miércoles, 13 de junio de 2012

JUSTICIA DEMÓCRATICA, O NO.


Los acontecimientos que están impactando sobre la justicia española, y muy específicamente sobre algunos jueces, entre ellos el primero entre pares, me han llevado a revisar las reflexiones que los hombres admitidos como sabios por la mayoría hicieron, sobre los conceptos básicos que son los referentes obligados para el estudio de “lo justo”.

Aristóteles, aceptado universalmente como sabio de referencia, para distinguir entre una justicia democrática y la justicia oligárquica, establecía en su libro La Política: “la mayor parte de los hombres son malos jueces cuando se trata de las cosas propias” y que: “la justicia es igualdad, pero no para todos, sino para los iguales”. Ligaba también el grado de justicia que era posible obtener en  relación a la participación en la riqueza de la sociedad.

A la vista de los acontecimientos recientes, se puede afirmar, con pocas dudas, que en España de lo que disfrutamos es de una justicia muy oligárquica y muy poco democrática. Un par de razones, o ejemplos, pueden ilustrar la afirmación. Uno, el trato dado por la mayoría del Consejo del Poder Judicial y del Tribunal Supremo a su presidente, misma persona mismo trato de favor, tanto en el órgano político como, y eso es mucho más grave, en el que tienen que ejercer más en lo concreto el Poder judicial. Dos, al tiempo que a la inmensa mayoría de los ciudadanos se les recorta el acceso a la riqueza común en educación, sanidad, pensiones, etc. y se les dificulta el acceso a los tribunales de justicia, aprobando tasas que solo unos pocos podrán pagar, a los que sirvieron a los más ricos, y a ellos mismos, se les premia con suculentas pensiones o primas por su retirada de los consejos de administración que hicieron posible el paso de la riqueza pública a muy pocas manos, las de la oligarquía y las propias, y, lo que es peor, tribunales, fiscales y gobierno hacen lo posible, y más, para evitar incluso que se expliquen ante los más directos representantes democráticos, los parlamentarios.

No es muy de extrañar, porqué como previó Montequieu, otro sabio aceptado como tal de forma general, para garantizar la existencia de un estado democrático concretamente el poder judicial no debe ser ejercido por nadie de forma permanente ya que “así el poder de juzgar, tan terrible en manos del hombre, no estará sujeto a una clase determinada, ni quedará exclusivamente en manos de una profesión”, abundando cuando afirma. “No hay libertad si un poder del Estado se le encomienda a una única fuerza social o a un único órgano estatal”.

 Es muy evidente que en España, la justicia no cumple con las premisas que Montesquieu y, antes que él Aristóteles, establecieron para considerarla democrática. Por cierto, el sentido común de un ciudadano mínimamente ilustrado también llegaría a conclusiones muy similares.

Junio de 2012

Fdo.: Isidoro Gracia Plaza

martes, 12 de junio de 2012

Anarquistas y Tribunales de Urgencias



La Constitución española de 1931 estableció, en su artículo 105, los Tribunales de Urgencias. Sabían los constituyentes que los problemas de orden público, que ya se habían empezado a manifestar, eran continuación de aquellos que provenían del siglo XIX (susbistencias, consumos, anticlericalismo) así como los que empezaron a darse a partir de 1909, continuaron con la gran huelga general de 1917, luego con el pistolerismo (de la patronal y de algunos sindicalistas) con el paréntesis parcial de la dictadura primorriversita y vuelta a empezar. 
La ideología que más ha contribuído a extender la idea de que la violencia es un arma legítima ante la situación de pobreza, desamparo y explotación, ha sido el anarquismo. Si bien ha habido varias corrientes anarquistas, lo cierto es que la España agraria, pobre y con la mayor parte de la población desatendida de los poderes públicos, fue un caldo de cultivo excelente para que prendiesen las ideas de violencia como expresión del descontento y como vía para solucionar los problemas a corto plazo.

Durante la II República española, y todavía en el primer bienio, se aprobó una Ley de Orden Público (1933) que pretendía dar solución a los graves problemas que planteaban asaltantes, sindicalistas, patronos y otros agentes del mundo económico y del trabajo. Dicha ley daba cierta discrecionalidad para actuar con los acusados, lo que habla de la excepcionalidad en la que vivió la II República española desde principio a fin. Eliseo Moreno (1) ha estudiado los conflictos en el campo aragonés durante el segundo bienio republicano, cuando se endurecieron las acciones contra los trabajadores sindicados, sobre todo anarquistas, de acuerdo con el ideario político del Partido Radical (ya venido al conservadurismo) y su apoyo parlamentario, la CEDA, verdadera amalgama de propietarios, católicos, fascistas y tradicionalistas que solo aceptaron el régimen republicano "accidentalmente".
En otras partes de España, como es lógico, también actuaron los Tribunales de Urgencias y también hubo desórdenes, delitos, actos de sobrevivencia, que van desde la quema de domicilios (de patronos), pasando por robos, acciones muchas veces individuales, persecución de maestros, comprometidos muchos de ellos con la extensión de las ideas progresistas, de las que se derivaban a veces interpretaciones fuera de la ley. El autor citado nos habla de "interrupción de oficios religiosos, robo y profanación de imágenes sagradas, obstrucción al paso de procesiones", señal inequívoca de que se identificaba a la Iglesia con los poderosos, con aquellos grupos que explotaban a la población humilde y que se acomodaba a la tradición antes que denunciarla. 
El diario ABC de fecha 23 de diciembre de 1933 (un mes especialmente activo para el sindicalismo anarquista) informaba de las actuaciones de los Tribunales de Urgencia en varias provincias españolas: Teruel, Logroño, Castellón, Vitoria (Álava), Pontevedra, Sevilla, Oviedo (Asturias), Valladolid, Coruña (sic), Huesca, Valencia, Bilbao (Vizcaya) y Santander. Por lo que se ve la actividad anarquista -y sindical en general- se había extendido a casi toda la geografía española. En el caso de Pontevedra el encausado fue Eustaquio Vieira Fernández, condenado a cuatro meses y un día de arresto mayor por tenencia de sustancias y aparatos explosivos. En el caso de A Coruña, Ricardo Taboada y Lino López Temprano, por tenencia de armas en casa, a cuatro meses y un día de arresto. 
En Barcelona -dice el mismo diario de la misma fecha- el Tribunal de Urgencias dictó las siguientes sentencias: "Se condena a Marcelo Bergés, por tenencia ilícita de armas, a cuatro meses y un día de arresto; a Joaquín Sala, por resistencia, con la atenuante de embriaguez, dos meses y un día de arresto y 250 pesetas de multa; a Eugenio Seminario, por tenencia de armas, se le absuelve; a José Ferrer, por coacciones, se le absuelve, dejándole a disposición de dicho Tribunal mientras dure el actual estado de alarma [decretado por el Gobierno en aquellos días]; a Francisco Subirats, por tenencia de armas, cuatro meses y un dia de arresto, y a Juan Catado, por desobediencia, se le absuelve, apreciándosele el hecho como falta". 
La población campesina, sobre todo la que era de condición jornalera, arrendataria o aparcera, ganada para la causa del socialismo o de su versión anarquista, en muchas ocasiones no tenía inconveniente en generalizar acciones como las que se citan: nada tenía que perder, y además sabía que mientras así eran arrestados y juzgados los campesinos, una sociedad opulenta e influente gozaba de privilegios que la justicia garantizaba, mediatizada por la situación cambiante y nunca consolidada, proveniente en muchos casos de la época monárquica y de la dictadura primorriverista.
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(1) "Desorden en el campo. Análisis de la conflictividad en la sociedad rural aragonesa durante el Bienio negro".

L. de Guereñu Polán. 

lunes, 11 de junio de 2012

El antiguo trostkista que ya no lo es

No hincaré en diente porque cuando se es joven se emprenden caminos que, con frecuencia, resultan equivocados, pero un dirigente socialista vigués, que no anda muy bien avenido, por lo visto, con sus correligionarios, acaba de decir en la televisión que él ya se ha pasado hace tiempo al campo del capitalismo, comprendiendo su lógica (no sabemos si para combatirlo) y añadió que las finanzas capitalistas sacaron al mundo de la pobreza, mientras que las comunistas no. 

Tal heterodoxia no parece lógica en una persona que parece haber tenido una formación más que aceptable. Las finanzas en el mundo comunista -fracasado históricamente- estaban en manos del Estado, la moneda era un dogma de fe y la economía estatalizada, carne para la rapiña de los funcionarios corruptos. Hasta aquí bien. Pero las finanzas en el mundo capitalista mantienen a 1.000 millones de personas hambrientas, desnutridas, con graves carencias de salud, sin escolarizar y con mil agravios que no vamos aquí a enumerar. El capitalismo, digo por mi parte, es un sistema estupendo para crear riqueza, pero pésimo para repartirla. Cuando se ha repartido mejor es cuando se ha corregido severamente su lógica (los partidos socialdemócratas y socialcristianos después de la II guerra mundial, el partido laborista inglés, el gaullismo francés, los socialistas suecos, noruegos y finlandeses, el movimiento sindical europeo...).

La banca mundial -ahora lo sabemos- es una ponzoña. La española es una ponzoña menor porque tiene menos poder. Ha tenido que ser recapitalizada a cambio de que los demás (pienso sobre todo en los 8 ó 10 millones de personas en España que están en peor situación) lo paguemos con nuestros salarios, trabajo y esfuerzo. Nadie más lo va a hacer por nosotros. Y lo peor es que quien va a administrar este esfuerzo está más carca de la ponzoña de la banca que de los ciudadanos, sobre todo de esos 8 ó 10 millones de españoles en peor situación. 

Desde un punto de vista socialista, o se cuestiona el sistema o apaga y vámonos. Ya sé que hoy por hoy no existe alternativa al capitalismo, pero éste puede ser corregido severamente o no. Para que lo sea tiene que haber una conjunción de los partidos socialistas de todo el mundo -o de toda Europa- de todos los sectores progresistas de la sociedad, de aquel "bloque de clases" que dio el triunfo al socialimo español durante cuatro legislaturas seguidas. Pero para esto hace falta liderazgo -que no lo hay- hace falta cuadros -que no los hay- hace falta crear una nueva ilusión, un nuevo discurso de honradez y desprendimiento, que no lo hay. Oir al dirigente socialista mal avenido en la tele me ha dejado algo más estupefacto de lo que ya estoy, pero no mucho más... porque es casi imposible. 

L. de Guereñu Polán.

domingo, 10 de junio de 2012

Un supuesto bochornoso

El Presidente del Tribunal Supremo juzga, junto con otros magistrados, a un reo. En un momento de la vista el Presidente pregunta al reo si tiene algo que añadir. Éste se dirige al Presidente, que está acusado de pagarse viajes privados con fondos públicos, y le dice: ¿como me juzga usted que no da el ejemplo debido? El Presidente le llama al orden diciendo que ese asunto no está previsto en el caso que se juzga. El reo insiste en que quien le ha de juzgar ha de ser persona ejemplar que no esté bajo sospecha. El presidente dice que él va a misa dotos los días y comulga. El reo insiste en lo absurdo de la situación: usted me juzga, pero rehuye le investiguen, le juzguen si es menester y se aferra a un cargo que no debe ocupar. El presidente, con la flema que le caracteriza, cierra el caso... el que aquí imaginamos, pero el que ha motivado con sus dispendios a cuenta del erario público, ese no está cerrado: está abierto y muy abierto. 

L. de Guereñu Polán.

¿600.000 euros?

De ser cierto que, en el caso de resultar vencedores en el campeonato de fútbol europeo, cada jugador de la sección española cobrará 600.000 euros, por mi parte deseo que pierdan todos los partidos de principio a fin. No solo porque es una inmoralidad repartir y recibir esas cantidades de dinero cuando hay tantas personas necesitadas de lo más elemental, sino porque, salgan de donde salgan esos fondos, no van a tributar a la Hacienda pública como cualquier otro salario. Se cobrarán en paraísos fiscales, en cuentas opacas, por medio de sabe Dios qué sistemas para contribuir a otra burla más de una sociedad que ha perdido el norte.

No es la primera vez que la sociedad pierde el norte: por centrarnos en el pasado siglo se me ocurren por lo menos tres veces; las dos guerras mundiales y la gran crisis financiera de 1929. Ahora estamos, además, en una crisis moral de incalculables consecuencias. Esta crisis moral es quizá más grave que la financiera, porque es la que provoca que millones de personas estén en el paro, que no cobren subsidios de desempleo, que defrauden algunos a las arcas públicas cobrándolo indebidamente, que los banqueros salgan por la puerta de atrás con los bolsillos llenos de dinero literalmente robado, que los dirigentes políticos estén en la inopia o carezcan del mínimo coraje para evitar esta sangría. ¡Que falta de liderazgo tiene el mundo! ¡Que falta de valores existe cuando más se insiste en ellos en el campo de la educación, por ejemplo! ¡O tempora, o mores!

L. de Guereñu Polán.