La guerra en Siria se alarga y la comunidad
internacional tiene las manos atadas. La
ONU no puede autorizar una intervención porque ha de darse el
acuerdo y, entre otras potencias, Rusia y China se oponen. Las autoridades de
estos países saben que la zona es proclive al protagonismo de Estados Unidos,
con Israel al lado. Otra razón no desdeñable es la proximidad de Irán, que se
considera potencia regional de la zona y que practica la política de “oriente
medio para los de oriente medio”, en aprendizaje de la gran potencia americana.
Los criminales que gobiernan Siria no
consideran que valen más las vidas de los sirios que sus poltronas. Y no lo
consideran porque no tienen la moral de un niño, ni la de un hombre de bien;
tienen la moral de quienes temen que se intenten saldar sus tropelías, que se
cuentan por miles. ¿Se hace necesaria la intervención internacional en Siria?
Sin el permiso de la ONU parece que no, pues el
respeto a la legalidad es lo primero que debe primar en este tipo de
decisiones. Pero la legalidad internacional se ha violado incesantemente,
prevaleciendo las políticas “de facto”. El uso de armas químicas por parte del
gobierno sirio podría ser una excusa, o razón suficiente, para la intervención
internacional. Pero el uso de armas químicas no está probado; es más, el
Gobierno sirio también acusa a la oposición de haberlas usado. A mi lo que me
extraña es que Israel, con su eficaz servicio de inteligencia, no lo sepa.
Las armas químicas están prohibidas, pero hay
expertos en ellas; paradoja que debiera hacer pensar a unos y a otros, pero
sobre todo a los dirigentes del mundo. El gas mostaza, el sarín, el VX (un
agente que provoca una situación de nervios en sus víctimas prácticamente
inaguantable), el cianuro… Son armas terribles, porque no solo matan, hacen
sufrir, dejan secuelas irreparables, borran toda seña de humanidad por parte de
quienes las usan y por parte de quienes las padecen.
Si el presidente Obama llegase a la conclusión
de que las autoridades sirias han usado armas químicas ¿tendría argumentos para
convencer a las autoridades rusas y chinas? ¿estarían estas en condiciones de
apartarse de Irán, cuyo régimen es a todas luces una farsa? (también son farsas
los regímenes ruso y chino). El tema es de una delicadeza y seriedad extrema,
pero mientras tanto Siria se desangra, la población civil sufre lo indecible,
la diplomacia se muestra impotente. No podremos estar tranquilos hasta que los
organismos internacionales no sean lo suficientemente eficaces como para evitar
los abusos de mandamases locales, pero estamos lejos de conseguirlo.
L. de Guereñu Polán.

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