domingo, 8 de octubre de 2017

Una manifestación en mi ciudad



Estando en la terraza de un café, vi pasar hoy la manifestación de los adversarios de la independencia de Cataluña (incluso algunos serían adversarios de Cataluña) con banderas nacionales y sin ellas, pero sobre todo sacando la roja y gualda (como nos enseñaron en la escuela primaria) cuando nunca se había hecho antes si no es para ciertos acontecimientos deportivos. Por primera vez estuve en el lado contrario de los que gritaban “no nos mires, únete…”. Un nacionalismo excita a otro; por un momento pensé en la exaltación patriótica de la guerra contra el francés en 1808, cuando los historiadores dicen que se forjó la nacionalidad española, luchando allí contra la invasión, frailes, bandidos, jóvenes, aguerridos campesinos, militares y personal de casi toda condición.

La manifestación de hoy, no más de mil personas, pero no desdeñable para una pequeña ciudad, fue enardecida, con gritos apasionados (“soy español, español…”, como si cupiese alguna duda) y otros que no reproduzco aquí por pudor. Vi a algunos personajes de la derecha local más rancia, pero también a personas del común, bien intencionadas, espoleadas por tanta prensa, televisión y políticos que han agitado las aguas del nacionalismo español, en respuesta al catalán.

De vivir en Cataluña no hubiera asistido a ninguna manifestación por la independencia, como cabe suponerse, aunque sí a la que tuvo lugar por la defensa de la ley, pero al vivir en Galicia me ha parecido innecesaria esa demostración de gallardía patria. Yo no estoy orgulloso de ser español ni de ser gallego, pero sí estoy orgulloso de profesar las ideas políticas que tengo, porque estas las he elegido y madurado yo, no son el resultado de ninguna contingencia. Al ver hoy en mi ciudad tanto apasionamiento, tanto arrebato místico, tantas banderas de distintos tamaños (un niño, acompañado de sus padres, no se resistió a vestir la camiseta del Barcelona C.F.) sentí una rareza a la que me había desacostumbrado. Noto de falta, en estas manifestaciones por la legalidad constitucional, las senyeras junto a la bandera nacional (puestos a ondearlas). La demostración terminó ante la sede de la Policía Nacional, con grandes elogios para ella… dos policías –prudentemente- salieron para saludar, sin más alharacas.

Pero más noto de falta que la gente no se movilice, o lo haga de forma remisa, por problemas lacerantes que afectan a muchos millones de españoles: parados, ancianos sin prestación de dependencia, salarios bajos, diferencias enormes en renta y riqueza, propensión a la privatización de la sanidad pública y menoscabo de los recursos de la enseñanza, por poner solo algunos ejemplos. España es un estado antiguo, de los más de Europa, lo que no garantiza nada, pero cuartearlo resultará difícil por el momento. Hay muchos lazos –incluso económicos- que nos unen a todos: la Seguridad Social, el Ejército, las Fuerzas de Seguridad, la solidaridad interregional, las leyes y el flujo de mercancías, capitales y personas que, antes que en Europa y el resto de mundo, van y vienen por todo el territorio nacional. Pero estas cuestiones, que pueden ser discutidas a la luz de la razón, quedan cegadas cuando priman los sentimientos subjetivos, que no atienden a lo que de sensato diga el otro.

España no es Canadá ni el Reino Unido, y mucho menos la antigua Yugoslavia. España tiene un sentimiento colectivo –también en Cataluña- de que se pertenece a un Estado muy consolidado, que ha tenido que librar batallas internas muy duras en el último siglo (dos dictaduras y una guerra civil entre otras). Hay heridas que aún no están cicatrizadas, pero el sentimiento independentista, respecto del conjunto, es minoritario en todas las regiones o comunidades, también en Cataluña y las provincias vascas. Cuando el President Companys, en 1934, proclamó el “Estat Catalá” dentro de la República Federal Española, no hizo otra cosa que vulnerar la ley, como ahora sus epígonos. ¿Quién era Companys para establecer por él mismo, sin más concurso, qué era Cataluña y qué era España? Luego, como le asesinaron, ha quedado como el mártir que es. Así lo reconocemos y respetamos.

Una exalumna, que me vio antes de la manifestación que comento, dijo cuando me saludaba: “voy a la manifestación por España” (hoy es concejala de Ciudadanos). Puede que no tenga la misma idea de España que yo, pero podemos vivir en comunidad aunque ella prefiera ondear agitadamente una bandera y yo saborear un godello (me reservo para las verdaderas batallas). 

L. de Guereñu Polán.

martes, 3 de octubre de 2017

EL INCENDIO CATALÁN



Aunque el problema catalán es sumamente complejo y lleno de aristas (se han dedicado libros a su estudio, por lo visto sin grandes éxitos), aportaré mi modesta opinión, que se podría resumir en la frase de Sartre: “el infierno son los otros”.

El 1 de octubre muchos nos planteamos la pregunta ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Y aunque la respuesta radica en múltiples factores, destacaré dos que han podido actuar de triangulo de combustión (modelo que explica la generación de un fuego), siendo la carga policial del día del referendo la energía de activación que faltaba para declarar el incendio:

1. La narrativa que ha ido creando el nacionalismo catalán a lo largo de los años. En mi última estancia en Barcelona pude comprobar, con verdadera preocupación, como se aleccionaba a la gente con falsedades históricas y posverdades (también denominadas mentiras emotivas porque se aceptan por ser favorables a quien se las quiere creer) a través de los medios de comunicación catalanes. Pero también en las visitas a monumentos, en los que se hablaba del reino "catalano-aragones", que nunca existió, generando un cuento ficticio paralelo a la realidad. Incluso pude ver, en el castillo de Montjuïc, un documental donde se narraba, con una gran carga dramática y clara intención de generar odio hacia lo español, los bombardeos indiscriminados de Barcelona por parte de los opresores españoles, que disparaban contra los ciudadanos desarmados. No quiero pensar lo que se puede estar enseñando en las escuelas. Este plan de adoctrinamiento ha ido moldeando una generación de ciudadanos que se sienten ofendidos y oprimidos por los españoles.

2. Las políticas neoliberales, que nos han llevado a una crisis económica que se ha solucionado a base de recortes y pérdida de derechos fundamentales, sin querer comprender que se estaba generando una desafección hacia el sistema político y, lo que es peor, hacia la democracia misma. Especialmente entre una generación de jóvenes a los que se les ha birlado su futuro y sólo se les ofrece la frustración de la precariedad laboral, impidiéndoles llevar a cabo un plan de vida digno. Esta es la generación que quiere acabar con el régimen del 78, la que habla de fascismo y represión sin haber padecido nunca lo que ello significa (en un verdadero estado opresor muchos estarían en la cárcel o habrían sido fusilados, el señor Rufián el primero, por mucho menos). Los resultados electorales de los últimos años en Europa son un claro ejemplo de cómo se ha estado alimentando al monstruo por parte de los políticos que dirigían los hilos de Europa. Como siempre, nadie ha tomado lecciones de historia. Ahora, como sucedió tras el crack del 29, una crisis económica y la mala resolución de ésta, ha encendido otra vez la llama de los nacionalismos y los fascismos. Han vuelto los discursos de "nos roban", que en otros tiempos se dirigieron a franceses o judíos, han vuelto los sentimientos tribales, ha vuelto la desafección democrática, porque los ciudadanos se sienten abandonados y traicionados por sus clases dirigentes. Unas clases dirigentes corruptas, lo que los empuja a buscar otras salidas como la ultraderecha o cualquier opción política que les anuncie el paraíso. Las políticas neoliberales han asfixiado tanto a los ciudadanos que estos están dispuestos a saltar por el precipicio. Así llegó el Brexit, los mal llamados populismos, Trump, el ascenso de los partidos neonazis y la caída de la socialdemocracia con piel de lobo... o el conflicto catalán. Los dirigentes europeos no han parado de alimentar a la bestia, y lo peor es que lo siguen haciendo.

Y así llegamos al problema en cuestión, de imposible resolución, pues resulta que los dos únicos partidos con capacidad política de solucionar la crisis catalana son el problema, quienes lo han generado. Dos partidos nacionalistas con ideología y prácticas similares, liberales, corruptos y dispuestos a todo por mantenerse en el poder; que lo mismo pactan la mesa del Congreso o la ley de la estiba, como se niegan a hablar entre ellos. Dos partidos a los que la confrontación entre ciudadanos les favorece. Y ya se sabe que cuando caen las bombas no se escucha ni se ve nada. Por ello, este enfrentamiento entre sordos tiene ya difícil solución y quienes pudieron evitarlo nunca quisieron solucionarlo. De un lado el PP se cargó años de tranquilidad al denunciar y tumbar el Estatuto de
autonomía que habían aprobado todos los catalanes en el 2006 (pese a que no distaba mucho del andaluz), y que había contado hasta con el apoyo del Congreso. Y por otro la antigua CIU que se echó al monte cuando la corrupción y su mala gestión amenazaba con alejarles del poder, creando un enemigo exterior (táctica que siempre funciona) y una cortina de humo que impidiera ver que eran el sujeto del fracaso de la situación social catalana (privatización de la sanidad y los servicios públicos, aumento de la deuda, prácticas caciquiles y mafiosas, el 3%...). Si bien es cierto que las políticas de recortes del PP alimentó aún más el discurso independentista.

Llegados hasta aquí, creo que ha sido un error no dejar celebrar la consulta; hasta tengo mis dudas de si la habrían hecho de habérselo permitido, ya que pienso que todo ha sido una pantomima muy bien coordinada para despertar el sentimiento antiespañol en la ciudadanía catalana. Incluso no haberla hecho hace años, cuando el independentismo era infinitamente menor, pues lo único que se ha conseguido ahora es lo que los secesionistas querían, alimentar su relato de víctimas. Hay que reconocer que el Gobierno les ha regalado todo un espectáculo.
 
Para vencer esa falsa narrativa los catalanes tenían que haber podido dar su opinión, ya que si el referendo hubiera sido legal y los del NO hubieran votado abiertamente y con garantías, igual el resultado habría zanjado el problema por unas cuantas generaciones. Y en caso de que hubiera salido el sí, habría dos opciones (en las que el Estado no aparecería ya como opresor, si no como dialogante y defensor de la democracia):

1. Dialogar una fórmula para apaciguar el problema habiendo escuchado al pueblo catalán, pero dejando claro que el modelo de solidaridad entre regiones no se puede romper y que la independencia no es una vía posible en las actuales circunstancias legales y constitucionales. Por lo que los secesionistas tendrían que convencer al Congreso (al pueblo español) del cambio constitucional, incluso de la obligación de hacer un referendo en el que dicha independencia debería ser aprobada por todos los ciudadanos españoles (a los que les afecta dicha decisión).

2. Permitir la independencia tras un nuevo referendo de ruptura, pero eso sí, informando del coste real que ello va a tener a los catalanes (salida de la Unión Europea, pago de la deuda con el Estado español, déficit económico para pagar la deuda externa, las pensiones y los servicios públicos, recesión, imposibilidad de jugar competiciones oficiales fuera de Cataluña, aranceles fronterizos, fuga de empresas, pérdida de mercado, etc.). Probablemente muchos catalanes se negarán a ver la realidad hasta que los enfrenten a ella.

En cualquier caso, puede que al final nadie gane y todos salgamos perdiendo, porque si Cataluña abandona España se empobrecerá con toda seguridad, pero también empobrecerá a
regiones como Galicia, deficitarias (entre otras cosas porque muchas empresas que producen aquí tributan allá, como en el caso de alguna empresa energética o, sin ir más lejos, el parking de la Plaza de Galicia en Santiago de Compostela). El economista Santiago Lago ya le ha puesto números al coste que la independencia catalana tendría para Galicia: 1.000 millones de euros al año. Y en caso de que finalmente se acepte el chantaje de las oligarquías catalanas para mantenerse en el machito (darles el control económico y judicial para que puedan hacer y deshacer a gusto), otras comunidades sufriremos los recortes de esa insolidaridad. Porque al final todo se trata de eso, de la insolidaridad por parte de todos.

En un mundo global, en el que la clase trabajadora debería luchar por el reparto solidario de la riqueza, andamos a vueltas con la tribu, siguiéndole el juego a las derechas nacionalistas, embobados con los colorines de las banderas y apoyando huelgas patronales. Lo tenían más claro las organizaciones obreras en los años 30, cuando les decían a los señoritos: "eso del nacionalismo nos parece bien, pero primero dennos una vida digna".

Y yo que siempre me consideré un ciudadano del mundo... que necesario es viajar.


Guillerme Pérez Agulla

lunes, 2 de octubre de 2017

Desafiuzamentos e desvergoña

“Tódolos españois teñen dereito a disfrotar dunha vivenda digna e axeitada. Os poderes púbricos promoverán as condicións necesarias e establecerán as normas pertinentes pra facer efectivo este dereito, regulando a utilización do terreo dacordo ao interese xeral pra impedir a especulación....” (Art. 47. Constitución Española)
Como xa sinalara en artigos anteriores o estoupido das burbullas inmobiliaria e crediticia (2008) deixaron ao descuberto en España unha enorme débeda privada tal que as fontes mais fiables cifraban nun valor próximo aos 3,7 billóns de euros que viñan a equivaler ao 332,1% do PIB español. Unha enorme débeda que, naquelas datas, multiplicaba case por 10 a débeda pública quen se cifraba en 0,45 billóns de euros (39,5% do PIB).
Unha débeda privada que se distribuía do xeito seguinte: bancos e outras entidades financeiras, 1,54 billóns de euros que equivalían ao 138,2% do PIB; empresas 1,25 billóns de euros equivalente ao 112,2% do PIB e familias 0,91 billóns de euros equivalentes ao 81,7% do PIB. Como se pode ver se a débeda privada global equivalía ao 332,1% do PIB, a débeda dos bancos e outros entidades financeiras representaba, por si soa o 41,6%  -practicamente a metade- de toda a débeda privada e o 37,1% -mais da terceira parte- de toda a débeda –pública+privada-.
O diverxente e discriminatorio comportamento posterior das autoridades públicas (PSOE e PP) con relación a cada tipo de débeda, e moi especialmente, aos respectivos debedores foi un exemplo paradigmático de quen manda realmente en Galiza e en España. Por caso, fronte a débeda dos bancos e outras entidades financeiras -1,54 billóns de euros- o goberno español saíu disparado ao seu rescate. Fronte a débeda das familias -0,91 billóns de euros- aquel favoreceu e dou cobertura política os desafiuzamentos. O rescate disparou –xunto aos gastos por desemprego- a débeda pública –que actualmente está no 101,3% do PIB: 1,14 billóns de euros-. Os desafiuzamentos dispararon o número de familias que se quedaron sen a súa vivenda habitual e seguen endebedadas: ao día de hoxe mais de 100.000 en toda España -15.000 en Galiza-. Un rescate que supuxo unha inxección do fondos públicos no sector bancario superior aos 100.000 millóns de euros. Uns desafiuzamentos que carrexan outros problemas gravísimos: o 50% dos suicidios habidos en España (11 diarios) e Galiza (4 diarios) atribúese aos desafiuzamentos    (PAH: Plataforma de afectados pola hipoteca).
Asemade e mentres os desafiuzamentos seguen o seu curso -segundo as fontes mais fiables (PAH)  chegan a superar os 100 diarios en España e os 6 en Galiza, neste caso segundo informa a propia Defensora do Pobo- e se incrementa o número de suicidios por desafiuzamento, enterámonos por fontes oficiais que o rescate bancario vai camiño de converterse nunha nova grande estafa das elites políticas e financeiras aos cidadáns de España e, xa que logo, de Galiza. Así si o Banco de España afirma que 60.600 millóns de euros do total do rescate bancario   –que asegura ascendera a 77.000 millóns de euros- non se recuperarán, o Ministro de Economía (Luís de Guindos) confirma esta evidencia pero xustificando que de non ter habido rescate a recesión tería sido aínda maior.
Resulta imposible non indignarse diante de tanta desvergoña e caradura. En primeiro lugar, e como ben lembraron algúns medios de comunicación e opinión, porque cando se aprobou o rescate o goberno de torno (PP) asegurou, con total rotundidade e por boca dos responsables políticos, que aquel “non custaría nin un euro aos contribuíntes españois …. custo cero” (Luís de Guindos) xa que “o crédito é a banca e vaino pagar a banca” (Mariano Rajoy).  En segundo lugar por que mentres se procedía “a rescatala banca” con diñeiro público –o maior rescate con fondos públicos da eurozona- púñanse en marcha fortes recortes nas funcións públicas de benestar –ensino, atención sanitaria, atención as familias, ós maiores e ós desempregados …- tales que provocaron un enorme deterioro na calidade de vida da maioría dos cidadáns e moi especialmente das clases populares. En terceiro lugar por que o monto total destinado a rescatala banca é, realmente, moi superior as cifras recoñecidas-77.000 millóns de euros- pois supera de longo os 100.000 millóns de euros polo que as perdas serán, en realidade, aínda maiores. Finalmente por que o se presentou como un proceso modélico de rescate dun sector financeiro, do que se loaba a súa fortaleza, aparece realmente como unha estafa e unha chapuza que contrasta, por caso, co rescate levado adiante polo goberno dos Estados Unidos –con B. Obama na Presidencia- quen si tivo un custo cero para o contribuínte -no ano 2013 o goberno estadounidense tiña recuperado, e con beneficios, tódalas axudas públicas prestadas a banca-.
Por razóns como estas mentres en España a recesión económica que precedeu a crise financeira durou case unha década nos Estados Unidos so durou catro anos.
Mentres tanto, como sinalaba anteriormente, seguen os desafiuzamentos en Galiza e en España. Actos que supoñen unha agresión directa ao dereito a unha vivenda digna recollido por caso na Constitución Española (art. 47) e tamén na Declaración Universal dos Dereitos Humanos (art.25). Actos que continúan sen que dende os poderes públicos, neste caso a Xunta de Galicia e o Goberno español, se lles ofreza unha alternativa habitacional incluso aos casos de máxima vulnerabilidade. Un comportamento que supón unha subordinación do dereito a unha vivenda digna en relación ó dereito a propiedade privada y a liberdade de empresa paradigmas da sociedade capitalista. Un comportamento que considero indigno por que o dereito a unha vivenda non é inferior aos dereitos anteriormente citados senón que debe ter unha prioridade diante dos mesmos como así se recoñece en numerosos tratados internacionais a maioría dos cales foron asinados polo Estado español.
Nun estado democrático e de dereito como, por caso o español, os poderes públicos (Goberno español, Xunta de Galicia) están obrigados a garantir, promover, respectar e protexer o dereito de tódolos cidadáns a unha vivenda digna. Cousa que, neste caso, non están facendo como estamos vendo tódolos días.
Por caso veño de recibir un novo correo dos meus amigos da PAH –Plataforma antidesafiuzamentos-. Xente, homes e mulleres, magnifica que veñen loitando dende fai anos contra os desafiuzamentos sen que reciban, tanto por parte da maioría da clase política como de moitos medios de información e comunicación, a atención e o apoio que merecen. Nembargantes, grazas a súa perseveranza e a súa teimosía, nacidas da solidariedade, conseguiron que miles de familias galegas non foran desafiuzadas. No correo infórmanme dos últimos acontecementos, das súas últimas batallas. De como nos vindeiros meses a PAH acudirá ao Congreso dos Deputados para esixir a sinatura de compromiso de tódolos grupos parlamentarios para que se lexisle, o antes posible, a Lei de Vivenda da Pah, un texto de lei que recolle cinco medidas de mínimos para afrontar a emerxencia habitacional.
Dende aquí so podo seguir animándoos na súa xusta loita e desexar que teñan éxito na mesma, por que do seu éxito depende o futuro de moitas miles de familias das clases populares galegas e españolas.

Manoel Barbeitos

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Antes del 1 de octubre


Duelo a garrotazos, de Goya
Estas líneas han sido escritas hace varios días, pero las publico ahora, cuando falta muy poco para el 1 de octubre porque es la fecha elegida por las máximas autoridades de Cataluña para que tenga lugar una votación a la que llaman referéndum sin serlo. Y no lo es porque un referéndum solo lo puede convocar quien está autorizado para ello, según nuestra Constitución el Jefe del Estado a propuesta del Presidente, autorizado por el Congreso. Yo no puedo convocar un referéndum porque no estoy facultado para ello, y en esto el señor Puigdemont tiene tanto poder como yo, en otras cosas, mucho más.

Tenemos la mala suerte de un gobierno sitiado por mil errores y vicios, presa de políticas que favorecen solo a unos pocos, pero es el Gobierno y, hoy por hoy, no hay otro. Tenemos la mala suerte, también, de que las máximas autoridades de Cataluña, entre las que están personas verdaderamente descerebradas, quieren llevar a su país a la ruina (objetivamente hablando). ¿No sería mejor que los partidarios de la independencia de Cataluña, que están en su derecho de perseguirla, iniciasen los tratos para reformar la Constitución española, en lo cual habrían de tener socios? Por ejemplo el artículo 2º, que habla de la indisoluble unidad de España. ¿Cómo permitir que no se acate la Constitución que han votado los catalanes? ¿Cómo permitir que no se acate el Estatuto que han votado los catalanes? El propio Estatuto catalán establece la fórmula para su reforma, pero se elige vulnerarlo, como así mismo la Constitución.

Sabemos que en las Constituciones se utilizan términos maximalistas que luego pueden no responder a la realidad (el derecho al trabajo, a la vivienda…) y que el territorio que ahora forma España pudiera no serlo en el futuro, nada es eterno. Hubo un tiempo en el que España no existía y puede que llegue un lejano tiempo en el que tampoco exista. Pero mientras exista, no queda más remedio que hacer el cesto con los mimbres de que se dispone, y esto es un principio elemental de la política. Ningún revolucionario ha triunfado para hacer su revolución sin contar con la realidad; si se equivoca en el análisis de la realidad está construyendo castillos en el aire.

Un partido minoritario en España (CiU, ahora PDCAT) y minoritario en Cataluña, se ha unido a otros dos minoritarios por sí solos para formar una mayoría parlamentaria que no se corresponde con la mayoría social, por la sencilla razón de que la participación en las elecciones autonómicas es relativamente baja (mucha gente no vota y de su voluntad no se puede apropiar nadie).

Si como digo, los partidarios de la independencia consiguieran reformar la Constitución española (algo que ahora hasta el partido del Gobierno dice estar dispuesto) se abrirían una serie de posibilidades a la discusión –en la discusión no valen cerrazones, hay que dar razones, que es otra cosa- y andar un camino hacia un tipo de estado que alentase a los independentistas a conseguir sus objetivos. Objetivos que seguramente tendrían que quedar pendientes, pero no necesariamente renunciar a ellos. En aquellas negociaciones constitucionales Cataluña, como otras comunidades de España, tendrían la ocasión de poner sus premisas y exigencias y llegar a acuerdos políticos; entiéndase lo de políticos en el sentido de que no colmarían los deseos de nadie, pero sí podrían satisfacer relativamente a todos.

Lo del día 1 –me atrevo a decirlo por anticipado- será el hazmerreír de medio mundo (porque el otro medio no ha oído hablar de Cataluña) pero traerá problemas de orden público, resentimientos y división más allá de la que existe en una sociedad marcada por el mal reparto de la riqueza. Enderezar todo esto es misión de los responsables públicos, que no sé si estarán a la altura de las circunstancias, y desde luego no lo estám el actual Presidente del Gobierno y el Presidente catalán, dos descerebrados. ¿Podrían arrastrarlos otros partidos a posiciones políticas y a abandonar el anticatalanismo de que ha hecho gala la derecha tradicional en la historia de España? ¿A abandonar el camino de la ilegalidad que tiene sus precedentes en 1934? Los partidos nuevos tampoco permiten ser optimistas, pero el día 2 de octubre se abre una etapa, una oportunidad de oro para el futuro de España. Los independentistas deben saber que retar a un Estado es absurdo por los inmensos resortes que este tiene; los que administran el Estado deben ser menos reaccionarios, menos simples, y comprender que hay problemas difíciles que no se solucionan con bravuconadas.

Puede haber incluso males colaterales tras el 1 de octubre si la actuación del Gobierno se sale de lo que el PSOE y otros partidos puedan aceptar: que se dividan como consecuencia de la no asimilación del grave problema político e institucional que vive España. Lo que me importa a mí es el PSOE, que no está soldado como debiera, pues acontecimientos recientes no han sido asimilados por peligrosos personajes de gran influencia en algunos territorios.

¿Podría ser el camino para una solución la convocatoria de elecciones anticipadas en España y en Cataluña, donde los dirigentes respectivos no fuesen los actuales, ineptos para problemas tan complejos como el que tenemos? A medio y largo plazo, creo que sería la política acertada.

L. de Guereñu Polán.

martes, 26 de septiembre de 2017

LA GRAN COALICION.



Hasta  hace cuatro días se vendía cual pócima de Fierabrás para los problemas de la democracia española, la Gran Coalición. Se enfatizaba con fanatismo cuasi religioso en la Santa Alianza II, con gran regocijo de la derecha más rancia de Europa. Los más destacados próceres que del socialismo han sido la cantaban como si de un festival de Eurovisión se tratase. Cual mercachifles ambulantes vendían su remedio por plazas y mercados, usando para ello los medios afines a la derecha más dura. Su “semilla del diablo” en cierta medida  estuvo latente en  la asonada que derribó en una página poco edificante al secretario general del PSOE aunque que este volvió de manos de la militancia con más fuerza. Lamentablemente en ese se ínterin se habilitó la continuidad del más nefasto gobierno que padece España en democracia.
Hoy, la socialdemocracia alemana capitaneada por un insulso doméstico de la Sra. Merkel se despeña hacia la irrelevancia, algo similar a lo que se prevé en Austria, mientras casi un centenar de “nazis”, dicho esto sin eufemismos, acceden al Reichstag tras la II Guerra Mundial. Son días  para una severa reflexión, -contrición es difícil-, de aquellos que con voz engolada y galones trasnochados predicaban la receta. O que por vía de ejemplo, satanizaban la salida política que el buen sentido del pueblo portugués abrazó con un notable resultado y envidiable estabilidad. 

La socialdemocracia sufrió un severo retroceso en Europa pasando a ser noticia por sus sucesivas derrotas electorales, tras haber apadrinado las mayores cotas bienestar basada en la universalización de los derechos sociales  y laborales financiados a través de fiscalidad  solidaria. Todo el esfuerzo encaminado a la corrección de las desigualdades sociales, se dilapidó en un progresivo alejamiento de su cultura política y su vocación de servicio a lo público en medio de una irrelevante capacidad de autocrítica.
Fue incapaz de resistir al virus del neoliberalismo inspirado y expandido desde EEUU, cuyo ejemplo más práctico es el socialiberalismo que hizo mestizaje espurio en la socialdemocracia.   La Tercera Vía del Sr. Blair, cuya aportación más destacada a la “política” tal cual la entendía el, es su foto en la Azores, descafeinó los principios socialdemócratas, causó una disminución substantiva de los salarios de su país, al tiempo que impulsaba una temeraria desregulación de los mercados laborales y de la banca. Reduciendo al tiempo a mínimos la intervención del estado bajo la falacia de estimular la economía. 

 La socialdemocracia alemana inicia desde 2010 una deriva bajo el liderazgo del canciller Schroeder, hacia  políticas neoliberales. Medidas drásticas de austeridad y apoyo incondicional al capital financiero y al empresariado, en detrimento de la calidad de vida de los trabajadores y clases medias. Con ello abrió de par en par las puertas al gobierno Merkel. El resto, con la degradación de la socialdemocracia convertida en mozo de espadas de la canciller conservadora es ya historia, cuya última página acaba de escribirse. 
La socialdemocracia europea,  pagó la gran estafa  económica y financiera de 2008 con mucha más dureza que la derecha, que era quien estaba tras de ella. Como consecuencia inicia una larga travesía del desierto. Y eso en medio de una situación crítica, donde se evidencia que la derecha se muestra como una gestora funesta, en contra de lo que como mantra se ha pretendido hacer creer, y de lo que en España existe abundancia en el ejemplo. 

La socialdemocracia tiene un papel central e indispensable que desarrollar. Pero necesita para ello una adecuación urgente y modernización que le permita  conseguir sus objetivos, conciliando  el impulso del crecimiento económico y desarrollo, con bienestar social e  igualdad.

Seguramente volver a las condiciones de vida previas a esta gran estafa que sufrimos no sea fácil. En el mejor de los casos, tardará más de lo deseado. Para ello es indispensable reponer lo lo que  fue eje del recorrido tras la segunda guerra mundial, el pacto social entre el capital y el trabajo. Algo solo posible encauzando severamente y no de forma retorica, al capitalismo financiero.  
El ex ministro sueco y dirigente de la socialdemocracia de aquel país, Pär Nuder, está convencido de que el programa de austeridad de la derecha no funciona y que esta entrará en crisis, como consecuencia de su exacerbada servidumbre a  los intereses financieros. Y afirma,  “La crisis europea es mucho más que un asunto de déficit y de deudas. Tiene mucho que ver con la falta de confianza social”.  Algo que debe recuperar la socialdemocracia europea, y que en España  apunta en sentido positivo. 

  Antonio Campos Romay

jueves, 21 de septiembre de 2017

¿UNA IZQUIERDA "ABDUCIDA"?

Cuando tras la victoria por mayoría absoluta del PP, comenzaron en 2012 y 2013 los recortes y las reformas estructurales neoliberales (laboral, pensiones, sanidad, enseñanza...) pensé que la izquierda sindical y política de Cataluña capitanearía la rebelión contra aquellas medidas. De hecho, las manifestaciones de rechazo no solo fueron multitudinarias y cargadas de agresividad, sino incluso violentas. Los manifestantes llegaron a bloquear la entrada al Parlamento catalán, y el entonces Presidente de la Generalitat, Artur Mas, hubo de acceder al mismo en helicóptero en varias ocasiones.

Fue entonces cuando Artur Mas decidió cambiar de tercio con su proclama de “España nos roba” consiguiendo dirigir el enorme cabreo hacia el gobierno central, y convirtiendo la reivindicación social en reivindicación nacionalista primero e independentista después, y promoviendo unas elecciones de signo plebiscitario encaminadas a la creación de un gobierno con mayoría independentista presidido por él mismo.

Es cierto que su estrategia quedó muy tocada por los casos de corrupción que implican a la cúpula de la entonces CDC, hoy PDCAT, incluso a Jordi Pujol y su familia, y sobre todo por el comportamiento de la CUP exigiendo y consiguiendo nada menos que la dimisión de Artur Mas como candidato a presidir el nuevo gobierno de la Generalitat.  Sería ingenuo pensar que aquello supondría la entrega de la dirección del llamado “procés” a la formación anarquista. Nada de eso, me sumo a los que opinan que es la CUP la que ha venido siendo utilizada por el núcleo duro del sector independentista de la burguesía catalana, que sí diseñó “el procés” y lo está dirigiendo.

Es la burguesía catalana que al amparo del gobierno de la Generalitat se enriqueció a lo largo de estos 40 años de democracia, y que hoy, no sólo ve amenazados sus privilegios y sus fortunas, sino que algunos están procesados y el hijo mayor del mismísimo Jordi Pujol (Jordi Pujol Ferrusola) se encuentra en la cárcel. Una de las principales medidas que el independentismo catalán pretende llevar a cabo si consigue su objetivo es la derogación de las sentencias y expedientes abiertos por corrupción a muchos de sus dirigentes. Como esto no será posible, parece evidente que el tema podría ser objeto de negociación principal (aunque discretísima) tras el 1-O. Yordi Pujol ya lo hizo, con un  esquema semejante, cuando lo de Banca Catalana.

Lo que mucha gente se pregunta es donde está la otrora potente izquierda catalana. Es cierto que tras la victoria de Pedro Sánchez, un aire nuevo parece haber llegado al PSOE y al PSC. La firme posición de los alcaldes socialistas del PSC en contra de las ilegalidades de los independentistas, aunque algo tardía, resulta reconfortante. Y también las recientes declaraciones de veteranos sindicalistas de UGT y CC.OO. ya jubilados. Pero se echa en falta la voz clara y una posición firme de las direcciones de ambos sindicatos en Cataluña, un mal síntoma de cara al futuro si algo no cambia. Y lo más preocupante aún es la falta de definición y la división interna de los llamados “Comunes”, parece que  desbordados por los acontecimientos y en donde se integran entre otros los restos del PSUC, los colectivos de IU-Los  Verdes y un Podemos que parece en clara connivencia con ERC. Sorprendentes han sido las descalificaciones de algunos sectores al portavoz de “los Comunes” en el Parlamento catalán, Joan Coscubiela, y la ambigüedad de la alcaldesa de  Barcelona Ada Colau, que preside una corporación de izquierdas pero fraccionada, y  más pendiente de las encuestas que de “mojarse” tomando posición en tema tan trascendente para Cataluña y para España.

Siendo cierto que España necesita con urgencia un cambio político que expulse del poder al PP. También lo es que la izquierda catalana tiene ante sí la exigencia de cambiar el relato de los independentistas  aunque solo sea porque es falso y sepulta los intereses de la clase trabajadora, confundiéndolos con los de la burguesía independentista catalana, tan corrupta como la del PP.


Xesús Mosquera Sueiro / 21 de Septiembre de 2017

lunes, 18 de septiembre de 2017

Neofranquismo e democracia


On vas amb les banderes i avions
i tot el cercle de canons
que apuntes al meu poble?


On vas amb la vergonya per galó,
i en el fusell, hi duus la por,
que apuntes al meu poble?


On vas?...

Rematei o artigo anterior sinalando que Partido Popular (PP) e Convergencia Democràtica de Catalunya (agora PDC) eran, como partidos neoliberais e líderes en corrupción, practicamente "os mesmos cans con distintos colares". Debo rectificar parcialmente.

Os acontecementos políticos que están tendo lugar nas derradeiras semanas co gallo do procés posto en marcha pola Generalitat de Catalunya son de tal gravidade, dende o punto de vista democrático, que hai que marcar as diferenzas. Diferenzas entre demócratas e neofranquistas. Dun lado –neofranquistas- o Partido Popular (PP), doutro –demócratas- partidos políticos e organizacións sociais que defenden os dereitos e as liberdades democráticas sen falsas equidistancias. Dun lado os que queren impedir o exercicio da democracia (PP) -o dereito a decidir é un dereito democrático-, doutro os que, con distintos matices e importantes diferenzas, se reclaman da democracia con maiúsculas e sen apelidos.

Desgraciadamente, xunto ao primeiro atopamos hoxe a un partido histórico (PSOE) cuxos dirixentes non parecen ser quen de estar a altura do que cabera esixir a un partido con tal bagaxe progresista e democrática. Porque na actual conxuntura política cabía agardar que o PSOE utilizase o seu potencial político a nivel español para actuar de mediador entre as forzas centrífugas e centrípetas do estado dentro dunha perspectiva federalista –como así está no seu programa-.

Se na conxuntura actual a postura de JxSI (Generalitat de Catalunya) en relación ao referendo non é asumible por razóns que a continuación sinalarei, a brutal resposta política do PP (Goberno español), inaceptable dende calquera perspectiva democrática, despraza a batalla política ao terreo dos dereitos e as liberdades fundamentais poñéndoas en perigo.

A postura de JxSI co referendo non é asumible por razóns evidentes: nas actuais condicións e no camiño polo que transcorre o procés non é posible a celebración dun referendo sobre o dereito a decidir nunhas condicións democráticas mínimas. Tampouco é asumible o procedemento polo cal se aprobou no Parlamento catalán o proceso soberanista: os partidos de JxSI co apoio da CUP modificaron o regulamento do Parlamento catalán de tal xeito que se impediu tanto o debate en comisión da "lei de referendo e desconexión" como a presentación de emendas, ao tempo que non quedan claros moitos detalles relevantes sobre a celebración do propio referendo. Proceder que sementa serias dúbidas sobre a concepción da democracia por parte dalgúns partidos independentistas, como por caso a CUP.

A resposta do goberno español (PP) a este acto que o Tribunal Constitucional decidira suspender -algo moi a ter en conta, pois significa que de celebrarse será un acto sen validez nin política nin xurídica sexa cal sexa o resultado- non pode por máis que cualificarse de autoritaria e antidemocrática. Moito máis se se ten en conta que este goberno –que preside o incompetente M. Rajoy- non foi quen, en ningún momento, de facer unha soa proposta política ao chamado "problema catalán" nin, xa que logo, de pór en marcha un diálogo tanto entre o goberno español e o goberno catalán, como coas distintas forzas políticas presentes en Catalunya e en España. Parecera que para M. Rajoy e o seu partido –PP- a solución, como el mesmo sinalou algunha vez, pasa por "canto peor mellor para todos e canto peor para todos mellor para min o seu beneficio político".

Un comportamento que, por caso, contrasta co mantido por outras autoridades políticas relevantes –concellos de Barcelona e Madrid, Goberno Vasco- e tamén entidades sociais de peso –movemento sindical, CEOE- que fan repetidas chamadas a un diálogo entre as partes que procure solucións políticas. Un diálogo imprescindible se se quere evitar o choque de trens deica o que camiña, hoxe por hoxe, o procés. Un diálogo que, grazas á intermediación do concello de Barcelona e moi especialmente da súa admirable alcaldesa Ada Colau, incluso xa aceptan algunha das partes máis belixerantes como por caso a señora Forcadell presidenta do Parlamento catalán.

Unha demanda de diálogo diante da que, desgraciadamente, o goberno español (PP) so parece capaz de ofrecer represión e ataque aos dereitos e as liberdades democráticas, convertendo o que era unha loita política en torno a un referendo nunha defensa/ataque aos dereitos e liberdades democráticas en Catalunya. Porque niso se converteu o procés: como moi ben sinala a anteriormente citada alcaldesa de Barcelona Ada Colau, o asunto xa non vai de referendo e independencia senón de dereitos e liberdades democráticas.

Aí, nese terreo é moi seguro que o goberno español (PP) se vai atopar en fronte non só coa Generalitat, senón con todo o pobo catalán quen, tamén con toda seguridade, non vai estar só pois xa empezan a oírse en cada vez máis pobos do Estado español crecentes voces en contra da desmesura do goberno que preside Mariano Rajoy (PP).

Porque vendo a gravidade das actuacións que aquel está levando a cabo, e como moi ben sinala o Sindic de Greuges (Rafael Ribó), o que sucede realmente é que se están a vulnerar os dereitos e as liberdades fundamentais dos cidadáns, de todo o pobo de Catalunya e do conxunto de pobos do estado español.

Fagamos, por caso un repaso a algunhas das medidas máis relevantes adoptadas, ata agora, polo goberno español (PP), co gallo de impedir o referendo. Medidas que abranguen varias frontes. Na fronte xudicial, ademais da resolución xa citada do Tribunal Constitucional, o Fiscal xeral do Estado (J.M. Maza), que ten abondo demostrado o seu escaso pedigree democrático, lanzou unha brutal ofensiva xudicial contra os alcaldes cataláns que apoian o referendo chegando no seu delirio a pedir a súa detención, cousa imposible por mor de que estes rexedores están, na súa maioría, aforados aos ser parlamentarios.

Ofensiva que se estende aos Mossos d'Esquadra, a Garda civil e a Policía nacional a quen a citada Fiscalía, por medio da Fiscalía Superior de Catalunya, ordena intervir urnas e material electoral pro-referendo. Ao tempo ameázase coa Lei de Enxuizamento Criminal a todos os cidadáns de Catalunya que promovan o referendo considerando que quedan fóra da lei e que poden incorrer nos delitos de desobediencia, prevaricación e malversación de caudais públicos. Delitos que poden estar penados con ata oito anos de cadea. (..). Unha ameaza que, como se pode ver estase estendendo por toda España.

Coido non esaxerar ao afirmar que esta desmesura da Fiscalía do Estado, cuxo titular nomea o goberno, tráenos por momentos a memoria ao TOP da sinistra ditadura franquista e a cuxo réxime, non por casualidade, pertenceu por caso o fundador do partido (PP) que á fronte do goberno español está aplicando tales medidas.

Ofensiva político-xudicial que tamén se estende ao eido financeiro e fiscal. Trátase por parte do goberno español (PP) de afogar financeiramente a Generalitat de Catalunya, buscando así obrigala a dobrar os xeonllos. Con este obxectivo o goberno español vén de aprobar a intervención directa das contas da Generalitat tal que na realidade supón un control dos pagos, das operacións financeiras e das contratacións ao tempo que unha conxelación daqueles gastos que non sexan destinados a servizos básicos. Unha medida que supón, de feito, segar a xa limitada soberanía financeira da Generalitat e, xa que logo, a súa autonomía política derivada do Estado das autonomías que é España.

Coido non equivocarme sinalando que é a primeira vez na actual democracia española que se toman medidas de tal calibre. Medidas cuxa desmesura só se pode pode cualificar como un delirio totalitario por parte dun goberno e un partido (PP) que, mostrando a súa auténtica faciana neofranquista, están poñendo en grave risco os dereitos e as liberdades democráticas tanto en Catalunya como en toda España.

Neste contexto cabe lamentar o morno comportamento dun partido (PSOE) cuxa dirección actual non parece estar a altura nin das circunstancias nin da súa magnifica historia en defensa dos dereitos e das liberdades democráticas. O seu apoio ao goberno español (PP), co argumento de que "hai que cumprir a lei", non ten xustificación posible, xa que agora son os dereitos e liberdades democráticas os que están realmente en perigo e por mor do comportamento do goberno español (PP) que está sometendo a Catalunya a un auténtico "estado de sitio", algo inaceptable para calquera demócrata. En relación a C's so cabe subliñar que non cabía agardar do mesmo outra actitude visto o seu comportamento en Catalunya. Crítica que hai que estender a moitos medios de comunicación galegos e españois que, nesta conxuntura, volven a alindarse co máis rancio conservadorismo español –neofranquismo- esquecendo o papel que lles debera corresponder como defensores das liberdades e os dereitos fundamentais dos cidadáns galegos e españois.

En senso contrario gabar a postura e o comportamento de partidos de esquerdas galegos (En Marea e BNG) e españois (Unidos Podemos) que si son quen de aliñarse cos demócratas cataláns o que, neste intre, é aliñarse a prol da democracia e as liberdades non só en Catalunya senón en toda España.

Sobre o comportamento do presidente da Xunta de Galiza (A. Núñez Feijoo) e o seu goberno (PP), que se pode dicir ademais de que volven, unha vez máis, poñer en evidencia que o seu concepto das liberdades e a democracia é, sendo suaves, moi limitado? Galiza non merece este goberno que chegado o caso sería quen de vender a autonomía galega e a liberdade dos galegos por mor dos seus exclusivos intereses partidarios. Que diferente está sendo, por caso, o comportamento do goberno vasco (PNV)!

Hoxe é Catalunya e, de non cambiar as cousas, mañá quen será...?

Manoel Barbeitos

sábado, 16 de septiembre de 2017

Turismo e riqueza

“O turismo é  fonte de riqueza, emprego e prosperidade” (MARIANO RAJOY, Presidente do goberno español)
Diálogo real nun coñecido restaurante de Compostela:
Restaurador: Será un contrato a media xornada para toda a temporada turística, catro meses (xuño-setembro).
Demandante de emprego:  Estupendo. Que horario tería?
Restaurador: De oito da tarde (20 horas) a 12 da noite (24 horas)
Demandante de emprego:  E … canto vou cobrar?.
Restaurador: Uns 450 euros brutos por mes.
Demandante de emprego:  Vale, entón si quere xa empezo mañá.  Estarei  aquí un pouco antes das 8 da tarde.
Restaurador:  Si claro, pero tes que vir antes (2 horas) para ir preparando as mesas. Ah!,  é tamén terás que  limpar (2 horas) antes de marchar. Pero todo ese tempo non conta como xornada laboral. Como ves, traballo non che vai faltar.
Demandante de emprego: ?????

Na presente década tivo lugar na actividade turística un importante cambio de tendencia debido especialmente a que se disparou o turismo internacional de masas. A crise de Oriente ven ser o motor fundamental dese cambio.
Un cambio que a nivel galego supón unha mais que notable expansión da demanda turística reflectida nun importante incremento –superior ao 20% anual- das visitas turísticas: España converteuse no segundo destino turístico de Europa con Galiza recollendo o 5,3% deses destinos o que a coloca, en función do número de turistas e de estadías, como sétima comunidade turística española. Un incremento nas visitas que unido a un incremento tamén no gasto medio supón un crecemento mais que notable dos ingresos por turismo: as cifras mais optimistas sitúan no 11% do PIB galego a apartación da actividade turística. Unha apartación que sendo relevante non suporía mais que un 17,5% da apartación total do sector servizos e equivale a un terzo do que aporta a industria. Nembargante, hai que ter claro que estas cifras que manexa o sector realmente corresponden a todo o sector de hostalería no que o turismo non é precisamente quen aporta maior riqueza, papel este que si lle correspondería a demanda interna.
Unha demanda turística que, como dicía, en Galiza ten marcadas diferenzas coa española xa que depende basicamente da demanda interna española e galega quen supoñen o 70% da demanda global. Galiza recibe unha media anual superior os 4.000.000 visitantes –e as 7.500.000 estadías- que reflicten un 35% de ocupación, valor que está claramente por baixo da media española (50%). Unha ocupación que, asemade, presenta unha fortísima concentración xeográfica: entre  as Rías Baixas (34%), Compostela (19%) e A Coruña (12,5%) absorben o 65,5% da demanda. Dadas as características dos territorios galegos de maior demanda turística ben se pode afirmar que estamos falando maiormente, seguramente coa excepción de Compostela, dun turismo de temporada o que supón un turismo con un forte compoñente estacional. Variables ambas que, nembargante o incremento da demanda, relativizan a importancia do turismo no global da riqueza galega
Dende o punto de vista da oferta cabe destacar que si durante a pasada fase expansiva houbo un notable incremento da mesma, coa recesión tivo lugar un claro estancamento. Se o número de establecementos turísticos estabilizouse en torno aos 1.500 e o de prazas en algo mais das 61.000, o nivel de ocupación movese en torno ao 35% o que nos da idea dun exceso de oferta de prazas. Unha oferta turística que crea o redor de 6.300 empregos directos –con unha perda de 1.300 durante a grande recesión- (Informes Anuais Economía Galega, www.afundacion.org). Unha cifra que apenas representa o 3% dos empregos no conxunto do sector de hostalería,  un 1% dos empregos no sector servizos un 0,7% dos empregos totais en Galiza. Cifras que, cando menos, reflicten dous feitos relevantes: 1. A relativa importancia da actividade turística de masas no conxunto do sector hostaleiro galego, 2. A actividade hostaleira en Galiza depende globalmente mais da demanda interna que da externa.
Con estas dimensións e características –demanda e oferta- pensar que o sector turístico pode ser o motor de crecemento da economía galega non deixa de ser un sofisma. Unha evidencia que se confirma cando temos en conta as características de outras variables relacionadas, directa e indirectamente, coa actividade turística en Galiza. Como por caso o emprego, variable na que o sector turístico en Galiza destaca por estender e xeneralizar a precariedade no mercado laboral posto que o redor do 90% dos empregos turísticos son de carácter temporal con salarios que, por caso, non chegan ao 50% do salario medio na industria: “o pouco emprego que crea o turismo é precario, fraudulento e con salarios baixos”. Unhas temporalidade e precariedade que debilitan aínda mais unha demanda interna xa de por si moi feble impedindo un crecemento económico sólido e sostible.
O turismo cando é de masas produce o que se dá en chamar externalidades negativas ou deseconomías externas que, en linguaxe sinxelo, significa que a actividade turística intensiva causa danos en outras actividades produtivas que se resenten da súa presión o que afecta a riqueza e ao emprego. Algo que se en Galiza é mais visible por caso na costa e en cidades como Compostela, afecta nembargante a todo o país.
Como sinalaba anteriormente as Rías Baixas concentran en Galiza unha parte moi relevante da demanda turística. Un territorio no que miles de familias viven e dependen da actividade marisqueira. Unha actividade produtiva que, logo de duras e longas loitas, ten logrado en Galiza un moi alto nivel de calidade e aceptación no mercado o que repercute moi positivamente nos ingresos das/os mariscadoras/es e, xa que logo, na economía local. Como nos confirmaron cualificadas representantes do sector, a forte presión turística está tendo un impacto moi negativo sobre os cultivos e a produción marisqueira pois, por caso, moitos turistas consideran as zonas de cultivo como territorio libre: “na zona hai moitos turistas … que en tempos chegaban a pagar a súa estancia co marisco que collían … hoxe moitos pensan que poden seguir facendo o que lles contaban seus pais, cando as vacacións lles saían gratis … isto obríganos a vixiar moitas horas. Poden chamarnos do todo menos guapas” (“Organizarse para resistir e vivir da profesión”. TEMPOS NOVOS, abril 2016). Asemade e co gallo de fomentalo turismo de masas moitos concellos costeiros favoreceron, de xeito irresponsable, a construción salvaxe no seu municipio o que amais de carrexar unha auténtica desfeita urbanística e medioambiental na costa galega mudou a faciana produtiva da mesma sen que supuxera un incremento da riqueza e do emprego locais nin un maior crecemento económico para Galiza. Pero que si carrexa en casos moi notables un grande dano ambiental –velaí os casos paradigmáticos das Illas Cíes e/ou a chamada Praia das Catedrais como mostra de ata onde pode chegar a cegueira e a avaricia humanas-.
Compostela empeza a ser vítima do seu propio éxito turístico. Como lle está a pasar a outras cidades monumentais europeas (Barcelona, Venecia, París, Praga…) a intensa presión turística deriva en crecentes problemas locais como por caso que se disparen os prezos dos alugares, que se deteriore o comercio local, “que se poña en risco a cohesión social, a identidade histórica e cultural, a saúde e a calidade de vida  dos seus habitantes”. Unha situación que está xerando un crecente rexeitamento popular e cidadán.
Finalmente hai outro fenómeno, non estudado suficientemente, relacionado co turismo de masas e que apuntei anteriormente. A actividade turística demanda man de obra non cualificada. A súa expansión, en substitución doutras actividades produtivas con maior valor engadido, vai en prexuízo da man de obra de maior cualificación que, diante de falta de oportunidades, vese obrigada a acudir a emigración ou, no peor dos casos, integrarse no exercito de desempregados.
Velaí que a relación entre turismo e crecemento económico sexa, con frecuencia, conflitiva. Unha realidade que se agrava se os poderes públicos, como está a suceder en Galiza e en España, non interveñen regulando a actividade turística que, como toda outra actividade económica, precisa de regulación pois do contrario non coadxuva ao crecemento económico e a creación de emprego senón todo o contrario. Moitos políticos, expertos e profesionais do turismo en Galiza parecen esquecer que, hoxe por hoxe, calquera actividade económica esta relacionada con outras actividades e/ou sectores económicos pola vía da demanda e oferta agregadas. E o sector turístico non é unha excepción nin moito menos.

Manoel Barbeitos