miércoles, 3 de octubre de 2012

Sandoval y Cospedal, tal para cual

La mansión de la señora Cospedal
Cuando el cardenal Sandoval y Rojas, un "príncipe de la Iglesia" quiso disponer de una casa a las afueras de Toledo, en uno de esos cigarrales tan castizos que recuerdan tanto a la época mora como a la cristiana, se hizo construir el Palacio de Buenavista (siglo XVI). Desde dicho palacio se observa el valle del Tajo y el curso del río, asistiendo a las reuniones que el cardenal y su descendencia organizaban el mismo Tirso de Molina, Cervantes, Gracián y otras eminencias de las letras. En el siglo XX el palacio fue adquirido por el conde de Romanones, jefe del Gobierno español varias veces con el rey Alfonso XIII y cacique mayor del reino donde los haya desde su feudo de Guadalajara. 

Ahora sabemos que la señora Cospedal, presidenta de la Comunidad de Castilla-La Mancha, le cuesta un dineral al Estado, pues varios policías han de custodiar la mansión que se ha hecho construir en otro cigarral desde el que se otea, igual que hacía el cardenal, el curso del Tajo. Al fondo, la imperial Toledo donde la señora sienta sus reales. Se cuentan por varios cientos de metros cuadrados la propiedad, con jardines y escondrijos que hacen más difícil garantizar la seguridad, y no es la única propiedad inmobiliaria que posee la Presidenta. ¿Como habrá obtenido tantos recursos para tanto dispendio? Con tres salarios cobrados al mismo tiempo durante varios años, que elevaban sus ingresos anuales a 240.000 euros, ahora "la cardenala" quiere anular el salario de los diputados castellano-manchegos. Unos tendrán rentas saneadas, otros no; unos serán honestos, otros no; unos se atendrán a la ley de incompatibilidades, otros no.

La cardenala Cospedal es muy avispada, igual que el cacique Romanones y que el príncipe Sandoval. Este último lucía púrpura del poder y ella se toca con mantilla española los días del Corpus y otras celebraciones. Dice burradas sin fin, como que los manifestantes del 25-S fueron émulos del golpista Tejero y lindezas por el estilo. Es la cardenala partidaria de la austeridad... de los otros, pero no la practica para ella misma, acostumbrada a una forma de gobernar autoritaria, despreciativa con quien disiente, sin tradición democrática alguna. ¡Vaya con la cardenala!.

L. de Guereñu Polán.

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