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martes, 23 de abril de 2019

La izquierda y su piedra filosofal hoy.


La izquierda pierde terreno, la cultura del consumo y el individualismo extremo avanzan, en su misma esencia tiene la solución, hasta dos piedras filosofales: el combate a la desigualdad y el internacionalismo.

Para los alquimistas la piedra filosofal era una sustancia ideal mediante la cual todos los metales comunes podían transformarse en oro y plata, esa sustancia imaginaria también podía curar toda clase de males. Los discursos y propuestas de la izquierda, incluso los más moderados socialdemócratas, tropiezan con el innato egoísmo de los que creen que pueden perder algo a manos de otros menos afortunados (parados, inmigrantes, pobres) y con la aparentemente imparable globalización, pilotada por multinacionales y grandes especuladores.

Para buscar la fórmula ni siquiera hace falta circunscribirse a un socialismo científico, que defendiendo la intervención del estado en la dirección de la política económica, la considera compatible la propiedad y administración privada de los medios de producción, puede ser referencia lo mantenido por un liberal como Tockeville: "Nos hemos creído que somos libres porque las leyes nos dicen que lo somos” “….es muy peligroso creer que ese es el único requisito o condición”.

A base de electrodomésticos, modas, entretenimiento y espectáculos, muchos individuos (multitud) han vendido el contrato social, en virtud del cual se admite la existencia de una autoridad, unas normas morales y unas leyes a cumplir, a cambio de protección y bienestar garantizados por el Estado. Y se creen libres porque pueden consumir según sus deseos y capacidad económica, pero su nuevo dios menor, el mercado, y sus sumos sacerdotes, los grandes especuladores, les han ocultado que hay muchas cosas que se pueden comprar, pero unas pocas e importantes no tienen precio, como la educación, la sanidad y la protección social, y solo se garantizan para todos desde un Estado o instituciones supraestatales fuertes.

En un mundo en el que, según la estadística de Credit Suisse, desde 2015 el 1% más rico tiene tanto patrimonio como todo el resto del mundo junto, es en esos pocos pero importante temas donde el discurso y propuestas de la izquierda tienen su primera piedra filosofal: LA LUCHA CONTRA TAN TREMENDA DESIGUALDAD. Aunque a duras penas, la izquierda ha dejado un legado en las mentalidades europeas: el de las instituciones del Estado de Bienestar, en aquellas sociedades donde todavía se conservan. Dichas instituciones son el gran objetivo que intentan destruir las fuerzas de las nuevas derechas. Para la nueva izquierda el mantenerlas es el punto de partida, forma parte de la esencia de su identidad y de sus dos primeros e irrenunciables valores: LIBERTAD E IGUALDAD.

Desde su nacimiento la izquierda ha defendido que existían sustancialmente dos clases sociales: la clase de los que viven de su trabajo y la de los viven del trabajo de los demás, en el mundo de la globalización esto no ha cambiado. Lo que al principio se identificaba como explotada clase obrera, a la vista de la pirámide de distribución de la riqueza descrita por Credit Suisse, hoy puede definirse como explotadas clases baja y media, es muy evidente que su ubicación geográfica es una seña de identidad de menor importancia.
Que la neoderecha recurra a resucitar la vieja fórmula de los nacionalismos, no deja de ser una estrategia de los acaparadores locales que pertenecen al mencionado 1%, frente a sus competidores externos del capitalismo globalizado y simultáneamente un intento de fraccionar la masa de los explotados conscientes de serlo por aquello del divide y vencerás. La segunda piedra filosofal con la que la izquierda puede afrontar esa estrategia figuró siempre en su arsenal identitario: EL INTERNACIONALISMO. El que algunas fuerzas políticas se definan como nacionalistas de izquierdas, es una contradicción en sus propios términos, ambos vocablos son tan incongruentes entre sí como subir el SMI desde 900 a 850 €.

Abril de 2019

Isidoro Gracia

sábado, 6 de abril de 2019

Y el monstruo amable se quitó el disfraz.


En 2011, a raíz de elecciones que impulsaban populismos varios, más que conservadores retrógrados, un pensador italiano lanzo el libro en que sostenía: “hoy el mundo es de derechas”
El devenir de Italia en la época Berlusconi apuntaba al renacimiento de lo que, en otros países europeos, como Polonia y Hungría, ya era idea base de sus gobiernos, incluso descaradas practicas dirigidas a desmantelar el estado de derecho, acompañadas de discursos “tan virtuosos” para sus votantes como autoritarios, xenófobos e insolidarios, inspiró al crítico social italiano Raffaele Simone a lanzar una tesis en que intentaba buscar explicación a lo que ocurría, en resumen los ciudadanos más libres del mundo, los europeos, abandonaban a las fuerzas de izquierdas, incluso a las más moderadas socialdemócratas, y dejaban su futuro en manos de las derechas, en algún caso de las mas ultramontanas.
El titulo del libro en que recogía sus tesis es “EL MONSTRUO AMABLE” y el subtitulo “¿El mundo se vuelve de derechas?”, y comienza por retratar no a los políticos sino a los votantes, tiene claro que los nuevos valores de los ciudadanos europeos son el consumismo y el individualismo, y que su ambiente cultural está volcado al un puro y egoísta entretenimiento.
Tomando como referencia a Ortega y Gasset sostiene "... estamos ante una nueva forma metamórfica de la modernidad de masas, ante un gran salto adelante. Se trata de la llegada del Monstruo Amable….”, que identifica con la neo-derecha, que persiguiendo lo mismo que las derechas más radicales “sabe que si usase la mano dura todo el mundo lo sabría y podrían derivarse efectos negativos ”.
Mientras que la izquierda ha hecho valer sus ideales, posiblemente gracias a la existencia de una alternativa al capitalismo en los países autodenominados socialistas, la derecha ha ejercido su opresión de manera casi imperceptible sin coerción clara, sino seduciendo a la masa promoviendo la diversión, el confort y concediendo margen al bienestar que las políticas de los gobiernos socialdemócratas promueven, incluso cuando es ella la que gobierna, pero la combinación del naufragio del comunismo con el desprestigio que significó para la izquierda, los efectos culturales del capitalismo globalizado ( nos encontramos no ante una tormenta política sino cultural) y la escala también global de fenómenos como el migratorio están permitiendo que surjan en un país tras otro fuerzas neo sin complejos.
Además de los gobiernos ultranacionalistas conservadores, dudosamente democráticos, de Polonia, Hungría, en la Italia de Simone hoy el actual gobierno acoge neofascistas declarados, el Alemania los neonazis consiguen escaños y en España los neo-franquistas condicionan gobiernos. Sin embargo lo más grave no es que esas fuerzas estén saliendo a la luz pública, mucho más grave es que las derechas teóricamente moderadas, y al menos democráticas confesas , desplazan sus propuestas electorales y programáticas al mismo terreno que sus competidoras ultras. Claro que también puede ser que muchos de sus militantes, una vez superado el complejo, simplemente se quitan la careta.
Abril de 2019
Isidoro Gracia

jueves, 30 de marzo de 2017

Crecemento económico versus desenvolvemento

O presidente da Xunta de Galiza, Alberte N. Feijoo, destacaba hai uns días os datos de crecemento económico, difundidos polo Instituto Galego de Estatística (IGE) que “alumean o crecemento provisional do 3,1 por cento en 2016, o maior dos derradeiros nove anos”. Feijoo resaltou que Galiza rematou en 2016 “medrando mais que España e superando aos países da zona euro como Portugal, Francia, Italia ou o Reino Unido, entre outros”.
Segundo datos do IGE (Instituto Galego de Estatística) o PIB (Produto Interior Bruto) de Galiza tivo no ano 2016, un crecemento provisional do 3,1%. Crecemento que confirma a senda positiva anterior (0,4% no 2014 e 3,2% no 2015) e que se sumamos a que o comercio parecera que freara a súa contracción poden dar pe a pensar que a grande recesión que  seguiu á crise financeira do ano 2008, está xa superada como así afirman algúns dirixentes políticos galegos e españois. E certa tal afirmación?, a grande recesión quedou definitivamente atrás?.
Hai xa algunhas décadas que o PNUD (ONU) -Programa de desenvolvemento para as Nacións Unidas- comprobou que para analizar con rigor a realidade económica e social dos distintos estados e rexións do mundo non servían as variables macroeconómicas –tal que o PIB, a RN- que a metodoloxía oficial viña utilizando. Non servían pois observou que, con demasiada frecuencia, sucedía que estados que presentaban un nivel de crecemento económico (PIB) relevante aparecían sempre entre o grupo de estados mais pobres do mundo: maiores niveis de pobreza e desigualdade, menos emprego e de peor calidade, grande precariedade nos servizos e infraestruturas básicas. Os casos abondaban e as evidencias eran rotundas. Esta realidade levoulles a considerar que eran necesarios outros parámetros para recoller a realidade económica e social dun estado ou rexión. Así elaboraron o IDH –Índice de desenvolvemento Humano-
Pola súa parte, J. Stiglitz  –que algo debe saber de economía- subliña que: 1º Dada a desigualdade dos ingresos o PIB non permite avaliar axeitadamente nin os resultados económicos nin o progreso social dun pais. 2º Non se pode falar de que unha crise está superada ata que se recuperan os niveis de crecemento económico e de emprego anteriores a mesma . (J.Stiglitz: “El malestar de la globalización”. Editorial TAURUS).
Partindo destas evidencias e centrándonos na realidade do país galego vemos que si a produción (PIB) medra faino en termos monetarios que non reais xa que a produción en 2016 aínda non acadou os valores reais que tiña antes de que estoupara no ano 2008 a crise financeira (-7,5%). Igual sucede co gasto total -coa demanda- e con tódalas  grandes variables macroeconómicas, xa que practicamente ningunha recuperou os valores previos a grande crise (2008), nin hai perspectivas de que iso suceda no curto prazo.
Dentro do gasto total o gasto privado (C+I) non parece quen de recuperarse da fortísima caída derivada da longa recesión (-26,8%). Unha recuperación que vai para longo como demostran as evidencias. O investimento privado aínda esta moi, pero moi lonxe de recuperar os valores anteriores a crise financeira (-54,2%). E o mesmo sucede co consumo privado (-13,1%), aínda que neste caso a situación e menos desfavorable, grazas moi especialmente a importancia estabilizadora das pensións públicas nas economías familiares. Pola súa parte o gasto público, fortemente castigado polo duro axuste fiscal aplicado polos gobernos español e galego que manteñen as súas políticas austericidas, non é quen de turrar da demanda, como sería menester, e segue nun perfil baixo (-9,8%).
O comportamento do gasto total en Galiza é unha evidencia mais do fracaso das teses neoliberais que xustifican a austeridade fiscal co argumento de que o gasto público despraza ao gasto privado impedindo o crecemento económico: como se pode ver sucede o contrario, o gasto privado precisa do gasto público por que este turra daquel polo que cando se recorta o gasto público, especialmente nunha fase recesiva, frease tamén o gasto privado e debilitase a demanda impedindo o crecemento económico.
Neste contexto recesivo a única que parecera recuperarse é a demanda externa que diminúe o seu balance negativo (+5,2%). Pero isto non deixa de ser un espellismo xa que o que realmente se está producindo é unha moi forte caída das importacións (-26,6%), derivada da caída da demanda interna, que provoca un balance menos negativo do saldo exterior (+5,2%). De novo as evidencias desmontan as teses neoliberais: as rebaixas salariais e a precariedade laboral –a devaliación interna- non impulsan o crecemento das exportacións (-7,3%). O fracaso, neste caso, das reformas laborais neoliberais, é absoluto.
Como podemos ver a economía galega presenta aínda uns balances moi negativos tanto no sector privado como público que apenas poden ser compensados polo balance algo mais positivo do sector exterior. Uns balances que, de ningures, poden ocultarse polos resultados positivos dalgunhas variables macroeconómicas, como por caso o PIB.
No transfundo desta situación está a dobre realidade dun mercado laboral galego, lastrado pola precariedade e a debilidade derivadas das sucesivas reformas laborais,  e dunhas débedas privadas, que seguen a ser unha carga moi pesada para as familias e as empresas.
Ao día de hoxe o número de empregos non recuperou o nivel previo a crise (-12,2%) e o desemprego sigue disparado (+58,3%) a pesar da notable caída dos activos (-5,3%). O emprego non recupera valores anteriores a crise e os novos empregos que se crean veñen marcados por unha elevadísima precariedade  quen afecta moi especialmente a xente moza e as mulleres: o 31% dos traballadores galegos/as con salario cobran menos do SMI, o 22% das mulleres e o 25% dos mozos que traballan teñen un contrato a tempo parcial. Non pode resultar estraño, xa que logo, que o peso das rendas do traballo na riqueza nacional non pare de caer acadando actualmente os valores mais baixos (44%) en décadas. As evidencias permiten afirmar que en Galiza, como en España, o elevado desemprego e a alta precariedade transformáronse en problemas endémicos. Como sinalamos un rotundo éxito das sucesivas reformas laborais.
En relación a débeda privada cabe subliñar que se cando estouro a crise financeira (2008) a débeda privada de familias e empresas ascendía en Galiza a 65.500 millóns de euros –equivalentes ao 114% do PIB, sendo a 7ª CCAA con maior débeda privada- na actualidade, e a pesar do fortísimo proceso de amortización desta débeda, o seu valor aínda supera largamente os 52.000 millóns de euros que equivalen ao 95% do PIB (*).
Unha débeda privada que, a pesares de que agora Galiza é xunto con Asturias unha das comunidades españolas onde as familias e as empresas están na actualidade menos endebedadas, segue sendo unha pesada lousa para moitas delas e, xa que logo, para o conxunto da economía: o 21% das familias galegas teñen unha hipoteca e cada día que pasa son unha media de 7 as familias galegas que perden a súa vivenda por alzamento. Unha lousa, a débeda privada, á que hai sumar a da crecente débeda pública.
Con estes datos non deixa de producir bochorno escoitar aos políticos gobernantes iso de que Galiza medra mais que Francia, Gran Bretaña e Italia… entre outros. Moito máis cando por mor destas políticas neoliberais o número de familias galegas en risco de exclusión é, tamén, un dos mais elevados en décadas: 20%. E é que, hoxe por hoxe, nin ter un traballo garanta, en Galiza e en España, evitar a pobreza. Medra o PIB, é certo, pero tamén medran as desigualdades e a pobreza.
Neste marco macroeconómico resulta acertado o subliñar que non se pode afirmar que a crise estea definitivamente superada e que o sistema xa se recuperou daquela. Porque se, ademais dos problemas propios xa citados, atendemos aos ventos que veñen do leste (Unión Europea) poderemos escoitar como aqueles anuncian a posibilidade dunha nova grande borrasca (recesión) cuxo epicentro será, de novo, o sistema financeiro. Unha probable conflagración financeira que non haberá Banco Central que a deteña de non cambiar as políticas macroeconómicas actuais.
(*): Elaboración propia a partir de informacións recollidas nos boletíns do Banco de España

Manoel Barbeitos

sábado, 5 de marzo de 2016

Sobre la investidura: Los tiempos y espacios en política, confunden al analista.



La  vida  mediática necesita combustible novedoso a un ritmo que la realidad política no puede suministrar, ello está llevando a transformar a algunos analistas en redactores de horóscopos.

Si los tiempos políticos, incluso en estos días acelerados, van a un ritmo muy distante al de emisoras, televisiones y diarios, los tiempos sociales que tienen una inercia mucho mayor, por lo que las novedades, como los grandes cambios de tendencias en los ejes que la articulan, y que terminan por configurar el voto, no es que sean escasas, son inexistentes en plazos de días o semanas, por lo que si volvemos la vista hacia algunas encuestas, sondeos y consultas tendremos que llegar a la conclusión que mucho de lo que se publica no tiene como objetivo conocer la evolución demoscópica, sino contribuir a su modificación, vamos, que lo que se hace es “arrimar el ascua a la sardina” de quien los encarga.

Contribuyamos de buena fe y lo más objetivamente posible (la objetividad absoluta es inalcanzable) a aportar elementos para que cada cual realice su propio análisis y proyección del voto.

Primer dato, en Democracia, los tiempos los marcan las normas a respetar, si tomamos este referente, veamos las alternativas, que a tres meses vista ya se han contrastado, el futuro ya se verá, hay un par de inciertos meses por delante y ningún analista tiene una bola de cristal: A.- Si estuviéramos en la propuesta concreta de Rajoy, seguiríamos con un gobierno en funciones, tomando decisiones importantes, sin plazo de caducidad de lo de “en funciones” y las leyes en riesgo de derogación o de sufrir grandes modificaciones continuando impactando y haciendo más irreversibles sus efectos, en temas tan importantes como la educación y la seguridad ciudadana; en el caso de las investigaciones en curso sobre corrupción está corriendo el plazo de cierre obligado y en consecuencia favoreciendo sobreseimientos. B.-  La investidura, fallida según muchos, es cierto que no ha logrado el primer intento de formar nuevo gobierno, pero sí que ha puesto fecha de caducidad al gobierno “en funciones” y a muchos de sus efectos. La importancia del objetivo logrado debe valorarla cada uno.

Segundo dato, los espacios que ocupa cada fuerza política no tienen que ser aquellos que sus dirigentes eligen sino los que los electores, la historia y sobre todo los hechos logrados y los votos emitidos por sus representantes institucionales les asignan. El referente principal aquí es la historia, en el eje izquierda – derecha la seña de identidad siempre ha sido la defensa de que intereses defiende cada fuerza, la derecha ha venido defendiendo el status quo, lo que suele convenir a los más favorecidos, la izquierda la modificación de esa situación a favor de los desfavorecidos, que suelen ser mayoría; una seña de identidad de todas las fuerza  de izquierdas en sus orígenes fue su internacionalismo, la defensa de los desfavorecidos por encima de las fronteras, este hecho histórico entra en contradicción con la actual tendencia a calificar como de izquierdas a fuerzas nacionalistas (es un tema de prioridades, históricamente para la izquierda los intereses de los que viven de su trabajo son el primer objetivo, hoy algunos priorizan la defensa  de los que viven o residen en un territorio concreto). Precisamente otra seña de identidad histórica en la derecha europea ha sido, al menos hasta la creación de la CE, el intento de imponer la forma de convivencia y relación que le era más caro a sus dirigentes nacionales, al resto de estados vecinos (al menos ahora en la UE, si se intenta, se hace descartando la fuerza militar, procedimiento utilizado en repetidas intentonas habidas durante siglos). En lo que respeta a la consideración por la mayoría de los ciudadanos europeos de que izquierda es por la que históricamente han apostado, no ha sido en base a qué discurso más o menos ambicioso (no quiero utilizar el término radical) han expresado sus dirigentes, sino a los logros de los gobiernos autodefinidos de izquierda, lo que ha limitado como proyecto de éxito los de los socialdemócratas, más o menos avanzados, valorando como de mayor confianza de la mayoría  a los que han construido y avanzado en el llamado “Estado de Bienestar”. Posiblemente hemos asistido a la primera excepción: el acceso y confirmación del gobierno de Syriza + ANEL (Partido ultranacionalista y derechista) en Grecia. Asumiendo el riesgo de perder objetividad, mi opinión es que la fórmula está resultando poco o nada beneficiosa para los ciudadanos griegos, y muy perjudicial para los desfavorecidos.

Alguna teoría establece que los partidos políticos, en Democracia, tienen las siguientes fases, para fijar sus parámetros en el espacio – tiempo: Constitución y Articulación interna, Autodirección  e Identificación por los ciudadanos y por último Articulación por Condensación de los procesos sociales. Es evidente que algunas de las fuerzas en liza aún no han superado por completo la primera de las fases, por lo que para sus mismos militantes, y para muchos ciudadanos, la dirección en la que trabajan y el espacio en que se sitúan es poco claro, lo que nos lleva a cuestionar su eficacia para articular de forma útil las aspiraciones sociales. También es muy evidente que muchas de las fuerzas “clásicas” han realizado el ciclo completo y están en fase de rearticulación e incluso reconstitución (el ejemplo más radical es el catalán, pero no existe excepción prácticamente en ningún eje).

Intento que mis reflexiones contribuyan a que sus lectores saquen las suyas, basándose en los datos y referencias que muchos años de experiencia en sindicalismo y política activa me han aportado y yo les aporto, pero siendo sincero, y asumiendo un cierto grado de subjetividad, yo no comparto la idea de que lo que está sucediendo es responsabilidad única de los políticos. Los electores al dejarse llevar por los inevitables cantos de sirena y manipulación interesada por todos los actores de cualquier proceso electoral, sin pasarlos por su sentido común, en vez de por los sentimientos de simpatía o antipatía, se hacen corresponsables de todos los resultados, por ello y como mantuve en mi primera reflexión justo después del 20D, como Luis Mejias en el Tenorio afirmo ““…con lo que habéis osado, imposible la haís dejado para vos y para mí”. Asumamos cada cual nuestra parte de responsabilidad, y hagamos que los “expertos” se expliquen mejor.

Marzo de 2016

Isidoro Gracia

sábado, 26 de diciembre de 2015

De porque hoy no es posible un gobierno de izquierdas.

A la vista de los resultados del 20D y con los condicionantes constitucionales, complicado cualquier gobierno, imposible uno de izquierdas.
En el Tenorio tras el engaño a Doña Inés de Ulloa, Luís Mejías le dice a Juan Tenorio: “… con lo que habéis osado, imposible la haís dejado para vos y para mí”. Pues bien el electorado hablar ha hablado pero, quizá con cierto desconocimiento que ni los partidos, y aún menos los expertos analistas que pululan por televisiones, emisoras y papel escrito, se han molestado en disipar, de claridad de sus intenciones al emitir el voto poco o nada.
Empecemos por la ausencia de debate e información sobre el papel del Senado, del que si alguien ha dicho alguna cosa ha sido para predicar su escasa o nula importancia (incluso ha habido quien ha propuesto no votar senadores para protestar y, a juzgar por las cifras, bastantes votantes han seguido la propuesta) y siendo importantes los resultados del Congreso, la clave de lo que puede deparar el futuro de las decisiones de gobierno y de las modificaciones o novedades legislativas, está en los resultados del Senado.
Pues bien, se ha olvidado que el Senado tiene una capacidad de iniciativa legislativa igual que el Congreso. Que puede vetar las leyes y otras decisiones que el Congreso aprueba, lo que obliga a un proceso muy complejo que dura meses para desbloquearlas. Que sólo el Senado puede autorizar la utilización del articulo155 de la Constitución. Que es imprescindible su acuerdo para ratificar muchos Convenios internacionales, o los convenios de colaboración entre CCAA, o la distribución del Fondo de Compensación interterritorial (unos cuantos miles de millones de €) etc. y para muchos de esos temas hace falta mayoría absoluta y no vale la simple, por lo que la abstención no llega.
O sea que dada la mayoría absoluta (muy absoluta) del PP en el Senado, si en la actual situación, en el Congreso se consigue una coalición para cualquier iniciativa de izquierdas todas sus medidas, menos la investidura del Presidente de Gobierno, pueden ser vetadas. Esto es lo normal para la gestión del día a día, sin embargo si escuchamos las intenciones de modificación de la Constitución, nos metemos en un terreno más complejo.
Empecemos por una reforma de las fáciles, para empezar superados los tres quintos necesarios para que exista un proyecto de reforma, como mínimo  y después de algunas idas y venidas, incluyendo comisiones paritarias conjuntas de Congreso y Senado, seguirán siendo necesarias la mayoría absoluta del Senado (134 senadores) y de dos tercios del Congreso (234 diputados), además de un referéndum con que lo pidan solo 35 diputados o 27 senadores.
Pero si hacemos caso a que lo que se propone como reforma es hacer la reforma que toca temas profundos, el procedimiento exige: A.-  Contar con la aprobación de los dos tercios de las actuales Cámaras; B.- Disolver y hacer nuevas elecciones; C.- Volver a contar con los dos tercios de las nuevas; y D.- Referéndum obligatorio.

Un par de conclusiones. Cierto es que el pueblo ha hablado pero claro no ha dicho nada. Suponiendo que se consiga una mayoría de izquierdas, más nacionalistas, cualquier tema importante tendrá que contar con la voluntad de los ciudadanos conservadores, que han dado una minoría mayoritaria de derechas en el Congreso y mayoría absoluta en el Senado.

Diciembre de 2015

Isidoro Gracia