domingo, 30 de noviembre de 2014

Violación de los tratados

Primero fue el Gobierno danés, luego el francés, donde el dúo Hollande/Valls hace estragos, también el Gobierno del en mala hora Presidente Berlusconi, han violado los tratados al poner inconvenientes -a veces insalvables- para la libre circulación de personas entre ciudadanos de la Unión Europea. Ahora es el Primer Ministro Cameron el que amenaza con prohibir la estancia en el Reino Unido de ciudadanos de la UE si no encuentran trabajo en seis meses.

Esta gente no pone obstáculos a la libre circulación de capitales y de mercancías, pero lo de las personas ya es otra cosa. Se trata de una flagrante violación de la Directiva 2004/38/CE de 29 de abril, relativa al derecho del que aquí se trata. Esta Directiva recoge todo lo que antes se había aprobado por la Unión Europea en materia de libre circulación de personas, lo que está ya expresamente en el Tratado de Maastricht e, implicitamente, en el Tratado de Roma.

La Unión Europea, hoy, no es lo que pretendió en 1957, por mucho que haya ayudado al desarrollo económico de los países miembros y a mantener la paz entre ellos. Entre otras cosas hay países que tienen una política exterior al margen de la UE, como es el caso del Reino Unido (no digamos ya el caso del euro), en materia de medio ambiente, de orden público, de extranjería... también las políticas nacionales se imponen a las de la UE. ¿Como se pretende que no haya euroescépticos? Hasta ahora este era un calificativo para los populismos europeos y la extrema derecha; también para ciertos sectores de la opinión pública británica; pero ahora el euroescepticismo se encuentra también entre personas de izquierda.

Si los derechos humanos, principio sobre el que se contruyeron las ideas que han caracterizado a la Europa democrática desde hace tiempo, y que hunden sus raíces en ideas muy granadas de la Ilustración, pasando por el liberalismo progresista, por el socialismo decimonónico en sus diversas vertientes, por los sindicatos de clase y la gran lucha llevada a cabo contra el fascismo en el siglo XX; si los derechos humanos -digo- no están en el centro de toda política europea, entonces no es suficiente todo el progreso económico que la UE pueda proporcionar, porque además se ha conseguido a partir de la marginación de amplias capas de la población -europea y no europea- pues es claro que cada vez hay más diferencia entre ricos y pobres. 

La crisis que despuntó en 2008 y que todavía padece el mundo desarrollado, ha dejado en la cuneta a millones de personas, muchas de las cuales encuentran una salida -siquiera sea penosa- yendo a donde puedan encontrar trabajo. ¿Que razón política, moral, de equidad, se puedar dar contra los que vagan de un país a otro en busca del bienestar de sus familias?

El señor Cameron ha dado ya muestras de estar más preocupado por el papel creciente que tiene la extrema derecha en su país que por los derechos humanos. Es lástima que esto también ocurra con socialistas, al menos de nombre, como los señores Hollande y Valls. Mientras tanto ¿que hace la Internacional Socialista? Porque entro en su página de Internet y no está este asunto entre sus prioridades. Parece la IS más una burocracia atrofiada que un instrumento en favor de los más necesitados. 

Las diputadas y diputados deben denunciar, en el Parlamento Europeo, las políticas segregacionistas entre ciudadanos de la UE, sean rumanos, gitanos de cualquier nacionalidad, latinos o europeos del este las víctimas. De no tener éxito las denuncias que aquí pido ¿que le queda a la UE sino seguir siendo un gran mercado donde los más poderosos hacen extraordinarios negocios, donde siguen existiendo los paraísos fiscales, donde las políticas económicas retrógradas se hacen al "diktat" del Banco Central Alemán?

L. de Guereñu Polán.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Violencia de género: una lacra de largo recorrido.


El catalogo siniestro de la violencia de género, comporta no es solo una acción  desalmada contra la integridad física de la víctima, sino una coacción psicológica que refiere las alteraciones patológicas de mente del maltratador. Algo siempre acompañado de deleznables agresiones a la libertad sexual de la persona, violación, requisa de su libertad, etc. 

 Acciones viles que comete el hombre (es una simple descripción), desde su condición de cónyuge, o cualquier otra ligazón relacional con la víctima y que puede producirse durante la convivencia, en momentos previos a ella o una vez terminada.  No es un suceso nuevo. Durante siglos  ha convivido su aciaga práctica en diversas culturas con amplia tolerancia. Sin ser ajenas a ello, el caldo de cultivo auspiciado cuando no bendecido por muy diversas confesiones religiosas en diversos territorios.

A lo largo y ancho del planeta como una sucia mancha se extiende la práctica de la violencia contra la mujer. Asoma en continentes distintos con características particulares en cada caso. La esclavitud sexual en amplias zonas de Asia y África acompañada de lucrativos negocios, la ablación clitoridiana practicada en los países árabes, el suplicio del vendaje de pies de las niñas en muchas regiones de China, el tratamiento de la mujer en Japón, la impunidad de las violaciones en la India… Una violencia que en ocasiones llegó a ser un fin en sí misma. La antropología y la psiquiatría debieran darnos razón a algo que para el humanitarismo carece de razón. Es una plaga que sufre más de la mitad de la población del planeta desde siglos y que tiende a  aflorar con mayor virulencia allí donde la desigualdad social es mayor, la cultura es menor, y la libertad no tiene espacio.  Cuando la escasez de recursos económicos asfixia una sociedad, esta carencia habitualmente se salda con la empobrecimiento absoluto y la máxima precariedad del género femenino…Son sociedades donde el hombre se aferra compulsivamente al poder político y económico. Y en las que siempre está en juego en última instancia, las relaciones de poder entre los sexos, el control y dominio de las mujeres  y el mantenimiento de la sumisión de estas.

La violencia es una espiral diabólica cuya mayor manifestación es que se ejerce sobre los ideales y los derechos de los demás. En este caso sobre la población femenina. Otra de sus expresiones es la incomunicabilidad. El muro de silencio y de distancia como elemento de violencia... Quien ejerce la violencia, desconoce su mísera condición e ignora en su personalidad trastornada, que la violencia es el la impotencia del cobarde. Y una expresión de su propio miedo. El maltratador es un ejerciente de la agresividad más violenta. Cuya ofuscación le impide ver que lo que se obtiene con violencia solo se puede mantener con violencia.  La violencia de genero es en gran medida, el miedo a la sensibilidad, los sentimientos y las pasiones de la contraparte… y la poca confianza en las propias...

Violencia de género, es la violencia de la agresión física ejercida sobre una mujer, con brutalidad enfermiza y cobarde, en la que siempre se agazapa un instinto asesino incapaz  de la percepción de la moral y el amor. Pero también es, esas palabras y actitudes que no dejan moretones en la piel pero si llagas en el alma y en la autoestima. 

Hoy al igual que en el pasado  la violencia basada en el género traspasa toda  frontera social, y encuentra fácil propagación en las crisis económicas que sumadas a los programas de ajuste estructural se combinan muchas veces con gobiernos autoritarios y represivos, propiciando la violación de los derechos humanos y la pérdida de libertades políticas. La corrupción que acompaña tales  procesos comporta también una crisis de legitimidad del estado y de moralidad de la ciudadanía. En esta ecuación,  la mujer, el eslabón más débil, en una geografía muy extensa, soporta sobre si la mayor dureza de la situación. .

Uno de los más crueles ejemplos es el tráfico de mujeres y niñas para practicar la prostitución. A día de hoy sigue siendo una de las formas más antiguas, pero absolutamente floreciente de explotación sexual y violencia contra la mujer…Cosificadas hasta extremos inhumanos, su vida es absolutamente secundaria dentro de la trama extorsionadora de explotación. Una prostituta es un ser invisible  en  una sociedad con la sensibilidad cauterizada.

Si el gran objetivo es construir una sociedad democrática presidida por el respeto a los derechos humanos, el paso ineludible es contribuir a elevar la capacidad crítica tanto  de la mujer como del hombre desde la edad más temprana, frente a la sociedad que la discrimina. Contribuir hombres y mujeres a recuperar el rol de estas en pie de igualdad con los varones. Entre ambos géneros, construir espacios de paridad y participación en un plano de igualdad de oportunidades.
 No cabe racionalmente construir el futuro ni la democracia pisoteando los derechos y la dignidad  de más del cincuenta por cien de la ciudadanía. Ninguna sociedad  puede calificarse ni  civil ni éticamente digna, mientras en ella se ampare, se ignore o no se reproche moral y penalmente con la mayor severidad cualquier atisbo de violencia sobre la mujer o menoscabo de sus derechos.

Antonio Campos Romay

martes, 25 de noviembre de 2014

TIEMPO DE AUTOCRÍTICA PARA EL SINDICALISMO EN ESPAÑA

En el seno de UGT y CC.OO. se percibe malestar y desorientación. El poder financiero y las multinacionales han ganado la partida por goleada: reforma laboral, de las pensiones, de la negociación colectiva, recortes y rumbo imparable hacia la privatización de la sanidad, la educación y los servicios sociales, e imposición de presupuestos destinados a desmantelar lo publico, imponer las leyes del mercado, y quebrar el papel de los sindicatos de clase en la economía y en la sociedad.

Entre el resto de sindicatos el panorama tampoco es halagüeño. Además de sufrir el mismo marco institucional impuesto por los poderes económicos, ya ni siquiera les queda margen para mantenerse en la crítica a los dos mayoritarios. La impotencia es general frente a políticas que generan paro y desempleo, reducen los salarios, generalizan la precariedad y extienden la pobreza y el miedo entre los trabajadores. Ni siquiera en el terreno político se atisba una esperanza que vaya mas allá del castigo a los partidos que hasta ahora han gobernado el país.

En este contexto varios son los riesgos. El mas peligroso es el de “esperar a que escampe”, a que las cosas mejoren solas, a que la economía se recupere y con ella todo lo demás. El otro, igualmente peligroso, es el de tomar decisiones precipitadas y erróneas envueltas en la urgencia de las soluciones y en la necesidad derivada de la caída de los ingresos.

De medidas como la reducción de la estructura organizativa o la fusión de organismos, sin duda inevitables en muchos casos, no pueden esperarse resultados que respondan a los problemas de fondo a los que se enfrentan hoy los sindicatos de clase en España y en Europa. Se hecha en falta una autocrÍtica rigurosa para ir detectando los errores cometidos, lo que no se ha hecho bien, lo que hay que corregir. Porque están a la vista, percibimos los síntomas, pero falta tal vez un diagnóstico acertado del mal que nos aqueja, y sin él, es muy difícil poder acertar luego en las soluciones, en las medidas a tomar. Medidas organizativas y administrativas, claro que si, pero también y sobre todo de política y estrategia sindical.

Así por ejemplo, la época de los grandes pactos sociales parece haber quedado atrás, y la realidad impone hoy escenarios de reivindicación, de lucha y de denuncia desde abajo y desde arriba, con herramientas adecuadas para ello como medios de comunicación y de información propios, al servicio de la causa y los intereses de las clases trabajadoras.

 Igualmente, las carencias y debilidades de la negociación colectiva ponen de manifiesto la necesidad de una mayor intervención de los poderes públicos en las relaciones laborales.

 Tras la crisis económica ha llegado la social y la política, de manera que el país entero está sumido en un “fin de ciclo” y se encamina hacia una nueva etapa política que no puede perfilarse ni construirse al margen y menos aún contra los intereses de la clase trabajadora.

La renovación de cuadros dirigentes es una necesidad, aunque no sea tarea fácil en los tiempos actuales. Sin renunciar a la propia historia y con el concurso de todos, corresponde a los más jóvenes construir el futuro y ha de abrIrseles el camino para ello. Lo están haciendo los partidos políticos, y han de hacerlo también los sindicatos.

 El “sindicalismo de servicios”, imprescindible sin duda, ha de ser necesariamente compatible con el de transformación social y política. El sindicalismo no puede dar la espalda a la política dejándola en manos de banqueros y grandes empresarios. No puede ignorarse que los jubilados y los trabajadores en activo, parados o con empleo, tienen en sus manos su futuro y el del país si saben utilizar sus votos.

La financiación del movimiento sindical sigue siendo una asignatura pendiente en España que ha de abordarse de una vez, sin subterfugios, con claridad y rigor, salvo que se de por buena la tesis de los que dicen que “el mejor sindicato es el que no existe”. La protección de los derechos del trabajador y la trabajadora, o la hace el estado, o un movimiento sindical fuerte y democrático, o ambos a la vez. Pretender que sea el propio mercado el que regule sin  mas los salarios y las condiciones de trabajo, conduce a la pobreza y a nuevas formas de esclavitud y dependencia.

La unidad sindical, sino orgánica sí de acción, es una demanda y una exigencia de la clase trabajadora que los sindicatos no pueden ignorar. El actual modelo de elecciones sindicales en España puede y debe ser mejorado y revisado.

El sindicalismo en España atraviesa un tiempo difícil si, pero sigue siendo una herramienta imprescindible, que pertenece única y exclusivamente (no se olvide) a la propia clase trabajadora. Sindicatos de clase y sindicalistas tienen ante sí enemigos poderosos que si pueden, los destruirán sin reparar en los medios para ello.

Por fortuna, los sindicatos españoles, todos ellos, cuentan con centenares de buenos sindicalistas. Hombres y mujeres honrados, comprometidos y hasta ejemplares, lo que no impide la existencia de traidores y corruptos que deben ser denunciados y expulsados de sus organizaciones, y por supuesto sometidos a todo el rigor de la justicia cuando proceda.

Poseen los sindicatos pues, todavía, lo mas importante para encarar la difícil realidad actual e iniciar el camino para recuperar los derechos arrebatados a la clase trabajadora. No poseen edificios o grandes patrimonios inmobiliarios o financieros, pero si lo principal: capital humano.  Además, no hay otro camino, la receta neoliberal de “pasa de sindicalismo y de política, ocúpate de lo tuyo y verás resuelto tu problema” es una gran mentira. De esta, o salimos juntos, solidariamente, o no saldremos.

Xesús Mosquera Sueiro / 25 de noviembre de 2014



domingo, 23 de noviembre de 2014

En el centenario de Sócrates Gómez

Hace cien años que nació en Vigo el socialista Sócrates Gómez, que consiguió sobrevivir a la guerra y a la dictadura franquista de milagro. 
Nació en una familia obrera, aunque este su no sería mérito suyo, sino en lo que empleó su vida, primero ayudando a su padre en el Sindicato Ferroviario de la UGT. Luego trabajaría en "El Socialista", cuando la prensa partidaria tenía sentido porque participaban en ella verdaderos convencidos de las ideas que defendían. 
Miliciano durante la guerra de 1936, mostró en aquellos años su espíritu militante, democrático, de entrega y generosidad, algo muy propio de aquellas generaciones. Luego, engañado por unos y otros, colaboró en la fundación de las Juventudes Unificadas, aunque pronto se dio cuenta de la utilización que los estalinistas españoes hicieron de ellas y lo denuncia.
Detenido en el puerto de Alicante, donde la desesperación de los que más aguantaron durante la contienda se hizo infinita, paso algún tiempo en un campo de concentración para, una vez liberado, comprometerse con la Comisión Ejecutiva del Partido Socialista en el interior (1940). De nuevo la cárcel y más tarde la lucha contra la dictadura dentro y fuera de España. 
Marxista más de convicción que por preparación, su vida en la cárcel será larga, hasta que la transición democrática le devuelva a la legalidad, en la que siguió al lado del socialismo a pesar de formar parte de las corrientes minoritarias. 
Honor a un hombre entregado a sus ideales, que no claudicó nunca, que es ejemplo para nosotros y para el futuro. O eso deseo fervientemente.
L. de Guereñu Polán.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Pueblo y aristocracia

En los tiempos que corren puede que no se comprenda a la primera el papel que juega la aristocracia, sobre todo en relación al pueblo llano, a la gente que trabaja día a día, observa más que decide, vive admirando las cosas extraordinarias que pasan a su alrededor. Pero la aristocracia, como antes, sigue jugando un papel: adormecer, aliviar siquiera sea por unas horas, dar un toque de emoción a algunos momentos, servir de espectáculo, reunir a los que estaban peleados, a los que se van a repartir el botín, concitar la preocupación de gobiernos pacatos, que no saben lo que hacer cuando un aristócrata fallece (dama o varón).

Sí; la aristocracia juega un papel en nuestra sociedad como lo jugó en otros tiempos. Hace mucho los aristócratas eran un escaparate para que los campesinos y los artesanos viesen como se podía pasar la vida en una absoluta ociosidad. Y dichos campesinos creerían que tal designio debía ser cosa de dioses; la aristocracia era la encargada de castigar a esos campesinos por no pagar los impuestos debidos, por disfrutar sus fiestas profanas, por cazar sin permiso en el bosque del señor. 

Más tarde la aristocracia sirvió para reunirse en palacio, en la corte, junto a la familia real, la mayor parte de la cual era tan ociosa como aquella aristocracia, si bien ha habido entre esta los más simpáticos, los campechanos, los chistosos, los crápulas incluso, que se ganaban las simpatías del pueblo porque saltaban las barreras puestas a la condición de la nobleza, una nobleza de nombre, de rango, no como valor moral.

Asitir a las corridas de toros para ver como el "diestro" martiriza al animal en medio del griterío, presidir las procesiones religiosas con aparente piedad y devoción fingida, ocupar el primer banco en la iglesia cuando el presbítero celebra la misa, salir de montería por la tarde, recorrer despaciosamente los parques de sus palacios, aparecer de vez en cuendo -a conveniencia- para que el populacho vea el porte, el traje, el peinado, el lustre y la mueca de sus rostros. 

Ha habido aristócratas crueles que han serivido para que sus descendientes -que no fueron crueles- brillasen con más luz; los ha habido imbéciles que no han concitado ni la más mínima pasión entre la parroquia; otros han mostrado su munificencia para hacer constar la utilidad de su existencia; otros y otras, en fin, han bailado y reído en medio de la gente, han dicho gracias más o menos ocurrentes, han paseado sus galas, sus riquezas, sus olores entre la población más o menos asombrada. 

Pero la aristocracia, sobre todo, ha valido -antes y ahora- para eso, para atontar, para que la gente común, sencilla, humilde, poco informada, pueda decir unas palabras sobre la fugacidad de la vida, sobre la elegancia del o la fallecida, sobre el dolor -compartido- de su parentela. La aristocracia ha servido para que las gentes puedan comprobar que los ociosos y ricos también se mueren, también son llorados, también obedecen, indefectiblemente, a los versos manriqueños. Sin más. 

L. de Guereñu Polán.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Pues yo no estoy de acuerdo en que los parlamentarios cuenten a donde van.


El olvido de las obligaciones por algún parlamentario, también de las exigencias éticas que su condición le impone, ha confundido al electorado y a muchos de los obligados por su profesión a saber como funciona la Democracia.

Baltasar Gracián, en su Oráculo Manual dice: “No pensando se pierden todos los necios, y como no perciben el daño o la conveniencia, tampoco aplican la diligencia”. Viene este aserto al pelo de lo sucedido al hoy aún presidente de Extremadura y algún otro parlamentario.
Pero a muchos de los exigentes tertulianos y criticones varios les es de aplicación clara lo que Gracián aporta  a continuación: “Hacen algunos mucho caso de lo que importa poco, y poco de lo mucho, ponderando siempre al revés”.

Para entender mi posición es conveniente recordar cuales son las funciones más importantes de los Parlamentos democráticos:
Primera y principal, legislar, hacer las  normas que todos deben respetar y cumplir.
Segunda y no menos importante, fiscalizar al Ejecutivo.
Otras, ser verdaderamente representativo, accesible y transparente respecto a sus funciones principales. Y aquí está el objeto de la confusión, como se compatibiliza una obligada rendición de cuentas con la eficacia en las funciones básicas.

Existe un documento de 2006, bastante extenso, de la Unión Interparlamentaria, Titulado: “EL PARLAMENTO Y LA DEMOCRACIA EN EL SIGLO XXI, una guía de buenas prácticas”, que aborda todos los temas en debate. En ningún punto, y en ninguno de los ejemplos mundiales elegidos, sugiere la práctica de contar con pelos y señales a que zona de  su país se desplaza. Con toda lógica ya que ¿cómo va a ejercer con eficacia su papel de fiscalizador si avisa, aún cuando sea de forma indirecta, que está investigando y donde?

Pero acudamos al sentido común de nuestro específico sistema. En España un Diputado a Cortes será elegido por Pontevedra, pero representa a todos los ciudadanos del Estado, incluso a aquellos que no votaron a su partido. ¿Cómo va a representar correctamente a aquello que ni conoce ni intenta conocer? Al contrario de la moda del día de hoy yo sostengo que nuestros parlamentarios viajan poco, incluso para contactar con los militantes y simpatizantes de las mismas ideas del parlamentario en otras zonas distintas a las de su residencia. 

Pondré un ejemplo cercano. Si yo fuera componente de la Comisión que trata el tema de la energía me desplazaría a Canarias y Baleares para conocer lo mejor posible lo que opinan los hosteleros, los empresarios y trabajadores de las auxiliares del naval en la zona, los comercios de avituallamiento, las Cámaras de Comercio, etc., y también a la Coruña, Huelva  o  Tarragona, para conocer de los implicados cual podría ser la capacidad del posible refino en las instalaciones de esas localidades y su posible repercusión en la actividad económica local.

Se clama, erróneamente según mi opinión, por la transparencia en los viajes, pero se olvida que la transparencia estaría mucho mejor usada en rendición de cuentas de su labor más directa: Que votó, que no votó, a cuantas votaciones o comisiones faltó, que gestiones realizó y para qué. Durante un tiempo hubo Gabinetes Parlamentarios que hacían esa labor, recibían a los ciudadanos con problemas, y en cada periodo legislativo emitían un informe de gestión, destinado a su Grupo y a los medios de comunicación. Esta práctica sí que la propone la Guía mencionada antes.

Se exige que el parlamentario opine, o vote,  en ocasiones de forma diferente a lo que su partido impulsa. ¿Cómo va a poder hacer lo que se le impide realizar? Supongamos, y no es mucho suponer porqué hay ejemplos frecuentes, que quiere cambiar el rumbo de su organización, para que se acerque más a lo que percibe que quiere su electorado, ¿Cómo va a ponerse de acuerdo con sus correligionarios de otras autonomías, si tiene que pedir permiso al Grupo Parlamentario en el que mandan los que están al timón?

Me llama mucho la atención que siempre que hay algún lio por excesos, o malas prácticas, se termine recortando medios a aquellos que tienen que controlar y pueden corregir. Es muy similar al razonamiento aplicado por el actual gobierno: Como algunos se aprovechan irregularmente del desempleo, recortemos las prestaciones a todos.

Noviembre de 2014

Isidoro Gracia

martes, 18 de noviembre de 2014

A VUELTAS CON LA SANTA TRANSICIÓN


Desde que PODEMOS denunciara a La Casta como la causante de todos los males de España, muchos, casi todos los líderes más significativos y los voceros mediáticos, no han tardado en darse por aludidos: ¿La Casta? Yo no soy casta… Para que mi artículo se comprenda en el sentido que está escrito, yo también me reconozco como perteneciente a La Casta. Aquellos que alcanzaron el consenso necesario en sede parlamentaria para que España se dotara de un Constitución avanzada a nivel de Europa y los ciudadanos que la ratificamos en referéndum, aceptamos como mal menor que los franquistas impusieran sus condiciones y los demócratas venidos del exilio y la clandestinidad satisficieran sus ansias de conseguir alguna parcela de poder. Esta transición constitucional transformó nuestro país en un país europeo, incluido de pleno derecho en el concierto de las naciones: Democracia, derechos sociales, derechos humanos, Estado del Bienestar, en suma. Cuando PODEMOS denuncia a La Casta, no denuncia esta evidencia española. Entonces ¿A qué casta re refiere Pablo Iglesias, secretario general del nuevo partido político? Pues es muy sencillo, cuando se asume en primera persona la pertenencia a La Casta como es mi caso es más fácil entenderlo.
La Casta y la Transición entendida fuera de la Constitución, es decir, el consenso no firmado y legitimado, es la parte viciada y perversa del espíritu constitucional. Es evidente que aquellos que abrazamos la Transición en 1978, hemos pasado por muchas etapas de crítica tolerante y de mirar hacia otro lado en aras de esa reconciliación que parece que la Transición nos garantizaba. Pero en 2014 se han caído muchos antifaces, innumerables máscaras y no pocos adefesios; permaneciendo los esperpentos que no están dispuesto a que les quieten la finca que administraron como botín de guerra o concesiones a cambio del silencio (Candados cerrados).
La Casta es equivalente a la Transición en sus aspectos más perversos o menos modélicos: La Transición permitió que quedara impune el genocidio franquista. Los crímenes cometidos por el régimen del Movimiento Nacional y el Nacionalcatolicismo. Una perversa Ley de Amnistía dejó al mismo nivel de impunidad, los verdugos y las víctimas. Los represores y los represaliados. Los encarcelados y los carceleros. Y en democracia se estableció una ley electoral pactada para que nunca gobernaran los comunistas. Se mantuvieron los acuerdos con la Santa Sede de corte anticonstitucional para que siguiera imperando el nacionalcatolicismo. Los vergonzosos y arbitrarios indultos. Los desmanes de la Casa de Su Majestad El Rey, sus dudosas amistades y la opacidad. La corrupción institucional y generalizada, con proyección en las empresas que acogen a sus buenos valedores a través de las llamadas “puertas giratorias”.El terrorismo de Estado. La presunción de inocencia convertida en tolerancia de la corrupción. Los recortes de los derechos a la educación, a la sanidad, a la dependencia y a la protección de la infancia. La corrupción de los servidores públicos. Y sin olvidar la investigación española en el exilio…Que es lo mismo que denominar todos estos comportamientos como ineludiblemente La Casta. Todas estas conductas observables son las que constituyen la otra transición o La Casta. Se regodean en la mentira y el embuste cuando líderes de todo tipo defiende la Transición, cuando son ellos los que la han prostituido, corrompido y los que se han constituido como La Casta, la peor y única casta con sus raíces en la dictadura.
Es muy difícil de asimilar este estado de cosas, habiendo creído que el mirar hacia otra lado o taparse la nariz, era colaborar con la única forma posible para lograr la reconciliación entre los españoles, concordia rota desde aquel enfrentamiento fratricida provocado por un sangriento golpe de estado. Pero en mantenerse detrás de las máscaras del engaño ya no es válido. Aquellos que hemos dado el paso de no votar a La Casta, ya es difícil que seamos engañados de nuevo. Porque otra opción es posible y el grito de SÍ, SE PUEDE, obedece a la voluntad honrada de un pueblo.
Señor Rajoy, Señor Sánchez, Señores Voceros del Reino, los únicos que habéis puesto en peligro la democracia y el Estado del Bienestar sois vosotros como lacayos y secuaces de la Troica, los mercados, los caciques, los empresarios y los bancos. Y sobre todo con vuestra corrupción…
 
Pedro Taracena

domingo, 16 de noviembre de 2014

Política y elecciones

No son lo mismo, como es fácil suponer. La política es lo público y su gestión, mientras que las elecciones son (aunque muy importantes) el medio para que gobiernen unos u otros según el apoyo popular que tengan. En España estamos asistiendo, según lo veo yo, a una etapa que puede ser el final de un período en materia electoral pero no en materia política. Me explico: no creo que la Constitución de 1978 sea inservible, solo necesita cambios, aunque los que cada uno qusiésemos no se podrán hacer porque necesitarían del acuerdo de más de un partido, los más representativos. Para mí sería muy importante que se reformase la ley electoral, que desapareciese el Senado, que se moficiase el artículo 16.3 de la Constitución y el que regula la responsabilidad del Jefe del Estado... Hay más que me gustaría ver modificados o desaparecidos, pero ya sé que no será posible porque no habrá acuerdo entre los diversos partidos y toda modificación de la Constitución será insatisfactoria, será el resultado de un pacto en el que unos y otros tendrán que ceder. 

En cuanto a lo de modificar la Constitución en un sentido federalizante nada diré, porque creo que España ya es, de facto, un Estado federal, y ya me gustaría a mí que no se hubiese caído en él tal y como está conformado. Creo que las dos cumunidades que debieran tener reconocida una amplia autonomía son Cataluña y Vascongadas, aparte el sistema foral-fiscal de Navarra. Pero esto es harina de otro costal y ahora no es posible rectificarlo.

Lo que unos pocos piden, un período constituyente, no me parece razonable: España es uno de los países que ha tenido más Constituciones y no por ello le ha ido mejor. Lo importante es no frivolizar, no improvisar y tener altura de miras en esta materia. En cuanto al panorama electoral creo que, o bien el Partido Popular o el Partido Socialista seguirán siendo las fuerzas más votadas, aunque quizá ninguna pase del 30 por ciento de los apoyos (mala cosa). Creo que los pequeños partidos como Unión Progreso y Democracia, Izquierda Unida, Ciutadans, el PNV, Convergencia y Unió (digo uno y otro por separado),  Esquerra, Coalición Canaria, la constelación de nacionalismos galaicos y otros que existan debieran converger con sus afines para contribuir a la gobernabilidad del país; al fin y al cabo esto es lo que ya ocurre en comunidades como Andalucía (Extremadura es una "rara avis") y Asturias hasta hace poco. 

Los votantes del Partido Popular seguirán siendo unos cuantos millones por varias razones: en primer lugar porque hay un electorado conservador, reaccionario e incluso de extrema derecha, que antes que gobierne la izquierda transigirá con todo tipo de delincuencia y corrupción, por muy grave que sea. En segundo lugar porque hay españoles -como franceses y coreanos...- que ponen por delante su egoísmo a cualquier otra consideración: viven ellos bien, se hunda el mundo. El Partido Socialista mejoraría los resultados como consecuencia de la limpieza que está haciendo y de algunas propuestas que siempre debieron estar en sus programas (Iglesia, lucha contra la corrupción, derechos civiles, colaboración con el tercer mundo...) aunque quizá no alcance el 30 por ciento de los votantes. Los demás partidos seguirán siendo minorías más minoritarias, sobre todo por la aparición de la mancha de aceite que es "Podemos", cuya indefinición es preocupante, aunque ha venido a servir de catalizador de la corrupción y la miseria políticas que devoran al país. 

Esquerra siempre ha sido un partido desestabilizardor. Durante la II República española, durante la guerra civil y ahora, con Macià, con Companys, con Carod o con Junqueras. Su medro en Cataluña es preocupante y resultado de la ceguera del Partido Popular y del PSC-PSOE (esta es su denominación oficial). Izquierda Unida, más que "jugar" con novedades debiera, en mi opinión, converger con el PSOE, sobre todo si este se regenera... y luego vinene el contexto internacional. 

Si los populismos siguen avanzando en Europa (en América latina son un hecho) los partidos definidos lo tienen difícil, sobre todo si organizaciones como las que lideran los señores Renzi y Valls se lo facilitan. Estos no son más que oportunistas que se presentan como modernizadores ante el despiste general de la izquierda en Europa (y en América). En Asia ya no cabe decir nada más que esperar, con la influencia que el "Partido Comunista" chino ejerce sobre todo el continente. Populismo es el de Putin y el de muchas repúblicas nacidas del descuartizamiento de la URSS. España está en medio de esta vorágine. No es ajena a la misma. Por eso digo que aunque la Constitución que tanto costó conseguir pueda seguir siendo un instrumento válido -sobre todo si se reforma adecuadamente- en materia electoral la situación es muy preocupante: ¿como asumir que el partido que gobierne España no tenga ni siquiera el 30% de los votos de los que voten? 

Volveríamos a la República de Weimar, a la IV República francesa, a la Italia de la postguerra, a la II República española... En este sentido, mal. 

L. de Guereñu Polán.

martes, 11 de noviembre de 2014

¿Declaración unilateral de independencia?

No he leído los artículos que se han publicado aquí sobre el caso de Cataluña, pero sin perjuicio de hacerlo, se me ocurren dos cosas fundamentales. La primera es que no parecen ser mayoría los partidarios de la secesión (a no ser que el proceso de votación sin garantías se prolongue "ad kalendas graecas" hasta que se consigan los resultados deseados). La segunda es que, cerrada la vía legal, se emprenda la vía insurreccional (no sería la primera vez en la historia), por ejemplo, mediante una declaración unilateral de independencia por parte del Parlamento catalán, para lo que sí hay mayoría. Pero si se sigue este método debía haber luego una masiva movilización popular en favor de aquella declaración, lo que no parece seguro que se diera. Probablemente por esto los dos partidos de la secesión no plantean dicha declaración institucional. 

Queda señalar que una declaración unilateral en este sentido también sería ilegal, pero ahora estaríamos en una política de hechos consumados que solo prosperaría si se diera aquel apoyo popular masivo en la calle, el reconocimiento internacional y la garantía de que el nuevo Estado no arruinaría con el proceso a los ciudadanos. 

Creo que la división de la sociedad catalana, que la mayoría de los partidos -si no todos- han contribuido a que se dé, no permite, en razón, seguir con el proceso-farsa emprendido; simplemente los partidos nacionalistas y sus comparsas debieran reflexionar que es mejor esperar y empezar negociaciones con los partidos alternativos para un próximo gobierno, sabido que el actual no es solo una cloaca de corrupción sino la más clara muestra de incapacidad política, liderado por un curioso y peligroso personaje del que no se puede esperar nada bueno.

L. de Guereñu Polán.

Es política estupido...


“The economy, stupid”, es una frase surgida en la campaña de Bill Clinton frente a George Bush de 1992. Hizo fortuna en  la cultura política estadounidense y también más allá de sus fronteras aplicándose a aspectos distintos. Se acomodaría al talante y falta de talento del ejecutivo del Sr. Rajoy, su obtusa capacidad de iniciativa y al conjunto partidario que respalda sus actos al socaire de una mayoría absoluta que se comparezca ya muy poco con le realidad sociológica.

El soniquete de la judicialización del tema catalán como única salida del Sr. Rajoy y sus adictos en permanente autismo, les equipara al que practican desde la Generalitat sus responsables. Rehenes de esta sandez supina, el pueblo catalán, sometido a la tenaza de dos nacionalismos, el español y el catalán. Entre la fiebre recentralizadora más reaccionaria y el separatismo más exaltado… En todo ello nada que huela a política, sino a lo que los italianos llaman “manca finezza” llevada al absurdo. Algo que define  bien la acción presupuestaria en los momentos actuales del Sr, Montoro, que en el presupuesto para 2015 penaliza a Catalunya en un 57% con respeto a 2011 en la inversión per cápita y contempla la menor inversión pública regionalizable  del Estado en Cataluña en 17 años (El País).  

 Es un bisoño D. Pedro Sánchez, con todo por demostrar, quien ha entendido, que pese a sus objeciones de orden legal al llamado “proceso participativo”, la necesidad de decirles a los catalanes “que juntos con el resto de los españoles estarán mejor que solos”. “Us estimem. Volem una Catalunya a la vanguardia del canvi a Espanya”. Y que desea tenerlos en una España abierta y para todos. Algo novedoso en orden a dos interlocutores, Rajoy y  Mas empecinados en dialogar a través de los tribunales, en clara dejación de su capacidad política o evidenciando su incapacidad para la misma.  

 El Sr. Mas justificó este proceso desde que lo inició hasta llegar a la más que extravagante puesta en escena del domingo 9, en la necesidad que entiende  una parte de su formación política y aquella de la que es rehén y otras formaciones afines, que en su conjunto muestran una mayoría significativa en el Parlament, que es necesario saber lo que piensa el pueblo de Catalunya respeto de determinadas cuestiones. Algo que en principio es difícilmente objetable, pese a otras razones distintas e incluso legítimas. Como es de difícil asimilación conceptual la expresión de la dirigente popular  Dña. Alicia Sánchez Camacho (14/10/2014) “que no se pueda votar es una victoria de la democracia”. 

Seguramente el itinerario hubiera sido mucho menos complejo y desde luego más honesto de haber actitudes distintas. Con lealtad institucional recíproca, una mayor transparencia y mucha menos hipocresía en sus protagonistas, hubiera sido posible otro desenlace. Algo difícil de recabar en una de las partes, el PP, que tras la aprobación por el Parlament, retocado y aprobado por el Congreso y refrendado por el pueblo catalán llevo al Tribunal Constitucional (en situación institucional como mínimo anómala) el Estatut para tumbarlo y de paso erosionar al presidente Sr. Rodríguez Zapatero…Por  medio, los populares no ahorraron medios para  ahondar de la forma más zafia la brecha  con Cataluña en diversos escenarios… Incluyendo campañas de boicot  de los productos catalanes por el hecho de serlo… (seguida por el 21% de los madrileños, según orgullosamente subrayó ABC).

Cuando algunos dirigentes  que se apuntan al “progresismo” en el PP, citan a D. Manuel Azaña, fuere menester recordasen sus reflexiones: "Hay que dejar paso al Estatuto y no hay derecho a contraponer nunca la vigilancia, el cuidado y el amor a la cultura castellana con la vigilancia, el cuidado y el amor a la cultura catalana [...] Tan española es [la cultura catalana] como la nuestra y juntos formamos el país y la República".

El separatismo catalán estará en deuda eterna con el integrismo del P.P. Por su parte, el Sr. Mas con su concepto de lealtad institucional, producto de ser una asignatura impartida cuando el no asistió a la facultad, perfectamente podría haber esperado a la resolución definitiva del TC de su Ley de Consultas. Tras el fallo sería más entendible plantear un procedimiento alternativo.  Siendo por cierto un espectáculo esperpéntico observar como de facto el gobierno conservador hace pieza angular de su estrategia, que el TC se convierta de facto en tercera Cámara…Algo sobre lo que no han tenido el buen gusto de informar a la ciudadanía porque motivo inducen tal situación.   

Salvo las efusiones de patriotismo lírico y festivo o  amenazas jurídicas o presuntamente testiculares, no se atisba algo que reclama el sentido común. Abrir las compuertas de la política, la armonización de posturas, el dialogo y erradicar sin contemplaciones los talantes inmovilistas propiciadores de fracturas que terminen siendo insalvables. Algo que parece entusiasmar a los fundamentalistas de ambos colectivos, que si algo tienen en común es lograr de la ciudadanía cada vez mayores cotas de fatiga y estupor. 

Los “resultados” de este domingo siendo importantes y aceptando unas cifras obtenidas con mejorable rigor, se estancan en las aportadas por las Diadas de estos tres últimos años. Afianzan un escenario no menor. Pero no nos indican la posición del resto de la ciudadanía que en orden a sus razones se abstuvo de algo que como mínimo percibían como una coartada personal del Sr. Mas y su fracaso, apoyado de mala gana por otros miembros de su posicionamiento.

Tras cierto tiempo de democracia, aceptados como miembros de la UE y sufriendo los avatares del euro y de una globalización que arroja sobre nosotros más sombras que luces, caminando una senda que nos es común y que reclama ser reconsiderada, es hora de hacer balance de la conciliación de nuestra diversidad territorial y plurinacional frente a tentaciones ultra-centralistas. Entender como activo lo que se percibe  “diferente” y no como una molestia a eliminar, y menos como algún energúmeno megáfono en mano desearía. Entendiendo que Cataluña es España, pero no de España en el viejo concepto unitario castellano. Algo que vale para Euskadi y para Galicia.

El 27 de marzo de 1930, (van ya 84 años),  al final de una cena en el restaurante Patria de Barcelona, en la que participaban intelectuales madrileños y catalanes,  manifestó D. Manuel Azaña que concebía España,…"Con una Cataluña gobernada por las instituciones que quiera darse mediante la manifestación libre de su propia voluntad". "Unión libre de iguales con el mismo rango, para así vivir en paz, dentro del mundo hispánico que nos es común y que no es menospreciable,,, Y he de deciros también que si algún día dominara en Cataluña otra voluntad y resolviera ella remar sola en su navío, sería justo el permitirlo y nuestro deber consistiría en dejaros en paz, con el menor perjuicio posible para unos y para otros, y desearos buena suerte, hasta que cicatrizada la herida pudiésemos establecer al menos relaciones de buenos vecinos".
Antonio Campos Romay

lunes, 10 de noviembre de 2014

Los resultados de la consulta catalana, una visión desde otra perspectiva

El fracaso de la Generalitat de Mas y el Gobierno de Rajoy contrasta con la victoria, aún cuando por la mínima y en el último minuto, de la Generalitat de Maragall y el Gobierno de Zapatero en 2006.
Aceptando de antemano que los datos que se aportan desde los impulsores de la consulta, o del acto participativo (o lo que haya resultado al final) sean ciertos, me llama mucho la atención que los medios que los publican y sus analistas no acudan como referencia valorativa a un precedente tan próximo como el del referéndum del texto del Estatuto de Cataluña de 2006, así pues yo elijo como punto de observación esa óptica.
Y lo que son las cosas de la mala memoria, se olvida muy pronto la realidad de los datos objetivos contrastados por la historia, los registros y las hemerotecas y se toman como base de los análisis las penúltimas opiniones, u ocurrencias, de los actores más involucrados en el tema, y por lo tanto alejados de la realidad pura, la realidad  de unos datos sin la cocina de las interpretaciones interesadas.
Los partidarios de la "consulta" catalana, en coalición de hecho con el gobierno de Rajoy, cuyos actos, en algún caso, y cuya falta de actos en otros, actos para los que en democracia solo tiene competencias el Poder Ejecutivo (no existen muchas dudas que la actitud en el conjunto del proceso han dado impulso y fomento a las movilizaciones pro referéndum), han conseguido peores resultados reales (no interpretados) que el “inepto” Zapatero y el entonces ya tristemente enfermo Maragall consiguieron para el Estatuto del 2006.
Con un censo cerrado de 5.300.000 electores (el censo abierto de la consulta son al menos 6.250.000 los "invitados" a participar) el Estatuto tramitado de forma absolutamente legal, validado por las Cortes Generales del Estado, y en una votación impecable desde el punto de vista democrático, consiguió 1.900.000 votos y la pregunta sobre independencia ha conseguido menos de 1.800.000.
Para no dejar cabos sueltos, analicemos también lo ocurrido en participación en términos porcentuales y absolutos, la votación de forma absolutamente legal, y por lo tanto que exigía al votante un más difícil acceso, gana por goleada logró participación de más del 49% del electorado, frente al lo conseguido por “el proceso participativo” con una posibilidad de voto muy accesible, que consigue menos del 36% de las persona invitadas a participar, incluidos extranjeros procedentes de fuera dela UE. O si se prefiere en números redondos absolutos participación sin posibilidad de manipulación 2.600.000 votantes, participación más que de dudosa contrastación  2.236.000 según la Generalitat.
Lo ocurrido con el texto de 2006, a pesar de algunos errores de bulto de los actores principales, permitía que al menos por una generación la convivencia entre catalanes y de estos con el resto del Estado continuara en unos términos de escasa conflictividad (la ausencia de conflicto de intereses entre vecinos es deseable pero completamente utópica),  hasta que llegó el PP que ya dirigía ya Rajoy y su equipo y lo sacó del terreno de la política y lo puso en el terreno de los contenciosos judiciales, donde ya se conoce que siempre, y este caso no fue una excepción, existen jueces con distinta interpretación de las mismas frases y textos.
Sin embargo y pensando en la búsqueda de soluciones, sabemos por lo ocurrido entre 2004  y 2006 que existieron textos que, manteniendo a Cataluña en España, fueron aceptados por casi todas las fuerzas políticas y aprobados democráticamente por una mayoría de los votantes catalanes. Incluso hubo un texto aceptado por partidos independentistas: el que el Parlamento Catalán de 2006 envió a las Cortes Generales. Quizá fuera conveniente que todos empezaran a hablar teniendo delante aquellos textos que produjeron un nivel de aceptación, que hoy en noviembre de 2014 no tendría precio.
Noviembre de 2014
Isidoro Gracia