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domingo, 12 de julio de 2015

"Confusión de confusiones"



La reciente lectura de “Confusión de confusiones”, obra escrita por el cordobés José Penso de la Vega a finales del siglo XVII, me ha traído a la memoria una breve experiencia de hace años en el Parlamento Europeo, donde estuve de “observador” (llamarle trabajo sería excesivo). La obra citada está formada por una serie de diálogos entre un comerciante, un filósofo y un especulador sobre el mundo de los negocios, más concretamente de las acciones bursátiles, “su realidad, su juego y su enredo”, dice Penso de la Vega.

Viene esto a cuento porque muchos comentaristas que intervienen en la televisión y que escriben en los periódicos, dan una visión equivocada del funcionamiento de la Unión Europea. Muy al contrario, aquello es, en ocasiones, como un mercado en el que cada uno trampea lo que puede, barre para casa y se desdice cada poco tiempo. La política europea es muy chanchullera, poco formal y el que no esté atento nada tiene que hacer. Pude asistir a algunos debates sobre la “pugna” entre la mantequilla y el aceite (ambos para usos culinarios) una vez que se habían incorporado España y Portugal que, junto con Italia, amenazaban la producción láctea y sus derivados. Aquello fue lo más sorprendente que yo había visto en materia de debates parlamentarios. Asistí a otros movimientos de unos países y otros en el sentido contrario al espíritu comunitario que predican los tratados: allí no se hablaba de la Unión Europea (entonces CE), sino de lo que cada uno iba a sacar en limpio para su propio estado.

Por otra parte los comisarios, parlamentarios y funcionarios se pusieron salarios astronómicos solo comparables a los de los más encumbrados “ejecutivos” de las grandes empresas mundiales. Como el número de parlamentarios y funcionarios ha ido creciendo, deshacer lo hecho costará Dios y ayuda. Gastos sin control, como el telefónico y otros “detalles” por el estilo hablan de lo poco ideal que es esa organización supranacional que llamamos UE.

La Eurostat (Oficina Europea de Estadística) está en pañales en cuanto a conocer fiablemente la realidad de unos países y otros. Léase si no el trabajo de Luis Espinosa “El sorprendente caso de la medición de la deuda griega. Crímenes, mentiras y estadísticas”, donde se ponen de manifiesto las deficiencias de la Eurostat para conocer la verdad, en primer lugar por no disponer de medios suficientes (¡en el juego de los grandes sueldos y dispendios!). El autor citado habla de cuestiones metodológicas, de la no armonización de las estadísticas europeas (a pesar de Maastricht, 1992) y otras cuestiones. Uno de los acuerdos de Maastricht estableció que ningún país podría tener un déficit público superior al 3% del PIB y luego vinieron los Pactos de Estabilidad y Crecimiento (1997) impulsados por el ministerio de finanzas alemán, pero en 2012 ningún país de la zona euro cumplió los criterios de convergencia que se exigían a los candidatos para entrar en ella (sigo al citado Luis Espinosa). Esta es la ortodoxia presupuestaria de los países que rodean a Alemania.

La Unión Europea no se enteró, hasta que Estados Unidos intervino, de la gran estafa de la manipulación del Libor (un tipo de tasa) cometida por la banca mundial contra millones de ahorradores. Entre esos bancos hay algunos europeos, los mismos que ahora presionan a las instituciones comunitarias contra el gobierno griego. Por lo tanto, menos rigurosa, la Unión Europea es cualquier cosa (sin perjuicio de los grandes beneficios que ha traído, en materia política y económica, a Europa).

Incluso llegó el momento en que Alemania y Francia incumplieron lo pactado en Maastricht: Francia, entre los años 2007 y 2010, superó lo permitido en materia de deuda pública hasta llegar al 82,30% en el último año citado. En cuanto a Alemania, su déficit público superó lo permitido en 2005 y 2010, llegando al 4,3% en el último año citado. Entonces los gobiernos alemán y francés presionaron, con éxito, para que sus estados no fueran penalizados por las instituciones comunitarias, como estaba previsto: “confusión de confusiones”.

Cada vez me doy más cuenta de que el problema con Grecia no es económico, pues el país representa muy poco de la economía comunitaria, sino político: los griegos no debieron elegir a un gobierno “populista”, que lo es, pero no al estilo venezolano o argentino, por poner dos ejemplos. Cierto que el gobierno griego ha de saber que estar en un club implica cumplir sus normas, pero la UE también debe saber que cualquier miembro puede intentar cambiarlas aprovechando una coyuntura grave para la población. Otra cosa será conseguirlo o no.

Cuando Estados Unidos, en la gran crisis de los años treinta, aplicó el New Deal, lo hizo a favor de todos sus estados (solo tuvo que retirar algunas leyes denunciadas ante el Tribunal Supremo por la gran patronal), pero la UE no es un estado para que todos los demás salgan en ayuda de Grecia. Hay un desajuste entre la unión monetaria y la unión política. Se exige a los estados que renuncien a parte de su soberanía con la intención de que una burocracia centralizada (ya se estudiará la responsabilidad socialdemócrata en este asunto) imponga medidas que un gobierno puede no aceptar de acuerdo con el compromiso adquirido con su pueblo.

Grecia tiene que pagar la deuda a los acreedores, sin duda, pero no podrá hacerlo en su integridad bajo ningún concepto. En dicha deuda hay responsabilidad de gobiernos griegos y de instituciones comunitarias. Una buena solución sería que la UE renunciase a sus formas chanchulleras y eligiese el camino de una verdadera unión política con todas sus consecuencias. De lo contrario esta será una obra inconclusa por la que entrarán todas las goteras cuando llueva (cuando venga la siguiente crisis).

L. de Guereñu Polán.

sábado, 4 de julio de 2015

La troika y el resto

Escribo un día antes de que se celebre el referéndum en Grecia sobre si aceptar o no las condiciones que se ofrecen al país para salir (o no salir) del atolladero en que se encuentra. En primer lugar debe anotarse que la troika (FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea) han sido objeto de negativas críticas por todos los gobiernos comunitarios y por todos los sectores sociales con pocas excepciones. Los miembros de los tres organismos, dos de ellos financieros y monetarios, no han sido elegidos directamente por los ciudadanos y, en el caso del FMI ya no cumple con las funciones para las que fue creado. 

En segundo lugar no sé por que se han empeñado tantos comentaristas en que se ha de llegar a consensos en todo tipo de políticas, como si los intereses que defienden unos y otros no fueran distintos. Los partidos socialistas incurren en esto en una grave contradicción y han dejado de ser el referente de la izquierda que eran hasta hace dos décadas aproximadamente. En tercer lugar hay una manía en identificar populismo con radicalismo, cuando el movimiento socialista siempre ha sido radical por no contentarse con parches o soluciones a corto plazo, sino por ir a las raíces de los problemas para analizarlos y cambiar el "modelo" imperante. Incluso algún medio de comunicación español de afamado "pedigree", ha llegado a comparar el referéndum griego de mañana (día 5 de julio) con los que convocaba el general Franco, cuando es sabido que en este caso -como en otros muchos- no había libertades para defender más que una opción. El mismo medio de comunicación ha titulado sin ronrojo que el jefe del Gobierno griego "amenaza" con un referéndum... Nunca supe que fuese una amenaza tal forma de consulta, máxime si es democrática.

Otra manía es considerar realista lo que coincide con la lógica económica establecida por los poderes mundiales; no se es realista si se razona en sentido contrario o se matiza aquella lógica. Así no vamos a ningún lado. Incluso se ha tildado al gobierno griego -con el que no me identifico- de nacionalista, como si no ocurriese lo mismo con el británico, el de los países del este de Europa (en la U.E.) y el gobierno español, contraponiendo este nacionalismo a otros periféricos. Todo un conjunto de sinsentidos con tal de mostrar el acuerdo con los mandamases.

Hay nueve estados de la U.E. que no tienen el euro por moneda, aunque por diversos motivos. Sé que no es lo mismo no haber ingresado en la moneda común que abandonarla por no cumplir ciertas condiciones, pero en definitiva parece poco probable que Grecia tenga que abandonar el euro y si tuviese que hacerlo también tendría efectos positivos, como han explicado ya personas de más conocimiento que yo. ¿No se limita la libre circulación de personas contraviniendo los tratados comunitarios? (rumanos, gitanos y otras gentes...); ¿no se aplican tarifas telefónicas distintas según pasemos fronteras de unos países de la U.E. a otros? Esto va contra el espíritu y la letra de los tratados y sin embargo se hace. Alemania del este se integró en la U.E. sin mediar ni uno solo de los trámites que los tratados exigían entonces para ello. Se obvió el tema porque se trataba de Alemania... Se admite el "roaming" pero no se impide la libre circulación de capitales en un país como Grecia (puede ser cualquiera) que está en una situación económica difícil y de aquella manera poder controlar mejor el fraude fiscal; podría el país hacer un verdadero "corralazo" con las grandes fortunas y no un "corralito" con las pensiones y salarios de las personas que han construído el país.

Sé que impedir la libre circulación de capitales es contra los tratados, pero ¿hemos de atarnos a ellos cuando un país amenaza hundirse? No nos atamos a ellos cuando se trata de otros casos y cuestiones. Si yo fuese griego y estuviese llamado a la consulta de mañana estaría en una tremenda duda sobre lo que votar: si digo no, como quiero el gobierno griego, votaría como la extrema derecha nacionalista (esta sí populista y antidemocrática), si digo sí voto contra un gobierno democrático que se ha enfrentado a una forma de hacer política que no gusta a muchos europeos, yo entre ellos. Lo que sí tengo claro es una cosa: salga el sí o el no ya hay un perdedor, el pueblo trabajador griego, la inmensa mayoría; como en España sin llegar al dramatismo de Grecia. ¿Piensan en eso los miembros de la troika? No. ¿Piensan en eso los dirigentes del socialismo europeo? No. Dan pena los Schulz y Sánchez repitiendo como papagayos la voz que les viene por el aire de Europa... 

L. de Guereñu Polán.

lunes, 29 de junio de 2015

Más Unión Europea o vuelta a un pasado trágico.


A un par de generaciones vista: ¿Cuántos pasos puede dar Europa hacia conflictos como los que marcaron su pasado sin llegar un punto sin retorno?

Analizar cualquier proceso europeo en clave local y a corto plazo, como lo que está pasando con Grecia, incluso los cambios de políticas económicas y sociales, sea cual sea la magnitud del cambio, ocultará la importancia y/o gravedad de lo sucedido.

La Unión Europea es algo más que una mera suma de Estados, es una creación que tuvo y aún tiene (o debería tener) como primer objetivo salvar a la propia civilización europea del colapso, al que se vio abocada por las continuas guerras entre vecinos.  Esto lo vieron claro, no solo los padres fundadores de la C.E. sino dirigente relativamente próximos, en términos históricos, como Kolh, Mitterrand, o Felipe  González, incluso alguien tan poco pro Unión como Thtacher. ¿Cómo es posible que sus actuales herederos en las funciones de gobierno hayan perdido esta perspectiva?

Los estudiosos de la historia han elaborado herramientas que permiten, al amparo de múltiples experiencias anteriores, prever en qué dirección se van a mover los acontecimientos futuros, si no se corrige el rumbo con las decisiones políticas oportunas, y con los medios, no siempre agradables, adecuados. A principios de los años 60 del pasado siglo hubo un trabajo que es de aplicación casi directa: Estudio de la Historia, de Toynbee. En él se ordenan las fases de cómo civilizaciones, que han dado lugar a Naciones e incluso  Imperios de muy larga duración, nacieron, crecieron, colapsaron, se desintegraron y fueron sustituidas por otras, en ocasiones filiales de ellas mismas.

Según las experiencias estudiadas, a la fase de colapso, consistente en la incapacidad de dar soluciones a los problemas de sus ciudadanos sigue inevitablemente la desintegración. El colapso produce un cisma en el cuerpo social, cuerpo social que, según la obra de referencia, se fracciona en una minoría dominante, un proletariado interno y un proletariado externo.

Las políticas aplicadas en la UE para dar solución a una crisis generada por la perfectamente identificable minoría dominante, ha  permitido el crecimiento incontrolado del proletariado interno: parados, estafados, desposeídos de vivienda y servicios públicos, explotados laborales, dependientes privados de ayuda, etc. Y la falta de una política exterior mínimamente coherente ha dejado llegar hasta las mismas puertas de Europa a una gran masa de proletariado externo, con el añadido que esa masa tiene un elemento de cohesión poderoso, su religión, diferente a las mayoritarias en Europa.

A juzgar por los últimos resultados, la sociedad europea, o al menos sus actuales gobernantes,  está dispuesta, de forma muy mayoritaria, a continuar la desenfrenada carrera hacia nuestra ruina, aún cuando, al menos hasta la fecha, el no muy antiguo militarismo ha sido sustituido por el intervencionismo económico, empujando a pueblos y estados hacia un neoliberalismo convertido en religión, hasta un integrismo que antepone el bienestar de los billetes de banco y las entidades que los acumulan al de los ciudadanos.

Respecto a cómo van a repercutir los resultados en las elecciones futuras, lo cierto es que, al margen de lo nombres de las nuevas fuerzas políticas, al final todo se simplifica en tres o cuatro términos: conservadores, progresistas, nacionalistas y extremistas. Las alianzas con cierta estabilidad quedan así también reducidas a alternativas muy concretas y/o  de los  cambios que esas alianza promuevan, y los cambios tienen que ser importantes, del abandono de las políticas austericidas y de cambiar la atención y decisiones, desde el confort del sector financiero al bienestar de los ciudadanos de a píe, en especial a los desfavorecidos, dependerá si nazis, neonazis, xenófobos, neofascistas y tribalitas varios, continúan empujando hacia la repetición de la historia de conflictos abiertos durante siglos en esta casa que aún es común, a pesar de la ceguera de los actuales dirigentes.

A la vista de los últimos acontecimientos, una última cuestión sin respuesta clara: ¿Mis nietos seguirán viviendo en una Europa en paz?

Junio de 2015

Isidoro Gracia

jueves, 19 de febrero de 2015

GRECIA VERSUS ALEMANIA


Resultan especialmente lamentables as informacións e opinións que a maiorías dos medios de comunicación e opinión galegos i españois nos subministran sobre a digna batalla política que o goberno grego de Syriza está levando a cabo tanto coa putrefacta troica (BCE, CE, FMI) como con moitos gobernos europeos (liderados polo goberno alemán da Sra. Merkel).


Lamentables polas mentiras e informacións terxiversadas que nos transmiten e que non son mais que unha nova mostra da súa servidume as “finanzas” europeas que son quen os financian e manteñen.


1º. E mentira que o goberno de Syriza non queira pagalas débedas: simplemente está pedindo TEMPO para poder pagalas e tamén para poder revisar tanto as causas desa desorbitada débeda cando da lexitimidade de moita da mesma.



2º. Un tempo que, no seu día, si lle foi concedido, p.e., tanto o goberno alemán para pagalas súas débedas derivadas ben da segunda guerra mundial –que ela provocou- ben dos custos da integración de Alamana do Leste, como ao goberno inglés polas mesmas razóns anteriores, como a moitos outros gobernos que precisaron da solidariedade internacional para facer fronte a uns problemas fiscais derivados de gobernos e situacións anteriores.


3º. Un dereito a revisión que é indiscutible si temos en conta a orixe e natureza da actual débeda grega quen permiten cualificar a unha parte da mesma como ilexítima. E bo saberen que unha grande parte desa débeda deriva dos déficits anteriores da súa balanza de pagos: déficits derivados dunha desmesurada compra de armamento militar a empresas alamanas, francesas e estadounidenses de tal magnitude que o goberno grego de torno –entre o que estivo a terrible ditadura militar- fixo que Grecia pasara a seren o estado europeo con maior nivel de gasto público en armamento. Unha compra estimulada tanto polos bancos alemáns e franceses –que prestaron inxentes cantidades de diñeiro ao goberno grego de torno para a merca dese armamento: compras marcadas por unha fortísima corrupción-, como pola Unión Europea e os Estados Unidos –había que faceren fronte ao perigo “turco”- pero que desestabilizaron a balanza de pagos a pesares de que as axencias de cualificación afirmaban que o goberno grego era moi solvente. Unha débeda cos bancos alemáns e franceses que agora foi asumida pola UE que a “rescatou” da banca europea. Unha débeda que tamén ten a súa orixe no enorme déficit fiscal que ten Grecia derivada do elevadísimo fraude fiscal existente dado que, ao igual que sucede en España, as grandes fortunas gregas non pagan impostos senón que defraudan –e sacan os seus diñeiros de Grecia contando co apoio dos bancos alemáns, franceses, españois…. e tamén gregos-: un fraude fiscal do que a troica nunha falou nin fala e que Syriza quere combater.


4º. O goberno de Syriza defende, con todo dereito, que por riba de todo está o seu compromiso co pobo grego que é o compromiso con as promesas que lle fixo e pola que foi o partido mais votado e que lle dou a gobernanza. Unha práctica política –a de ser fiel as promesas- que non acostuma a seren a práctica política da maioría dos gobernantes europeos: véxase a caso do PP en España, do PS en Francia, da alianza entre os conservadores e a socialdemocracia en Alamania, dos conservadores na Gran Bretaña…..


5º. O goberno Syriza tamén defende, as evidencias i experiencias os avalan, que as durísimas políticas de axuste fiscal, rebaixa salarial e desregulación laboral que defende a troica son a causa da actual depresión económica e social que atravesa Grecia –como sucede con España, Portugal…. pero mais forte- polo que de seguiren por iso camiño so cabe esperar mais pobreza, mais desigualdade, mais destrución económica e social…. Evidencias que poñen de manifesto a imperiosa necesidade de cambiar esas políticas polo ben dos pobos europeos. Sería recomendable votarlle unha vista ao que estar a sucederen nos Estados Unidos      –berce do capitalismo- por mor de aplicar unhas políticas fiscais e monetarias diferentes da UE o que lle está permitindo maiores taxas de crecemento e estaren saíndo da crise a pesares da modestia daquelas.


6º. O goberno Syriza tamén sabe que estas políticas son as que interesan ao capital financeiro europeo –bancos, mutuas, fondos de pensións e investimento- e ao capital comercial que teñen na troica (BCE, CE e FMI) e no actual goberno alemán os seus maiores defensores. Uns capitais que se están enriquecendo co empobrecemento dos pobos grego, español, portugués….

Pero nada disto atopamos na maioría deses medios de comunicación e opinión polas razóns anteriormente apuntadas. Para outra vez deixo a miña reflexión sobre a –lamentable e patética- actitude da socialdemocracia europea en todo esta crise.


MANUEL BARBEITOS

viernes, 6 de febrero de 2015

¡Por fin izquierda y derecha!

Ver a los ministros de economía de Alemania y Grecia discutir sobre como salir de atolladero en que se encuentra la Unión Europea, Grecia y otros países en particular ha sido, más allá del drama que representa la actual situación, una alegría. Es hipócrita la actitud del ministro alemán, Schäuble, diciendo que "las promesas electorales a costa de terceros no son realistas". ¿Acaso el partido al que pertenece no ha ganado las elcciones varias veces con promesas sobre como iba a meter en cintura al resto de los países de la UE? Hizo bien el ministro griego, Varoufakis, recordando la ayuda que recibió la democrática Alemania tras la derrota de los nazis por parte de la comunidad internacional, y el Estado griego no tiene las resposabilidades criminales que sí contrajo el Estado alemán con aquel régimen.

Claro que el actual gobierno alemán no es responsable de las atrocidades de los nazis, antes las ha condenado reiteradamente, pero hacerse el mandón en el conjunto de Europa, a resultas de la potencia económica que representa Alemania puede no ser el camino adecuado, sobre todo si se quiere preservar lo hecho hasta ahora por la UE. ¡Por fin un representante de la izquierda griega discute sin miramientos con un representante de la derecha alemana! Por fin no hay sonrisas complacientes, por fin podemos ver que hay políticos que no tratan de imitar al declinante y acomodaticio Shulz, que se ha vendido por un plato de lentejas (la presidencia del Parlamento Europeo) apoyando a uno de los responsables máximos de la actual situación económica en Europa, el luxemburgués Junker, que nunca ha trabajado en su vida como no sea en empleos políticos. Esto sin duda le ha alejado de la realidad, sobre todo de los más necesitados, unos cien millones de europeos.

¿Por que el gobierno griego va a tener que acatar órdenes del Banco Central Europeo en materia económica? Tendrá que hacerlo en materia monetaria, porque es la autoridad en esa materia y para ello goza de independencia según los tratados, pero nada más. ¿Por que el gobierno griego -y cualquier otro- va a tener que obedecer órdenas del Fondo Monetario Internacional, que ya no cumple con las funciones para las que fue creado? El Fondo puede poner condiciones para concecer ayudas, pero no dar órdenes, sencillamente porque no es una institución soberana. El gobierno griego sí, responde a la voluntad de los electores griegos, conoce las necesidades de su población y está dispuesto -al parecer- a tenerlas en cuenta.

No soy tan ingenuo para creer que el gobierno griego se va a salir con la suya: el capitalismo internacional está bien representado en las instituciones financieras citadas y en los gobiernos de buena parte de Europa y del mundo. Tiene cogidos por salva sea la parte a buena parte de los representantes políticos y no les deja que cumplan con aquello para lo que han sido elegidos. Esto está claro. Pero la actitud del gobierno griego, jugando fuerte en un primer momento pero con formas moderadas, puede ser un interesante precedente para que otros gobiernos y la población europea tomen nota y se sumen a esta lucha entre un gigante y un ratón. 

Grecia va a tener que pagar su deuda, pero no tiene que ser como le dicten instituciones no democráticas y que no tienen, por tanto, representatividad. Grecia tendrá que seguir sufriendo una crisis económica que no ha creado ella, sino los partidos que la han gobernado hasta el momento y los grandes capos del capitalismo mundial. Estoy expectante ante la imaginación, la estrategia, los argumentos del gobierno griego, que merece mis respetos porque ha intentado un camino que no pasa, necesariamente, por seguir el "dictack" de la rapiña de siempre. 

L. de Guereñu Polán.

lunes, 26 de enero de 2015

Como destruir un partido

Si Andreas Papandreu pudiese ver lo que ha quedado del partido socialista que él fundó en 1974 se llevaría un gran disgusto, porque no pocos pusieron gran esfuerzo e ilusión en contribuir a que Grecia contase con una fuerza progresista que luchó durante décadas por la igualdad y solidaridad entre los griegos. ¿Donde está aquel PASOK que casi llega al 50 por ciento de los votos en las elecciones de 1981 que fueron un precedente del gran triunfo socialista en España un año más tarde? Ha desaparecido porque una pandilla de burócratas y desnaturalizados así lo ha querido: sin ideas, con ambiciones desmedidas, sin criterios de ningún tipo, con el solo deseo de mantenerse en el poder unos pocos, para que pasasen al desastre unos muchos.

Durante tiempo el PASOK obtuvo por encima del 40 por ciento de los votos en sucesivas elecciones, lo que quiere decir que había muchos griegos que, a pesar de las dificultades y errores, seguían confiando en él. Era un partido socialista que garantizó la democracia, dejó en la marginalidad al nacionalismo, al populismo y a la extrema derecha y gobernó con no pocas contradicciones, algunas de ellas provenientes de casos de corrupción. 

Ahora (elecciones de enero) el PASOK ha obtenido el 4,68 por ciento de los votos, una forma elocuente de demostrar como se puede destruir un partido, del cual se han ido muchos por no querer colaborar con la derecha en hacer políticas antisociales y acordes con los deseos del Banco Central Europeo, expresión de los deseos de la banca alemana y de la canciller Merkel. ¿Que ha hecho el PASOK en los últimos años apoyando a un gobierno conservador que equivale en el caso de España al Partido Popular? Contradecirse, decepcionar a los griegos, o por lo menos a su electorado... pero garantizar un sillón bien pagado para unos pocos burócratas sin ideas y sin ideales. 

En un turbulento mundo dominado por los tiburones de la economía, que ahora eufemísticamente se llaman "mercados", hubo un socialista griego que puso cara, desde una posición desventajosa, a toda una estructura dominada por partidos conservadores y por especuladores económicos. Ante la "quita" que la Unión Europea propuso a Grecia y las demás medidas que la acompañaban, hubo un primer ministro que dijo: voy a consultar a mi pueblo. 

La "quita", dicho sea coloquialmente, era el perdón a Grecia de la mitad (en este caso) de su deuda -de la que se haría cargo la Unión Europea- y recibir unos 8.000 millones de euros (no eran los primeros) a cambio de que el Gobierno griego aceptase una serie de medidas durísimas que pagarían sobre todo las clases medias y populares, los grupos más humildes de la sociedad griega y los pequeños empresarios. El primer ministro griego, Papandreu, contestó: bien, aceptamos seguir en ese club que se llama Unión Europea, aceptamos seguir teniendo como moneda común el euro y lo que ello significa, aceptamos sacrificios, pero vamos a ver que opina nuestro pueblo. 

Y solo decir esto, los tiburones de la economía se echaron las manos a la cabeza, dijeron que no compraían deuda griega (cuando por su compra se pagaron intereses astronómicos) que los mercados no se fiaban de lo que se decidiera en el referéndum y que Grecia lo que tenía que hacer -una vez más- es someter a las clases trabajadoras y dependientes de su población a sacrificios sin cuento.

Papandreu propuso, hace unos años, un cambio de sistema; propuso que fuese el propio pueblo griego el que dijese si estaba dispuesto a tantos sacrificios a cambio de las ayudas que se le proponían. Porque dicho sea de paso, la "quita" llevaba consigo que la parte que Grecia debía y no se le perdonaba pasase a estar gravada de forma más severa que si dicha "quita" no existiera. Esto ya lo hacen los bancos con los clientes morosos de solemnidad; no es un invento nuevo por lo tanto.

Las presiones fueron enormes, tanto que Papandreu claudicó y no convocó aquel referéndum, dimitiendo a continuación. Creo que aquí está el origen del desplome del PASOK, cogido entonces por unos pocos oportunistas para dar satisfacción a sus personales fines.
L. de Guereñu Polán.