos que propugnan la vuelta atrás en la historia, no pueden hacer responsables a otros partidos en competencia. Yo no comparto las tesis de que los ciudadanos son inocentes de lo que deciden con su voto, y desde luego deben asumir las  consecuencias, incluida la posible ruina de su país y de sus proyectos personales.
Como colofón, son los abstencionistas los que se hacen, con la renuncia a su derecho democrático, más que responsables directamente culpables de una situación que podrían cambiar votando.
Otra cuestión ¿Quién tiene que resolver el lío?  La responsabilidad de dar salida a la situación la sitúan los ciudadanos en unas manos concretas. El intento de distracción pidiendo cuenta a los partidos que han quedado en minoría, por intenso que sea, no deja de ser, al igual que afirmé sobre las encuestas, un burdo intento de manipulación de la opinión pública, al servicio de intereses nada claros. Los votantes han apartado de formas clara del primer plano al PSOE, pedir ahora que sea el protagonista del devenir del proceso de investidura, debe interpretarse como  un ataque directo a esa organización y una falta de respeto a sus votantes.
En febrero de 2012, justo después de la intervención del Sr, Rajoy en su investidura, escribí un artículo titulado: El barco España no tiene capitán. Yo creo que no me equivoqué, los votantes del domingo han opinado en contra, sean ellos los que asuman su opinión hasta las últimas consecuencias.
Junio de 2016

Isidoro Gracia

miércoles, 17 de febrero de 2016

Consejos para un candidato a presidente y a sus posibles aliados.

Se lee poco, los políticos no son una excepción por ello se pierden lo que muchos libros, y otros soportes de comunicación, enseñan de experiencias históricas,  que hoy serían muy valiosas.

En una conversación entre amigos, todos nosotros interesados en la política, el más joven llamó la atención sobre que muchos de nuestros argumentos estaban basados en principios e ideas que se sustentaban en escritos, experiencias e historias que no son las que hoy generan opinión, en especial entre los votantes más jóvenes. Él afirmaba que una gran parte de esos posibles votantes validan como propias las ideas que se les venden,  ya elaboradas y sin filtrar, sobre todo, desde dos soportes la televisión y las redes de internet, sostenía que incluso la prensa escrita exige un esfuerzo intelectual que muchas personas no están en condiciones de afrontar, bien porque no quieren, bien porque simplemente no pueden.

Como se supone que los que quieren ejercer como dirigentes deben beber de fuentes más variadas y complejas para tomar sus decisiones, paso a analizar la actual situación desde la perspectiva de que ellos tienen obligación de esforzarse en entender  y digerir lo escrito por gente sabía, para elaborar sus propias ideas.

Para los que defienden una gran coalición. sobre todo el actual presidente en funciones, sería útil conocer lo que Maquiavelo recoge en su libro “El Príncipe” entre las causas por las que los príncipes pierden sus estados, y, evidentemente, sus aliados sufren graves consecuencias. El capítulo XIX dice: El príncipe debe evitar ser despreciado y aborrecido y contiene la siguiente frase literal “se hace odioso por ser rapaz y usurpar las propiedades de sus gobernados”, es bastante probable que la abundancia de los casos de corrupción en el partido del presidente y los muchos desahucios, copagos, subidas injustificadas de impuestos, etc. podrían pasar rápidamente factura al conjunto de la coalición. Continúa el mismo capítulo: “Un príncipe cae en el menosprecio cuando pasa por variable, ligero, pusilámine e irresoluto” (prometo que yo no he añadido nada), prefiero que cada lector haga su valoración sobre a quién aplicar los calificativos, que contribuirían al menosprecio de los ciudadanos.

Es claro que mi consejo de lectura se dirige sobre todo a los posibles socios o aliados.

Respecto a la alternativa, que algunos califican de izquierdas (yo no coincido con esa definición) las referencias las he encontrado unos cientos de años después. Mao alecciona a los posibles dirigentes en el apartado XVII del Libro rojo: “Debemos ser modestos y prudentes, prevenirnos contra el engreimiento y la precipitación”; más adelante en el apartado XXVII continúa:”Es difícil para cualquier partido o persona evitar los errores…. Si cometemos un error, debemos corregirlo y cuando más rápidamente y a fondo, mejor”. Creo que las dos frases serían muy, pero que muy, útiles a algunos de los recién llegados al Parlamento. También dejo al lector el sujeto o sujetos a quienes mejor se aplica el ejemplo.

Lo de la posibilidad de errar y la necesidad de corrección urgente y a fondo del error, es de aplicación a todos los actores del proceso político en que nos encontramos, por lo que su consciente conocimiento  y asimilación es un consejo general.

Sin embargo el consejo específico para los candidatos a  “príncipe”, es decir a candidato a Presidente, lo encontramos en un soporte más próximo a los jóvenes un comic de René Goscinny (guionista de Asterix el galo) titulado “Las aventuras del califa Harún El Pussah”  en el que el bonachón y un poco despistado califa sufre el permanente acoso de su visir Iznogud que “quiere ser califa en lugar del califa” usando toda clase de tretas, tácticas, estrategias y alianzas. El consejo es meridiano,  para ser presidente y ejercer como tal debe de evitar, a toda costa, los ofrecimientos de cualquiera que muestre indicios de sufrir el síndrome de Iznogud. Y desde luego tiene prohibido, por razones muy contundentes, nombrarle visir.

Febrero de 2016

Isidoro Gracia