lunes, 28 de noviembre de 2016

HASTA SIEMPRE COMANDANTE.



Conocí Cuba hace varias décadas ya. Cuando todavía ciertos  obscenos personajillos no pululaban por la isla alardeando de galanteos fáciles cultivados en tierra de dificultad, al socaire de papel moneda del imperio...He vuelto numerosas veces prendido del embrujo de aquella tierra de magia que también describen la pluma de un Martí precursor, la brillantez resentida de Cabrera Infante o la elegancia de Gertrudis de Avellaneda.

Cuba es algo más que una isla. Trazo sensual que se extiende desde Cabo San Antonio hasta Punta Maisi a lo largo de 1200 kilómetros. El interminable lagarto verde con ojos de piedra y agua de Nicolás Guillen. Floreada de grupos insulares y cayos. Es mucho más que una isla. Es emoción, pasión, colorido, controversia permanente cosida al mar y el viento por puntadas de olas que decía Angel Augier..

Cuando el país hervía atizado por los desordenados apetitos del mulato D. Fulgencio, el sargento-presidente autoascendido a general, llegó otro oriental como el, nacido en Colonia Biran que contaba con el valor añadido de la galleguidad en sus venas, y que tras dos años de forcejeos “mando parar”. Fidel Castro Ruz, el guerrillero que no violentó ascensos manteniéndose comandante chusquero de por vida. Barba rizada,  eterno puro entre los dientes y una sonrisa mitad de triunfo, mitad socarrona. Entró en La Habana el ocho de enero de 1959. Cuba era un país de gran riqueza y mayor injusticia. Nadie cayo en cuenta de la utilidad de redistribuirla, y en el olvido se la quedaron cuatro. Y el resto, el juego, la prostitución y el turismo lo manejaba la mafia norteña bajo el paraguas protector del inevitable Fulgencio Bastista, que tenia en el Hotel Nacional su segunda casa.

El experimento revolucionario desde el primer día sufrió el “espíritu de Goebbels” versión White House volando sobre el nido fidelista. El pleito fue salvaje. Wall-Street, el Pentágono y la CIA siempre vieron hacia el sur, - espacio que entienden promiscuo, corrupto y moreno-, con ojos de explotación y saqueo. Ni hermanos continentales ni mucho menos invitados de sus inmaculados manteles anglosajones...

El Comandante, con C mayúscula, flotó en la superficie de la historia como un corcho testarudo. Resistiendo al descalabro de la moderna trompeta de Jericó que derribó el telón de acero convertido en débil cemento. Piloto soñador, surcó océanos de injusticia social en búsqueda del paraíso...aunque en gran medida su sueño quedó varado en la maraña amorfa de la inercia. El navío se desarbolaba, su barba encanece, y su discurso se hace estático, retórico. Pergeñado de un halo de melancolía su singladura avanza fuera del espacio, casi del tiempo, bordeando el punto critico del estrecho paso entre ser amado ó temido. Del impulso juvenil, vital, de horizontes generosos y transformadores, que cautivo los corazones de toda una generación apenas queda en la opera aperta del fidelísimo, un intermezzo agónico camino de una inquietante incógnita. Cuba es hoy un murmullo fuera de escena que el Comandante no quiso, no puedo o no supo oír con sus oídos anclados en el estruendo ilusionado de 1959.

 Bocas ignominiosas se aprestan para vomitar sobre la reputación del Comandante, como lo hicieron recalcitrantes durante decenios. Hipócritas que se rasgan sus vestiduras de “demócratas”- algunas compradas anteayer-, para pedir el final de la dictadura castrista . Voces de manos ensangrentadas que  armaron a los asesinos que masacraron a sus pueblos en una orgía de represión reaccionaria al amparo de escandalosos silencios. Odiaron con  ferocidad que el pueblo cubano gozase de unas ratios educativas, sanitarias, tratamiento de la infancia, solidaridad, vivienda o seguridad ciudadana, que no son equiparables a su entorno geográfico. Incluyendo importantes zonas del Imperio. Falazmente intentaban devaluar los logros sometiendo en comparación desajustada, una y otra vez la realidad isleña, con la del primer mundo para mostrar tachas. Con intoxicante falacia quisieron hacer ver que la violencia sobre los derechos humanos y la represión era similar a la acaecida allí donde el Imperio respaldaba los Somoza, Trujillo, Strossner, Videla, Pinochet de turno. Algo escandaloso. Sin que esto avale ninguna laxitud ante la conculcación, en la medida que sea, de los derechos humanos y la libertad.

Del Comandante cabe quedarse con el hombre que doblegó al poderoso Goliat. Del que devolvió el orgullo a un pueblo e hizo soñar a muchos otros. Del guerrillero verde oliva hermano de sueños del Che argentino y cubano. Del conversador infatigable que saludaba el alba departiendo con Gabo García Márquez. Del guerrero revolucionario, que no morirá, sino se desvanecerá lentamente en la historia. Pese a las feroces diatribas sobre su persona, sin pretender olvidar sus claroscuros, su  recuerdo está grabado en la iconografía política de una época junto a Salvador Allende, Mandela, Ignacio Ellacuria, Martín Luther Kong, Oscar Romero, Kennedy y algunos más. Personajes distintos pero con un hilo conductor común : convicción, ética y coherencia alzada frente a la injusticia, la prepotencia, el dogmatismo ciego, poniendo voz a los pobladores de bíblicos valles de lágrimas, renovando argumento y  guiones.

En el vaivén constante que jalona la biografía política del planeta, quizás mas de algún augur miope o analistas interesados brinden caídas y mudanzas y el entierro de las utopías y sueños. Mas tras esos brindis, la hiriente realidad social, el egoísmo sin freno ni rubor , no tardarán en el primer recodo de la historia en tornar las burbujas en lagrimas y el regocijo en lamento. Nadie puede destrozar eternamente los sueños y las esperanzas que pueblan las mentes de millones de  blancos, de negros de amarillos, de razas, de pueblos, de gentes.

El Comandante se va con su tiempo amortizado. Deja tras de si un futuro inestable, quebradizo, que habrá de buscar una nueva ilusión, una esperanza, unos protagonistas...Ojalá confluyan en una Cuba Libre y Soberana...En la que ningún marine de vejiga floja vuelva a orinar en  Parque Central sobre la estatua de José Martí .
Hasta siempre Comandante.

Antonio Campos Romay

martes, 22 de noviembre de 2016

El Senado de España

La Constitución española habla del Senado desde el artículo 66º cuando señala que las Cortes Generales están compuestas por Congreso y Senado. En el artículo 69º ya los legisladores se metieron en un jardín del que es difícil salir cuando señalaron que el Senado es la Cámara de representación territorial: los habitantes de cada uno de los territorios de España, además de por el Congreso, están representados en sus Parlamentos autónomos sin necesitar Senado alguno. En el mismo artículo sigue el jardín, porque los senadores se eligen por un procedimiento harto injusto que propicia mayorías absolutas allí donde no hubo voluntad de tal cosa por parte de los electores (un ejemplo es la mayoría del PP en el Senado actual, cuando es sabido que no más de 1/3 de los electores apoyaron a ese partido).

El colmo es ya que las Comunidades Autónomas, por cooptación –es decir, de forma no directa- puedan elegir mediante componendas a un determinado número de senadores, con lo que la legitimidad de unos no es la misma que la de otros. El artículo 74º establece que el Congreso y el Senado se podrán reunir conjuntamente para lo establecido en el Título II (la proclamación del rey) lo que es perfectamente prescindible. El mismo artículo, en su punto 2, establece que igual número de diputados y senadores se reunirán para dictaminar determinados asuntos contemplados en otros artículos. También ambas Cámaras podrán nombrar comisiones de investigación conjuntamente (art. 76º). Como es sabido, el Senado hace una segunda lectura de los proyectos y proposiciones de ley aprobadas en el Congreso, pero nada tiene que decir si el Congreso vuelve sobre los pasos del Senado y le desdice de lo por este actuado.

Poco más tiene que hacer el Senado si no es retrasar la tramitación legislativa, llevarse un pingüe presupuesto que se podría destinar a más justos fines y propiciar que existan personajes por todos conocidos que no asisten a sus sesiones pero perciben la remuneración establecida. He llegado a pensar que dichos personajes han caído en la cuenta de que el Senado no vale para nada y de ahí su inasistencia a las sesiones. En otro orden de cosas, es un engorro para el Gobierno, que ha de comparecer ante los grupos políticos cuando ya lo hizo ante el Congreso. Nos hubiéramos librado de tener al frente del Senado a personajes verdaderamente indeseables si aquel no existiese.

Claro que el Senado fue una concesión de la izquierda a la derecha para que la Constitución se aprobase cuanto antes en 1978, e incluso podemos decir –a la altura en que estamos- que se pecó de ingenuidad cuando se previó que podría ser una Cámara de representación territorial, cuando a dicha Cámara hay presidentes de ciertas Comunidades Autónomas que ni acuden. Hasta el momento el Senado no ha sido nunca lo que la Constitución, en su artículo 69º, determinó.

No tengo ninguna esperanza de que la Constitución española se reforme en un sentido positivo para el funcionamiento del país y para la justicia general, porque estando al frente del Gobierno quien está nada verdaderamente importante se modificará. Por otro lado hay cuestiones muy espinosas que oscurecerán esta pretensión mía de que el Senado desaparezca, con lo que este artículo es un desahogo más que otra cosa, además de una invitación a la reflexión para los pocos que puedan leerlo con un cierto interés.

L. de Guereñu Polán.


domingo, 13 de noviembre de 2016

El animal Presidente




Los analistas se debaten sobre las razones de que un animal con forma humana haya sido elegido Presidente de los Estados Unidos (en realidad las elecciones las ha ganado la señora Clinton, como demuestran los votos populares). Los pueblos se empeñan en tener en sus legislaciones artificios electorales para que, de vez en cuando, se produzcan estas paradojas. De igual manera se hizo Presidente el señor Bush (hijo) y llevó al mundo a una guerra ilegal e injusta cuyas consecuencias –gravísimas- se están todavía pagando. Hay otros ejemplos como este con anterioridad en ese país.

Alguien que se burla en público de los disminuidos físicos, que se jacta de no pagar impuestos y de no cumplir la ley, que ofende gravemente a las mujeres, que ha hecho su fortuna gracias a las trampas que ha puesto en juego, además de por las plusvalías que ha detraído a sus trabajadores, alguien que quiere expulsar del país a millones de inmigrantes, algunos de los cuales ya están arraigados sobradamente en la sociedad norteamericana, alguien que ha insultado a sus contrincantes y que ha dicho ganaría las elecciones aunque matase en la calle a varias personas “con mi rifle”, alguien que quiere resolver los problemas de delincuencia y asesinatos armando hasta los dientes a los ciudadanos para que disparen certeramente en la frente a los francotiradores… alguien como este animal con forma humana ha sido elegido Presidente de la primera potencia mundial.

Creo que, aparte todas las reflexiones que se están haciendo, la causa fundamental de que esto haya ocurrido es la miseria moral: hay blancos que han estado ocho años esperando el momento de tomarse la revancha contra un Presidente negro; hay ciudadanos que consideran a los hispanos y a los negros seres inferiores; hay en Estados Unidos quienes tienen como un valor la ley del salvaje oeste, todos armados, todos tomándose la justicia por su mano; hay un sistema que no ha conseguido superar ciertos odios que están en la médula de esa nación… tanto progreso material y no se ha conseguido erradicar a émulos del ku-klux-klan, tanto progreso material y todos pudimos ver las carencias del sur atlántico cuando atacó el Katrina…

No es cierto que Estados Unidos sea un país ejemplarmente democrático ni que esté en el origen de este régimen: la esclavitud legal hasta 1861 deja a Estados Unidos muy lejos de algunos países europeos, la segregación racial hasta hace cincuenta años no es compatible con un país democrático (segregación de “facto” que se ha reproducido ahora) un país donde para ser senador o miembro de la cámara de representantes haya que ser millonario no es un país ejemplarmente democrático, un país en el que vota solamente el 50% de la población censada, porque la otra mitad no se considera dentro del sistema ¿que es? Y existe una gran diferencia entre el prestigio de algunas Universidades norteamericanas y el muy deficitario sistema educativo en las fases primaria y secundaria, sobre todo en el medio oeste.

Es sintomático que la población menos formada sea el vivero de votos del señor Trump, que la población rural atada a convenciones ancestrales sea otro de sus viveros, que los más embrutecidos ciudadanos norteamericanos hayan preferido votar al señor Trump. Obviamente hay ciudadanos que han votado al animal Presidente por reacción contra la señora Clinton, a quien se vio –al parecer- como miembro de una saga de burócratas eternizados en los poderes del Estado, pero mejor hubiera sido para la humanidad que no acudieran a la urna. Ahora solo quedan dos soluciones, desde mi punto de vista: que las mayorías republicanas no dejen gobernar como él quisiera al señor Trump y que la sociedad civil no cese sus protestas en la calle durante los próximos cuatro años. Un rearme moral se hace necesario en ese país, ejemplo para el mundo por su literatura y otras manifestaciones humanas. Un “impeachment” a medio plazo sería deseable para acabar con una pesadilla que no ha hecho más que empezar, pero que se puede prolongar con consecuencias trágicas: ¿que hará el animal Presidente en Oriente Próximo? Si lo que ha dicho es consecuencia de su sevicia, horror; si rectifica ¿que tiene preparado?

La influencia de este personaje y su éxito, en Europa y el resto del mundo, está por ver (elecciones en varios países europeos, para empezar) pero ahí tienen una responsabilidad los partidos que defienden como un bien superior la democracia, aunque solo sea formalmente, en vez de andar tirándose los trastos y empecinados en problemillas internos que también tienen algo de miseria moral.

L. de Guereñu Polán

miércoles, 9 de noviembre de 2016

A falta de credibilidade política. Todo segue igual

Unha das maiores eivas que agocha a clase política gobernante en Galiza e en España é a falta de credibilidade. Algo que estes políticos gañaron a pulso logo dos continuos e reiterados incumprimentos nos compromisos e as promesas electorais. Si Mariano Rajoy é, como demostran todas as evidencias, un caso paradigmático case enfermizo, Alberto Núñez Feijoo non lle vai á zaga e aí están as hemerotecas para demostralo. O mesmo que as enquisas máis fiables que non deixan de pór en evidencia a escasa credibilidade que entre os cidadáns galegos e españois teñen as promesas dos seus políticos.
Co gallo do discurso de investidura a presidente da Xunta de Galiza -8 de novembro- volve pasar o mesmo. Non só porque o discurso de A. Núñez Feijoo fora moi pobre e inconcreto senón porque a maioría das súas escasas promesas ben non son cribles ben non son viables. De novo vese o enorme prexuízo que para o bo funcionamento democrático das institucións teñen as maiorías absolutas: os gobernantes non se preocupan nin pola viabilidade nin pola credibilidade das súas promesas e os seus compromisos.
Que logo de dúas lexislaturas nas que puidemos ver como Núñez Feijoo, apoiado na maioría absoluta do seu partido (PP), ninguneou sen piedade tanto a oposición como o propio Parlamento de Galiza –actuando moitas das veces con enorme soberbia-, pida agora a oposición -cando de novo volve contar cunha maioría absoluta- o  “traballar xuntos e chegar a pactos”, estamos diante dunha petición que non ten credibilidade ningunha. Agás que entenda que iso supón apoiar todas e cada unha das súas decisións e de xeito incondicional. Mágoa desta falta de credibilidade, porque os gravísimos problemas que agochan tanto a economía como a sociedade galega requiren para a súa solución de grandes consensos e acordos.
Que credibilidade pode ter unha chamada ao consenso para conseguir unha reforma do sistema financeiro autonómico por quen no seu día foi un adaíl das políticas fortemente centralizadoras do goberno español de quenda (PP)? Unhas políticas que supuxeron tanto un importante recorte das competencias fiscais ás autonomías e aos concellos como da autonomía financeira dos mesmos. Por caso A. Núñez Feijoo non mantivo nas xuntanzas do CPFF (Consello de Política Fiscal e Financeira) unha postura de incondicional apoio ás propostas fiscais do goberno central (PP) que supuxeron trasladar a maior parte dos axustes fiscais (75%) ás autonomías e aos concellos que viron así recortados os seus recursos, moi especialmente os destinados as funcións publicas de benestar? Non foi tamén A. Núñez Feijoo un dos lideres autonómicos mais destacados na defensa tanto da Lei de Estabilidade orzamentaria e sostenibilidade financeira coma da chamada Lei Montoro –Lei de Racionalización e sostenibilidade da administración local- que, en definitiva, veñen obrigar aos concellos e as autonomías a condicionar as súas políticas fiscais priorizando o pago da débeda? O que supón, nin mais nin menos, poñer os intereses dos bancos por riba dos intereses e as necesidades dos cidadáns. Como logo de ese comportamento autoritario e centralista pode resultar agora crible esta chamada ao consenso para, nada máis e nada menos, conseguir unha reforma do sistema financeiro autonómico?
Por outra parte, non deixa de ser rechamante que quen fixo o maior axuste fiscal da historia da autonomía de Galiza (2.000 millóns de euros, equivalentes ao 15%) ofreza agora un incremento do gasto público avaliado en 250 millóns de euros (2,5%), nunha senda con “contas expansivas todos os anos”. Unha proposta que non deixa de ser un sarcasmo. Unha promesa que se acompaña doutra xa recorrente dos neoliberais: unha baixada de impostos nesta nova lexislatura. Como nos demostra abondosamente a historia, cando os neoliberais falan de baixar os impostos e de subir o gasto público, adoitan suceder tres cousas: 1º. Que se produce, si, unha baixada de impostos pero que beneficia maiormente ás clases de rendas altas –os ricos-, 2º. Que ao tempo o que sucede é o contrario, que soben os impostos indirectos en prexuízo das clases de rendas baixas, 3.
Que sobe a débeda pública. Falando de impostos resulta moi significativo que A. Núñez Feijoo non fixera referencia ningunha a un dos maiores problemas fiscais de Galiza e de España: a fraude fiscal. Unha fraude que en Galiza supera os 8.000 millóns de euros anuais e que nun 80% procede dos cidadáns de rendas altas. Un problema fiscal sistémico que agudiza os problemas nas finanzas das autonomías e do goberno central. Tampouco fixo, loxicamente, ningunha referencia á adopción de medidas a prol dunha maior xustiza fiscal, outra das debilidades do sistema fiscal galego e do español, xa que se as rendas do traballo supoñen o 44,5% da riqueza, en cambio achegan o 80% dos ingresos fiscais dado que as rendas do capital defraudan moito e pagan poucos impostos. O de impostos cero para os mozos? ….. un novo brinde ao sol. O que os mozos e as mozas galegas precisan non son rebaixas fiscais senón traballo, para así non ter que emigrar!
Quen coas súas políticas de recorte do gasto público está a provocar unha auténtica desfeita nos servizos públicos de benestar (sanidade, ensino, dependencia, familia …) ao tempo que unha intensa penetración do capital privado fale de protexer os servizos públicos carece de credibilidade. Pensa, xa que logo, devolver os servizos públicos de benestar á situación financeira anterior á gran crise. Con que recursos?. Devolverá ao publico todo aquilo que privatizou e/ou desmantelou?
Por se non foran nada cribles as súas promesas agora A. Núñez Feijoo fala de crear nesta lexislatura entre 80.000 e 100.000 empregos e situar a taxa de paro por baixo do 10%. Como pensa facelo? Se durante as dúas derradeiras lexislaturas, con el ao fronte da Xunta de Galiza, perdéronse o 45% dos empregos, se anualmente emigran por mor das políticas de austeridade unha media de 8.000 mozos e mozas galegos, se por efecto dos axustes perdéronse en Galiza máis de 6.200 empregos públicos. Agora, coas mesmas políticas fiscais e laborais e sen que haxa sinais cribles de entrar nunha fase expansiva sólida o candidato a Xunta de Galiza dinos que se compromete a crear entre 80 e 100.000 novos postos de traballo nesta lexislatura e a situar a taxa de paro ao nivel de Alemaña. Por se non fora suficiente sarcasmo o candidato a presidencia da Xunta de Galiza fala de crear un emprego de máis calidade cando esas políticas, que el e o seu partido (PP) defenden, fixeron que en Galiza o 31% dos novos empregados teñen un salario inferior ao SMI e un 18,5% dos traballadores galegos estean en risco de pobreza.
Que mágoa de maiorías absolutas que permiten os gobernantes facer promesas que saben que incumprirán ben por que son imposibles coas súas políticas ben por que non teñen ningunha intención de cumprilas.
En relación ás infraestruturas –reforma das autovías- e o medio ambiente       –saneamento das rías galegas e promoción das enerxías renovables-, que dicir das promesas de A. Núñez Feijoo? En relación as autovías so cabe subliñar que a tolemia en que se embarcou a Xunta de Galiza co apoio do goberno central no impulso de novas vías rápidas está levando tanto a un incumprimento dos prazos e os percorridos como -o que resulta mais grave- a un enorme deterioro do territorio galego e un crecemento exponencial da débeda pública. O sistema empregado para o financiamento das vías rápidas –contratos de concesión de obra pública- supón un enorme endebedamento non financeiro que tanto está afectando á sostibilidade das finanzas públicas como á marxe de manobra e capacidade de acción de vindeiros gobernos ao trasladar o custo de construción e financiamento dos investimentos de hoxe a xeracións futuras. Segundo o Consello de Contas, os compromisos futuros da Xunta de Galiza por mor das vías rápidas que se están construíndo en Galiza superan os 3.000 millóns de euros. Non deixa tamén de ser un sarcasmo que quen refuga do acordo de París e do protocolo de Kyoto diga que vai traballar na redución das emisións de CO2
Falando de débedas públicas botamos en falla no discurso do candidato unha explicación de como pensa parar a bola de neve da débeda pública galega: logo dos duros axustes fiscais a débeda pública galega pasou de 4.900 millóns de euros (2009) a 10.300 millóns de euros (2015). Todo iso logo de ter pagado –entre xuros e amortizacións- mais de 9.000 millóns de euros –o dobre do valor inicial da débeda-. Unha política que converte a Xunta de Galiza en –voluntariamente- refén dos bancos e que pon o negocio bancario –a través da estafa da débeda pública-  por riba das necesidades do conxunto da cidadanía galega –que precisa do financiamento dos servizos públicos e o emprego-. Unha Xunta de Galiza que retira recursos públicos dos servizos básicos para dárllelos aos bancos.
Finalmente, e deixando a un lado outras promesas non cribles, hai que referirse a importantes e destacadas carencias no discurso de investidura de A. Núñez Feijoo: unha referencia aos damnificados polas políticas de austeridade. En primeiro lugar, e como mostra da súa escasa sensibilidade social, chama a atención que non faga ningunha referencia aos centos de miles de familias galegas (25% segundo os cálculos mais optimistas) que están en risco de exclusión social porque teñen enormes dificultades para chegar a fin de mes e carecen de recursos suficientes para cubrir as necesidades básicas –alimentación, vestido, vivenda-. Familias moitas delas con nenos en risco de desnutrición. Tamén botamos en falla algún tipo de sinal positivo e de esperanza para as miles de familias xa desafiuzadas ou en risco de desafiuzamento: unha media de 2.000 familias son desafiuzadas en Galiza cada ano.
Por certo, falando de carencias: non atopo por ningures proposta ningunha referente a unha reforma do sistema bancario galego. Algo imprescindible se se quere recuperar a oferta monetaria e así atender as necesidades de financiamento das familias, as pequenas e medianas empresas e o comercio polo miúdo.
Son, xa que logo, moitas as insuficiencias e as carencias do discurso da nova investidura de A. Núñez Feijoo a presidencia da Xunta de Galiza. Como é moita a falta de credibilidade das súas promesas vistos os antecedentes. Pero son poucas as dúbidas de que á maioría dos/as galegos/as –moi especialmente os de rendas medias e baixas- lles espera unha lexislatura, de novo, dura e difícil con políticas que seguirán turrando dos intereses dos galegos de rendas altas ao tempo que prexudicarán aos de rendas medias e baixas.

Manoel Barbeitos

martes, 8 de noviembre de 2016

La inviabilidad de las pensiones y otros cuentos de Calleja.



Tras el expolio del fondo de reserva de la Seguridad Social para programas absolutamente ajenos  a su objetivo, Rajoy fija como prioridad del gobierno las pensiones.

Explicación teórica en términos de parábola. Había una vez un país muy cercano y bastante desarrollado en el que, al disponer de muy buenos ingenieros y técnicos, mediante avances técnicos e innovación fueron sustituyendo, poco a poco, los 20 millones de trabajadores por robots y sus operadores. Primero solo fueron necesarios 17 millones de operarios, después 15, o 10, y por último lograron un sistema de producción tan eficiente que eran suficientes unos pocos miles de supervisores y mantenedores del sistema para que la riqueza producida, no solo no disminuyera, sino que creciera mediana y razonablemente año a año.
El país se encontraba entre aquellos que tenían un sistema de distribución de la riqueza producida bastante justo, y ello permitía que la mayor parte de la población tuviera una razonable salud, acceso a la educación y a la cultura e incluso que aquellos que no se encontraban en activo, por su edad o condición física o mental, gozaran del fruto de lo producido.
Es decir que lo importante no era, no es, por cuantos se produce la riqueza, sino cuanta se consigue entre todos y como se reparte.

Explicación absolutamente práctica y sobre ejemplos concretos, con datos oficiales del gobierno, la Seguridad Social y el Banco de España.
El gobierno de Zapatero comenzó, en 2004, con una España cuya producción de riqueza anual (PIB) se cifraba en 861.000 miles de millones de € y una deuda de 400.000 Millones de €, y terminó su mandato  en 2010 con un PIB de 1.081.000, y una deuda (después de la revisión por  gobierno Rajoy) de 568.000 M de €.  Prácticamente la misma cifra de producción de riqueza obtenida en 2015, con gobierno de Rajoy, pero se ha elevado la deuda hasta 1.106.000 M de €.Es decir en riqueza anual producida estamos igual, aún cuando el doble de endeudados.
Podríamos pensar que ha sido el gasto en bienestar en lo que España ha sido generosa en exceso, por lo que hemos tenido que endeudarnos tanto, pero las cifras oficiales no cuentan eso El gasto en % de PIB era en 2010: Educación 5%, Sanidad 6,7 %, Pensiones 10,1 %, (total 21,8%). En 2015 los datos son: Educación 4,3% Sanidad 6,3 % Pensiones 10,6 % (total 21,2 %), con el añadido que el crecimiento de las pensiones no solo no ha generado deuda, ya que se ha financiado íntegramente con la hucha de pensiones, que en 2010 aún crecía mes a mes, sino que además con esa hucha se ha financiado: política monetaria (comprando deuda soberana a bajo interés), de empleo (desgravando cotizaciones sociales, con cuotas de 50 € o 100 €, cuando la mínima estaba en 264 € y la media en 430 €), e incluso de natalidad (complemento de pensión a las madres), aún cuando esta última medida es claramente una decisión de mera imagen en fechas previas  a elecciones.
Veamos pues en que se va la riqueza. El Banco de España cifró las ayudas públicas a la banca en 61.366 millones de €, aún cuando Bruselas sube la cifra de las ayudas de Estado hasta cerca de 100.000, al sumar avales y otros elementos. Se ha recuperado el 5,2 %, es decir, siendo prudente, hasta la fecha cada año la repercusión ha sido del 1,1 % del PIB. Y si tenemos que creer a los Presupuestos Generales del Estado los intereses de la deuda a su cargo han pasado  del entorno del 2% a casi el 3,5 % del PIB, como la deuda en su mayor parte está en manos de la banca,, se puede asegurar que directamente vía ayudas o indirectamente vía pago de intereses de deuda los españoles bombeamos desde 2010 más de un 2,5% adicional de nuestra riqueza producida a la banca. Para comparar, en su conjunto la banca recibe año a año más que lo que se destina a educación. No contamos que entre todos, vía Banco Central Europeo, prestamos el dinero al cero por ciento a los mismos bancos que nos lo prestan a particulares y empresas a unos generosos 8 o 9%, si somos buenos clientes, o al 20 % si usamos el crédito vía tarjeta.

Queda demostrada pues la moraleja de la parábola, crecer al 3 ó al 5% está bien, hacerlo ocupando a 20 millones de activos mejor, que solo a 17 millones, pero lo importante no es, por cuantos se produce la riqueza, sino cuanta se consigue entre todos y como se reparte.

Noviembre de 2016
Isidoro Gracia

viernes, 4 de noviembre de 2016

Adiós



Me dispongo a que sea este el último artículo de opinión que publico sobre el Partido Socialista y sus problemas porque, sencillamente, es perder el tiempo dado el derrotero que ha emprendido dicha organización (al menos en mucho tiempo). Creo que no será fácil se olvide la conspiración antisolidaria y vil que se llevó a cabo probablemente con mucha antelación al día 1 de octubre pasado, pues siempre vi las pretensiones de la Presidenta de Andalucía y sus seguidores, incluidos otros dirigentes regionales. El calendario para la elección de Secretario del Partido Socialista no le favoreció y ahí empezó todo.

No veo diferencias ideológicas entre quienes se enfrentan, con la excepción de los representantes de Izquierda Socialista, que son conocidas desde hace tiempo. Sí veo, en cambio, que el Partido Socialista vive un momento en el que sus líderes regionales se han convertido en verdaderos competidores de la dirección nacional y tienen no pocas aspiraciones sobre ella. Ya lo indicó don José Borrell: no aceptaría dirigir un partido bajo control de los dirigentes territoriales. El control debe estar donde los estatutos dicen: en el Comité Federal que se ha convertido en un gallinero.

La cantidad de descalificaciones, silencios intencionados, contradicciones, acusaciones sin fundamento e incluso insidias que se han vertido contra el anterior Secretario General rozan lo inimaginable. Esto no se ha dado nunca en un partido que creo conocer bien, incluso su historia, por muchas diferencias que hubiese entre los dirigentes de una u otra corriente estratégica, táctica o ideológica. Largo se opuso a que Prieto presidiese un gobierno republicano, lo que deseaba el Presidente Azaña, y no por eso el asturiano sintió inquina alguna hacia el viejo luchador sindical. Esto no es así ahora: la Presidenta andaluza, de la que no me fío un pelo, parece tener una ambición sin límites. Sabe que cuenta con apoyos dentro y fuera de Andalucía, es consciente de la fuerza de la federación que dirige y sabe el papel que el socialismo andaluz ha jugado desde la transición hasta los años noventa.

En cuanto a los presidentes de La Mancha, Extremadura y Aragón les veo como simples corifeos que no han soportado los intentos denodados del señor Sánchez por evitar un nuevo gobierno de derechas en España, cuando ellos se han aliado con el “demonio” con tal de conseguir sus poltronas. A ello añaden comparecencias ante los medios que siempre tienen algo de insidioso, de escaso rigor, de odio contenido. El presidente extremeño debiera recordar que los desprecios que hizo a Izquierda Unida le costaron al Partido Socialista el gobierno de Extremadura durante cuatro años. La presidenta andaluza debiera saber que ha conseguido el peor resultado electoral del Partido socialista en esa comunidad, después de haber despreciado un gobierno de coalición con Izquierda Unida y haber tenido que mendigar la investidura, que a la postre consiguió entregándose a la nueva derecha.

El presidente de Aragón no tiene la categoría de don Marcelino Iglesias, como el señor Puig no tiene la categoría del señor Lerma. Iglesias y Lerma sabían bien de lo que significa la lealtad y la nobleza entre compañeros, y me sorprendió escuchar al señor Puig decir, poco antes del día 1 de octubre pasado, que hacía tiempo que no asistía a las reuniones de la Comisión Ejecutiva de la que formaba parte. ¿Qué comportamiento es este? Más ladino y taimado este Puig, más lenguaraz y descuidado el señor Lambán, a ellos se une un hombre resentido como el señor Madina, que se ha despachado a gusto contra su compañero Sánchez siempre que le ha venido en gana. Sabe que cuenta con el beneplácito de los viejos elefantes del PSOE, que se resisten a dejar que la organización emprenda nuevos derroteros.

Luego está el caso de los que se permiten desobedecer la decisión tomada y optan por votar no para salir en los papeles. ¿No sería más coherente dejar el escaño, que es lo que verdaderamente cuesta, y no andar presumiendo de la bravata del no? ¿Qué clase de partido es este en el que cada uno vota lo que le da la gana alegando motivos de conciencia? ¿Y si alguien alega dichos motivos para no votar una nueva ley de minas? Un desastre.

Fracasados los intentos del señor Sánchez de conseguir ser investido, yo hubiera preferido unas terceras elecciones que arrojasen el resultado que arrojasen. ¿Hará falta recordar que la verdadera caída en votos se dio por la segunda legislatura del señor Zapatero? Hubiera preferido que diecisiete miembros de una dirección no se hubiesen puesto de acuerdo para perjudicar gravemente la credibilidad del Partido Socialista. Hubiese preferido que los partidos de oposición hubiesen tenido sentido de estado –ahora sí, sentido de estado- y hubiesen dado su voto de investidura al señor Sánchez, única manera de desestabilizar en su propio partido al mejor y más eficaz amparador de la corrupción en España. Hubiese preferido que el Partido Socialista votase no a la investidura del actual Presidente del Gobierno, dándose la contradicción, una vez no ha sido así, de que votaron no un diputado canario en coalición con el PSOE, el PNV y la derecha catalana. ¡El colmo!

Los argumentos de los partidarios de la abstención –no nos engañemos- son falaces: no van a poder librarse de los tiempos que marque el Presidente de la corrupción; y saben que lo único que pretendieron –y arrastraron así a la mayoría del grupo parlamentario- es negar el pan y la sal al señor Sánchez solo porque hay un grupo de dirigentes regionales que están por otra opción, aunque sea a costa de tensionar y dividir al máximo al partido socialista, decepcionar a la mayoría de sus votantes y a la inmensa mayoría de los militantes (muchos, oigo por ahí, han dejado de serlo).

No entro en si la Comisión Gestora es legal o no, si se ha atribuido competencias no contempladas en los estatutos internos, sobre si está o no maniobrando para perjudicar a unos y beneficiar a otros. Sí se que no está haciendo lo que el electorado de izquierdas quiere: una dirección unida, un programa serio y autónomo para dar solución a los problemas que padece el país y el mundo.

L. de Guereñu Polán.

jueves, 3 de noviembre de 2016

ELECCIONES GALLEGAS: FRACASÓ LA OPOSICIÓN

En las elecciones autonómicas del 2012, el Partido Popular consiguió en Galicia una amplia mayoría absoluta con 41 escaños. Los partidos de la oposición (PSdeG-PSOE, A Nova y BNG) sumaron 34 escaños. En las elecciones celebradas el pasado día 25 de septiembre, el Partido Popular volvió a repetir su mayoría absoluta de 41 escaños, y “las fuerzas del cambio” (PSdG-PSOE, A Nova-En Marea y BNG, volvieron a sumar los mismos 34 escaños, con la diferencia importante de que En Marea (antes A Nova) sube cinco pero no a costa del PP, sino del Partido Socialista que pierde 4 y del BNG que pierde 1. Es decir que las llamadas “fuerzas del cambio” no avanzan ni un milímetro, sino que se reparten de otra manera sus insuficientes escaños.

¿Por qué en un contexto de fuerte crisis económica y social,  crecimiento del desempleo, vuelta a la emigración de nuestros jóvenes, recortes y privatizaciones en servicios públicos básicos como la sanidad o la educación con su consiguiente deterioro, incremento de la pobreza, corrupción política, crecimiento de la deuda pública, desaparición de empresas emblemáticas en sectores estratégicos como el financiero, etc. el partido gobernante, el PP, repite su holgada mayoría absoluta, y los partidos de la oposición permanecen estancados?

Seguramente las causas son muy variadas y complejas, pero hay un dato sobre el que conviene reflexionar: En la encuesta del CIS publicada a comienzos de septiembre y realizada un mes antes de las elecciones, concretamente entre el 29 de agosto y el 2 de septiembre de 2016, se informa:

Que a la pregunta: Y refiriéndonos a la situación general de Galicia ¿como la calificaría usted? las respuestas fueron: Un 49,8% la calificó de “regular”, un 26,6% de “buena o muy buena”, y tan solo un 23,3% la calificó de “mala o muy mala”. A la pregunta de si la situación es igual, mejor o peor que hace cuatro años, las respuestas fueron: Un 39,2% dijo que “igual”, un 27,7% dijo que “mejor o mucho mejor”, y tan solo un 31,8% de peor o mucho peor.

Y lo más llamativo, a la pregunta de ¿Y cómo calificaría Ud. La gestión realizada por Alberto Núñez Feijoo al frente de la Xunta de Galicia? Las respuestas fueron un 36,4% la calificaron de “buena o muy buena”, un 32,7% de “regular” y tan solo un 29,3% de mala o muy mala.

A tenor de estos datos se concluye que entre la ciudadanía la percepción de la situación del país es bastante positiva, cuando objetivamente y con los datos en la mano los retrocesos ha sido evidentes. Es más, cuando en la misma encuesta se repiten las preguntas anteriores, pero referidas a la situación general de España, el calificativo de “buena o muy buena” baja al 6,6% y el de “mala o muy mala” sube al 53,4%.

Lógicamente cuando entre la ciudadanía hay una percepción positiva de la situación socioeconómica y política eso se va a reflejar en el voto, en el nivel de participación, etc. ¿Que pudo haber pasado para llegar a esto?

Una cosa parece evidente: La oposición política al gobierno del PP en Galicia durante los pasados cuatro años, no ha sido lo eficaz que debiera. Es más, da la sensación de que ha sido el PP quien sí ha puesto en práctica una eficaz “oposición a su oposición”. Los ataques y las descalificaciones al partido socialista y a las mareas han sido permanentes con el apoyo de unos medios de comunicación públicos y privados siempre dispuestos a divulgar generosamente “el relato político del Partido Popular”. La oposición (PSOE y Mareas)  se han visto forzadas a defenderse por su problemas internos incluidos los más nimios, mientras los del PP, incluidos los derivados de su desastrosa gestión se  silenciaron.

El papel de la oposición en el Parlamento, incluyendo el recurso al histrionismo de algún diputado, nunca tuvo en los medios de comunicación la caja de resonancia que se supone que debiera tener. Al contrario se encontró con el silencio más absoluto, la réplica más contundente, cuando no la mofa sutil o la más perversa ironía en el mejor de los casos. Los discursos parlamentarios críticos con el PP incluso los mejor argumentados no encontraron eco en unos medios generosamente subvencionados por el gobierno de la Xunta. Los sesudos estudios socioeconómicos que prueban la nefasta gestión de Feijoo a lo largo de los últimos cuatro años se quedaron en los archivos para sobrado conocimiento de los “círculos bien informados” y de unos medios que los silenciaron. No llegaron a un pueblo que sufre pero al que le repiten machaconamente que “Galicia está no bo camiño”, y que, o el PP de Feijoo o el caos de un PSOE en lío permanente o de unas mareas que no son de fiar.

A la oposición le ha faltado hacer política entre el pueblo y con el pueblo, en los barrios, en las aldeas, en las fábricas, y menos en una cámara parlamentaria aplastada por la mayoría absoluta y unos medios atentos únicamente a trasladar las prioridades que le interesan al Partido Popular y su relato sobre la situación del país. Y esta no fué una carencia del PSdeG-PSOE, sino también en mayor o menos medida de AGE y del BNG.

A la oposición le han sobrado disputas, luchas por los sorpasos, que estas sí que magnificó la prensa, para centrarse mucho más en la critica a quien tiene el poder, todo el poder y está gobernando.

De lo anterior convendría sacar conclusiones para no repetir los mismos errores, porque de no hacerlo, se volverán a cosechar los mismos resultados. Mientras el PSOE se empeñe en que su enemigo es En Marea y en menor medida el BNG, y estos hagan lo mismo con respecto al PSOE, habrá sucesivos y cómodos gobiernos del PP durante mucho tiempo. El actual espectáculo de enfrentamientos entre estas formaciones en algunos ayuntamientos para regocijo de un PP exultante en Madrid y en Galicia, no solo no augura nada bueno sino que produce vergüenza y desesperanza entre los cientos de miles de ciudadanos y sus familias que sufren en sus carnes las consecuencias.

Xesús Mosquera Sueiro / 3 de noviembre de 2016