sábado, 31 de enero de 2015

Nivel bajo

Hace ya años, sobre todo desde que el PP ganó las elecciones en 1996, que el debate político ha descendido de nivel hasta la alarma. Una alarma que no sé si notarán muchos, pero que hace de la política una actividad adocenada y permite el acceso a los principales puestos a los más mediocres y arribistas. No hay más que ver a los dirigentes del partido que gobierna España, emponzoñados en casos de corrupción, inasequibles durante décadas en puestos de responsabilidad sin haber aportado absolutamente nada a los problemas de los españoles, disculpando siempre al delincuente de guante blanco, exigiendo la máxima severidad con los humildes.

No es el único partido que tiene cuadros dirigentes de baja talla política. El Partido Socialista no cuenta ahora con un José María Maravall, el único ministro de educación -en mi opinión- que merece ese título, capaz de darle la vuelta a un sistema que segregaba y empezar otro que integraba y trataba de manera desigual solo para atender las necesidades de los desiguales. Eso mismo podemos decir de los dos más notables dirigentes socialistas de los años setenta a noventa: no hay hoy un comunicador como Felipe González, ni un látigo para la derecha de todas las clases como Alfonso Guerra; no hay intelectuales de presgitio internacional como Fernando Morán o Tierno Galván, no hay quien se pueda comparar a la clarividencia de Luis Gómez Llorente, a la oratoria de Pablo Castellano, con el sentido social de Matilde Fernández o la abnegación de Carmen Garcia Bloise. Podríamos seguir citando al notabilísimo Enert Lluch, a Enrique Barón, a José Borrell, sindicalistas como José Luis Corcuera, juristas como Fernando Ledesma, luchadores y profesores como Jorge Semprún y Solé Tura respectivamente; extraordinarias gestoras públicas como Ángeles Amador...

Oirles hablar era, siempre, tener respuestas, pasto para consumir en la mente, ideas para ser repensadas; nunca entregados a la vocingleria de los platós televisivos; sabiendo que un dirigente político no se puede comparar con un tertuliano del tres al cuarto, que representar a un partido centenario no es lo mismo que hablar por hablar. Nadie, hoy, en el Partido Socialista, cuestiona el sistema capitalista. No para proponer una revolución a todas luces indeseada por la población, sino para arrancar de ello propuestas que contribuyan a extender la idea de que es un sistema intrínsecamente malo. Hasta tal punto el "pensamiento único", el sistema del que es expresión la actual Unión Europea, se ha enseñoreado de las organizaciones políticas tradicionales, el socialismo entre ellas, que se rehuye cualquier compromiso más allá de mostrarse pretendidamente distinto de "lo" que nos gobierna. Así vemos al señor Shultz, socialista alemán, decir lo mismo al recientemente elegido gobierno griego que la señora Merkel o que el FMI. Otro tanto ocurre en España a pesar de la buena voluntad de la dirección recientemente elegida. 

Se olvida con frecuencia que el Partido Popular ha ganado las últimas elecciones europeas, hace unos pocos meses, ya en plena crisis y con los brutales recortes sociales de por medio; al Partido Socialista no se le ha ocurrido convocar a toda su militancia y ciudadanía a una gran concentración en Madrid para demostrar su fuerza, porque desconfía de que la tenga; porque se ha enajenado el apoyo de muchos veteranos, de muchos jóvenes, de muchos trabajadores, de muchos ciudadanos españoles. Desde aproximadamente el año 2008 e ha perdido lamentablemente el tiempo. No se ha aprendido la lección del año 1996, obcecados por el triunfo en las elecciones de 2004. 

Bajo nivel en las demás organizaciones políticas y sindicales del país, desde una izquierda sedicente y minoritaria, pasando por alguna que otra organización emergente que lo único que sabe es dar voces sin contenido, pasando por los viejos nacionalismos que tuvieron en los señores Roca o Beiras sus máximos exponentes. ¡Que diferencia de nivel! Aquellas generaciones de políticos españoles se habían forjado en la oposición a la dictadura, en el trabajo sindical, en las asambleas, en los barrios, en los centros de trabajo... Entre la derecha ¿donde hay hoy un Abril Martorell o un Landelino Lavilla? Hasta para mostrar la España más reaccionaria tenía su mérito el señor Fraga, que supo escabullirse en la democracia después de haber colaborado, en primera línea de fuego, con un régimen criminal. 

O cada vez que los socialistas salgan a la palestra pública hablan de paro, de economía, de seguridad, de convenios colectivos, de sindicalismo, de vivienda, de dependencia, de sanidad, de educación, de pensiones, de estudios sobre el porvenir de España... o hablan de cosas serias, o tienen la capacidad para comunicar lo que verdaderamente late en sus conciencias, o estamos perdiendo el tiempo. El nivel bajo puede valer para esos estados declinantaes del final de un régimen, pero no para ilusionar a un pueblo que está, creo yo, en el más absoluto de los despistes, con la más vehemente de las rabias. 

L. de Guereñu Polán.

miércoles, 28 de enero de 2015

Dos científicos en Compostela contra el oscurantismo

Laureano Calderón
Cuando las ideas evolucionistas llegaron a España, a partir de las publicaciones de Charles Darwin, se organizó en la sociedad, en la Universidad y en la prensa y un verdadero debate, muy encendido, a favor y en contra del método científico para llegar a la verdad, en relación con las creencias religiosas, con el poder de la Iglesia, con la tradición y la modernidad.
 
Uno de los científicos que se posicionó a favor de la razón fue el cántabro González Linares, que llegó en 1872 a la Universidad de Santiago de Compostela para enseñar Historia Natural. Entonces el nivel de especialización no era tan limitado como en la actualidad, por lo que no era extraño que un abogado a su vez fuese experto en geología y en fármacos. González Linares fue geólogo y zoólogo y estuvo en Santiago durante tres años agitando a la ciudad con sus conferencias y trabajos. Aquí conoció al madrileño Laureano Calderón, institucionista como González Linares. Calderón era, desde 1874, catedrático de Química Orgánica en la Universidad de Santiago.
 
Por aquellos tiempos mandaba como ministro de Fomento Manuel de Orovio, que provocaría no pocos problemas a la ciencia española y a la Universidad. Su circular prohibiendo que se enseñase en las aulas cualquier cosa que pudiese entrar en contradicción con el dogma católico encontró no pocos opositores, como Castelar y Salmerón, luego serían presidentes de la I República española. Luego volvió al ministerio de la mano de Cánovas, en lo que este demostró lo poco que le quedaba de su participación en los movimientos de 1868. Orovio se había atrevido a decir oficialmente algo como lo siguiente:
 
...los perjuicios que a la enseñanza ha causado la absoluta libertad, las quejas repetidas de los padres y de los mismos alumnos, el deber que tiene el Gobierno de velar por la moral y las sanas doctrinas y el sentimiento de la responsabilidad que sobre él pesa, justifican y requieren su intervención en la enseñanza oficial, para que dé los frutos que pueden exigírsele. La "moral y las sanas doctrinas" eran cosa de Orovio, no de cualquier persona en el uso de sus responsabilidades. El Decreto de Orovio vino a derogar los artículos 16 y 17 del de 21 de octubre de 1868, por los que los profesores podían elegir el libro "que se halle más en armonía con sus doctrinas y adoptar el método de enseñanza que crean más conveniente". Por el artículo 17 los profesores no tenían obligación alguna de presentar los programas de las disciplinas que impartían.
 
Es evidente que González Linares y Laureano Calderón estaban imbuidos de los principios docentes que inspiraban esos dos artículos, como del Decreto de 21 de octubre de 1868 que Orovio derogó en parte y que autorizaba a cualquiera para fundar establecimientos de enseñanza. Entre Ruiz Zorrilla, ministro en 1868 y Orovio mediaba un abismo en cuanto a la concepción del liberalismo que cada uno quería para España, habiendo evolucionado aquel desde el progresismo hasta el republicanismo a lo largo de su vida.
 
González Linares y Laureano Calderón no estuvieron mucho tiempo en la Universidad de Santiago, pero en aquellos años animaron el debate científico, defendieron con apasionamiento y sus teorías, apoyadas en las investigaciones de unos y otros, siendo una de las etapas más importantes de la penetración de la ciencia en la ciudad gallega.
L. de Guereñu Polán.

lunes, 26 de enero de 2015

Como destruir un partido

Si Andreas Papandreu pudiese ver lo que ha quedado del partido socialista que él fundó en 1974 se llevaría un gran disgusto, porque no pocos pusieron gran esfuerzo e ilusión en contribuir a que Grecia contase con una fuerza progresista que luchó durante décadas por la igualdad y solidaridad entre los griegos. ¿Donde está aquel PASOK que casi llega al 50 por ciento de los votos en las elecciones de 1981 que fueron un precedente del gran triunfo socialista en España un año más tarde? Ha desaparecido porque una pandilla de burócratas y desnaturalizados así lo ha querido: sin ideas, con ambiciones desmedidas, sin criterios de ningún tipo, con el solo deseo de mantenerse en el poder unos pocos, para que pasasen al desastre unos muchos.

Durante tiempo el PASOK obtuvo por encima del 40 por ciento de los votos en sucesivas elecciones, lo que quiere decir que había muchos griegos que, a pesar de las dificultades y errores, seguían confiando en él. Era un partido socialista que garantizó la democracia, dejó en la marginalidad al nacionalismo, al populismo y a la extrema derecha y gobernó con no pocas contradicciones, algunas de ellas provenientes de casos de corrupción. 

Ahora (elecciones de enero) el PASOK ha obtenido el 4,68 por ciento de los votos, una forma elocuente de demostrar como se puede destruir un partido, del cual se han ido muchos por no querer colaborar con la derecha en hacer políticas antisociales y acordes con los deseos del Banco Central Europeo, expresión de los deseos de la banca alemana y de la canciller Merkel. ¿Que ha hecho el PASOK en los últimos años apoyando a un gobierno conservador que equivale en el caso de España al Partido Popular? Contradecirse, decepcionar a los griegos, o por lo menos a su electorado... pero garantizar un sillón bien pagado para unos pocos burócratas sin ideas y sin ideales. 

En un turbulento mundo dominado por los tiburones de la economía, que ahora eufemísticamente se llaman "mercados", hubo un socialista griego que puso cara, desde una posición desventajosa, a toda una estructura dominada por partidos conservadores y por especuladores económicos. Ante la "quita" que la Unión Europea propuso a Grecia y las demás medidas que la acompañaban, hubo un primer ministro que dijo: voy a consultar a mi pueblo. 

La "quita", dicho sea coloquialmente, era el perdón a Grecia de la mitad (en este caso) de su deuda -de la que se haría cargo la Unión Europea- y recibir unos 8.000 millones de euros (no eran los primeros) a cambio de que el Gobierno griego aceptase una serie de medidas durísimas que pagarían sobre todo las clases medias y populares, los grupos más humildes de la sociedad griega y los pequeños empresarios. El primer ministro griego, Papandreu, contestó: bien, aceptamos seguir en ese club que se llama Unión Europea, aceptamos seguir teniendo como moneda común el euro y lo que ello significa, aceptamos sacrificios, pero vamos a ver que opina nuestro pueblo. 

Y solo decir esto, los tiburones de la economía se echaron las manos a la cabeza, dijeron que no compraían deuda griega (cuando por su compra se pagaron intereses astronómicos) que los mercados no se fiaban de lo que se decidiera en el referéndum y que Grecia lo que tenía que hacer -una vez más- es someter a las clases trabajadoras y dependientes de su población a sacrificios sin cuento.

Papandreu propuso, hace unos años, un cambio de sistema; propuso que fuese el propio pueblo griego el que dijese si estaba dispuesto a tantos sacrificios a cambio de las ayudas que se le proponían. Porque dicho sea de paso, la "quita" llevaba consigo que la parte que Grecia debía y no se le perdonaba pasase a estar gravada de forma más severa que si dicha "quita" no existiera. Esto ya lo hacen los bancos con los clientes morosos de solemnidad; no es un invento nuevo por lo tanto.

Las presiones fueron enormes, tanto que Papandreu claudicó y no convocó aquel referéndum, dimitiendo a continuación. Creo que aquí está el origen del desplome del PASOK, cogido entonces por unos pocos oportunistas para dar satisfacción a sus personales fines.
L. de Guereñu Polán. 


domingo, 25 de enero de 2015

Partido Socialista y monarquía

El Partido Socialista quedó atrapado cuando la transición a la democracia española fue como fue: con un ejército en pie de guerra contra la democracia (o buena parte de él) un partido que, salido del régimen, pilotó la transición y una gran debilidad de la oposición democrática que, querámoslo o no, si el dictador sigue viviendo, la democracia se hubiese retrasado. La población, salvo un sector minoritario, no estaba para rupturas y prefirió el cambio pacífico. A él se subió el Partido Socialista, que aceptó la monarquía, una fórmula no democrática aunque legitimada por la aprobación de la Constitución.

A partir de ahí, como muchos especialistas han estudiado, empezó "la creación de la imagen" de la monarquía: propaganda y utilización de los medios de comunicación y del Estado para darle lustre y prestigio a dicha institución. Como el intento de golpe de Estado de 1981 permitió al rey Juan Carlos pararlo (aunque hoy sabemos que anduvo entre bambalinas los meses anteriores) mejor para la monarquía y para el país.

En España, aún cuando la monarquía pareció más consolidada -durante el régimen de la Restauración- no dejó de haber movimientos republicanos de mayor o menor fuerza, casi siempre sedicentes. Aún cuando Cánovas del Castillo quiso hacer de su régimen un sistema civilista, no dejó de haber asonadas e incluso un pronunciamiento militar de carácter republicano, el del general Villacampa en 1885. No fue el único caso pues ya en al año anterior se había dado una sublevación militar republicana por parte del batallón de seserva de Santa Coloma de Farnés (Girona) y no olvidemos que el régimen restauracionista se abre y cierra con sendos pronunciamientos militares, el de Martínez Campos y Primo de Rivera respectivamente.

Los militares republicanos siempre estaban en conexión con elementos civiles y hoy, que en el ejército no hay -al parecer- ni la más mínima muestra de republicanismo, hay en cambio un creciente sentimiento republicano entre sectores de la juventud, de la intelectualidad, de los sectores más informados de las clases medias. El Partido Socialista no debiera dejar de tener esto en cuenta, no para desestabilizar el actual régimen, sino para estar siempre abierto a recoger las legítimas aspiraciones de esos sectores, que suelen tener hondas convicciones democráticas. 

Es cierto que si hoy se hiciese una encuesta seria, lo más probable es que la mayoría de la población se pronunciase en favor de la monarquía, pero más porque es lo que hay que por convencimiento o simpatías claras hacia la institución, que siempre se ha valido más de la personalidad de quienes la han encarnado que de los políticos declaradamente monárquicos. Sería muy peligroso para el socialismo español que el partido más importante de esa ideología se identificase con el tándem que durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX formaron los partidos dinásticos, el conservador y el liberal, a la postre dos partidos de notables, caciquiles y no poco corrompidos que, a la postre, no fueron capaces (o no quisieron) de democratizar el régimen. 

El Partido Socialista, si no quiere acabar como sus homónimos italiano y griego, ha de salirse de todo támdem que lo identifique con la monarquía más allá de los compromisos constitucionales, pero atento a defender el republicanismo de una sociedad creciente y abierta a no dar tregua a la casa reinante. El republicanismo implica no solo una determinada forma de estado, sino unas convicciones igualitarias, societarias, democráticas que el monarquismo de antes y de ahora no tiene. El republicanismo, ya jacobino o federal, ha sido en España siempre sinónimo de democracia y el socialismo no puede renunciar a ninguno de los dos principios.

L. de Guereñu Polán.

viernes, 23 de enero de 2015

Todos los reyes han robado

Quizá con alguna exceción que confirma la regla. En relación a las informaciones que aparecen sobre el patrimonio de Juan Carlos de Borbón y el de alguna de sus hijas, no sería nada extrato que se hubiesen formado mediante irregularidades, dada la tradición existente en la monarquía española (y extranjera). El rey Alfonso XIII se llevó de España, cuando se exilió en 1931, un capital de 41 millones de pesetas, además de otros valores invertidos de diverso modo, aparte sus bienes patrimoniales. 

Están documentados los "negocios" de la regente María Cristina de Borbón con la banca Rothschild, prevaliéndose de su condición de regente, para incrementar los 40 millones de reales que el presupuesto del Estado destinaba a ella y a su hija en los años treinta del siglo XIX (además disfrutaban de los "reales sitios", lo que soportaba el Estado con otros 12 millones). De estos negocios se aprovecharon importantes personajes por su riqueza, como es el caso de Salamanca y Agustín Muñoz, este último el marido de Cristina de Borbón. De igual forma, la banca alemana citada, después de varios meses de negociación, consiguió "la devolución de [un] préstamo y el contrato del mercurio de Almadén... tras un flagrante fraude en la subasta y un soborno bien documentado" -dice López-Morell- a la reina y al conde de Toreno.

No menos expolió a las arcas públicas el traidor Fernando VII y los reyes que le precedieron, sobre todo el primero de los Borbón con sus veleidades sobre la monarquía francesa y la española. Sabidos son los gastos que representó el mantenimiento de la corte durante la dinastía habsbúrgica, por muy sobrio que se pinte al imprudente Felipe II. Nada que decir de los reyes anteriores, cuando la hacienda real se confundía con la del Estado...

Las monarquías en general y la española en particular, han resultado tremendamente onerosas al erario público, tanto por lo que han representado de gasto como por el escaso servicio que han prestado a la población, sobre todo desde el melífluo Carlos IV y sus sucesores hasta el citado Alfonso XIII, un rey que se empeñó en instrumentalizar el ejército a su servicio en una época en la que ya la monarquía constitucional -con todos sus límites- estaba en funcionamiento. 

Que los reyes y sus familias roben o hagan trampas para enriquecerse no debe asombrar a nadie, aunque debiera escandalizar a todos. Mientras el rey no sea considerado como un funcionario más, que haya de rendir cuentas de todos sus gastos, de sus incrementos patrimoniales en tanto que persona física, así como las operaciones mercantiles y financieras de sus familiares, que pueden actuar como intermediarios en aquellas, no nos debe extrañar que el fraude sea sufrido por todos y la riqueza engrose a unos pocos

L. de Guereñu Polán.

jueves, 22 de enero de 2015

La reunión

¿Parecerá a alguien razonable que quien ha sido Presidente del Gobierno se reúna con el dirigente de un partido (o lo que sea) que combate directamente al Partido Socialista, en nombre del cual fue elegido aquel Presidente del Gobierno? ¿Puede haber algo más estúpido que la reunión del señor Zapatero con el dirigente del partido que va a restar más votos al Partido Socialista, dándole de esta manera una "chance" que no tendría de no haberse producido dicha reunión y que más tarde o más temprano se conocería?

Claro que por donde anda el señor Bono anda el diablo. Este hombre, tan autosuficiente siempre, no puede estarse quieto (para lo bueno y para lo malo). ¿Que utilidad tuvo la famosa reunión que ahora ha salido a la luz y que ha potenciado algo más al principal opositor del Partido Socialista en su espacio electoral? Creo que vivimos momentos de gran confusión y ya va para largo. 

Primero el cainismo con el Secretario Rubalcaba, al que no se puede decir ni una coma sobre su honestidad (en tiempos en que esto es excepción), que fue un dignísimo ministro del Gobierno en varias carteras y que actuó siempre con gran franqueza. Luego vino la nula cintura política para no querer ver que -aparte responsabilidades penales- los señores Chaves y Griñán han estado cogiendo uvas mientras se cometían las más graves tropelías con los caudales públicos en Andalucía. En tercer lugar la verborreica costumbre que está demostrando tener la Presidenta de Andalucía para decir ambigüedades que alimentan a la prensa más amarilla en torno a las primarias socialistas para elegir cantidad@ a la Presidencia del Gobierno... Por no citar los muchos casos de alcaldes que dan un pésimo ejemplo de honestidad, dentro y fuera del Partido Socialista y que impiden el enderezamiento del mismo, una vez que parece hay personas con nuevas ideas en la dirección central. 

Que el socialismo clásico (no el soviético) el que siempre ha existido desde el siglo XIX y dio muestras de gran combatividad y acierto en el XX ha muerto, parece evidente. Pero una cosa es que esto sea así y otra que los que han heredado las siglas de los partidos socialistas no puedan levantar cabeza porque siempre hay merodeadores que se lo impiden. ¿No puede el señor Zapatero dedicarse a ser un digno secretario de estado? ¿No puede el señor Bono, por una vez en la vida, permanecer en el anonimato, cuando ya se le ha reconocido por activa y por pasiva lo buen presidente que fue de Castilla-La Mancha? ¿No puede exigirse -por parte de quienes nos reclamamos socialistas, quizá ingenuamente- que entre los dirigentes del PSOE haya un mínimo de colaboración, de honestidad entre ellos, de franqueza? 

¿Cuando podrán pasar un par de meses sin que me tenga que desayunar con una noticia frívola , estúpida y perjudicial, por parte de dirigientes socialistas que lo son o lo han sido?

L. de Guereñu Polán.

Reflexión en año electoral



El año electoral confunde a muchos analistas, como la noche confundía a algún noctámbulo

En su esfuerzo por forzar la realidad del voto al diseño, elaborado en la sombra, por sus pagadores, sesudos analistas políticos interpretan lo que los datos no acreditan.

A la cocina a la carta de encuestas y sondeos, tan numerosos como dispares en los resultados publicados, se está sumando, con entusiasmo, la interpretación de los más simples gestos y el anuncio de propuestas nada interpretables, para arrimar el ascua a la sardina del mentor del analista, político,  mediático y sobre todo económico. El espectáculo, para el mismo hecho o declaración, es muy previsible en función del grupo propietario del medio de comunicación en el que el analista se gana los garbanzos.

Empecemos por el principio, la historia del desarrollo y resultados de las últimas Elecciones Europeas, se ajustaron a lo deseado por los que, siendo principales responsables de la crisis, siguieron administrado la forma de pagar la factura, en consecuencia la factura la pagamos los ciudadanos de a pie, con cargo al bienestar de la mayoría. Así pues resulta muy explicable, tanto el nerviosismo referido a que el voto democrático derive en que, en algún país se haga viables otras fórmulas, diferentes a la de conservadores más socialdemócratas descafeinados, como al temor provocado por actores principales que no se atienen al guión, por lo que se les intentará restar fuerza, incluso inventando tensiones o conflictos inexistentes.

Vamos ahora a nuestra nación, con la siguientes elecciones previstas: municipales, autonómicas simultáneas varias, Cataluña y Generales a las que, repentinamente, se suma Andalucía, en la que ha funcionado una fórmula de izquierdas, con resultados cuando menos aceptables, y algo mejores para los desfavorecidos, en comparación con los obtenidos por los recortes de otras fórmulas conservadoras (en Davos incluso la presidenta del FMI ha reconocido excesos en algún terreno en el caso español), tal cúmulo de frentes a analizar debe estar en la base de la confusión de los analistas.
La aceptación implícita, por la presidenta andaluza, de un adelanto electoral, se ha interpretado como la preparación de su asalto a la Presidencia del Gobierno del conjunto España y en consecuencia un desafío al Secretario General, que ella misma promovió. Los agudos observadores pasan por alto, que el mismo día anunció la llegada de su primer hijo para las fechas de las Elecciones Generales. A mí se me hace difícil entender como compaginaría estar de parto y en campaña simultáneamente. Además, quizá sea posible que crea que el adelanto solo en clave andaluza sea bueno para Andalucía, hipótesis que al parecer de los expertos no debe analizarse.

Sin grandes esfuerzos en el análisis, yo veo que las elecciones andaluzas adelantadas a marzo pueden tener las siguientes consecuencias políticas: A) Propiciar la primera derrota seria del partido con el que se debilitan las opciones de gobierno basadas en la fórmula PSOE + IU. B) Ganar a su principal adversario (PP) aprovechando la escasa relevancia de un candidato que aún no ha conectado con el electorado andaluz. C) Permitir que su actual socio de gobierno no continúe deteriorándose, manteniendo escaños suficientes que permitan mantener la opción de la actual fórmula del gobierno andaluz. D) Posible impulso a los resultados de sus correligionarios en los siguientes procesos electorales, incluido los del que las primarias elijan como candidato para las Generales.

Ampliemos el ámbito del análisis a la U.E., aún cuando sea  solo como simples posibilidades remotas. Si sumamos el efecto de una posible fórmula progresista en el gobierno de Andalucía, que impulse una fórmula similar en España, a la que aparece como difícilmente evitable en Grecia, el mantenimiento de la socialdemocracia en Francia y una evolución en la misma dirección del confuso mapa político en Italia, ¿Qué ocurre con la inevitabilidad de las soluciones Juncker y Merkel?: que se demuestran evitables.

Las cosas claras, si se quieren mantener algunas de las principales repercusiones de los recortes económicos y sociales propiciados por los que han administrado la crisis, es imprescindible que las fórmulas de gobierno tengan, en todos los niveles, una presencia conservadora. Si esta es la opción que apoyan los grupos mediáticos en que se publican sondeos y análisis políticos, las opiniones sobre los partidos y candidatos que pueden dar al traste con ese discurso, deben pasarse por el filtro del riesgo que suponen para el proyecto ya elegido por los accionistas del medio.

Enero 2015
Isidoro Gracia

martes, 20 de enero de 2015

SOBRE LAS CARICATURAS DE MAHOMA


Para llegar a comprender los execrables crímenes yihadistas precisamente en Francia, y las diversas reacciones que están teniendo en el mundo occidental e islámico, así como la reacción papal, es preciso analizar los dos mundos enfrentados: La fe y la razón. El ámbito laico y el religioso. Así como el humanismo resultante de ambas posturas ante la sociedad, la política, la ética y la moral.

Los hechos objetivos antes de entrar en las motivaciones que unos justifican y otros condenan, son deleznables barbaries contra el hombre. Que constituyen un atentado a la dignidad humana con ausencia de atenuantes y sí con todos los gravámenes hasta el infinito. Las sociedades en las cuales se contamina la fe y la razón, dicho de otro modo, sociedades que se constituyen en teocracias o en estados confesionales, sobre todo en el siglo XXI, estos dos valores tienen difícil conjugación. Ejemplos de teocracias en la actualidad tenemos en estado puro dos: El Estado de la Ciudad del Vaticano y la República Islámica de Irán. En estos estados el poder viene de Dios y es la clase sacerdotal quien gobierna a los ciudadanos que se les suele denominar fieles. En Ambos casos, como sucedía en el antiguo Israel, un solo código alberga todas las observancias de cualquier naturaleza. Como ejemplos de estados confesionales tenemos repúblicas árabes que tienen cierta influencia de la sharia, es decir, leyes religiosas y en ocasiones también civiles que provienen del Corán. No hace falta salir de España para encontrar un estado confesional, la dictadura de 1939 a 1978 da fe de ello. Se constituyó en estado oficialmente confesional bajo el yugo del nacionalcatolicismo, donde el Derecho Canónico era ley civil y el Caudillo de España lo era por la Gracia de Dios.

 Para mejor entender el estatus francés, es presido determinar que se trata de un estado laico, donde la religión es una observancia privada, ajena a la inspiración de la política y las leyes. La Revolución Francesa marcó un hito en la Historia, guillotinó a los reyes que eran de origen divino y lo más importante, proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1789. En la actualidad se rigen por la V República, que recoge la tradición laicista sobre los valores de: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Desde siempre Francia ha hecho gala hacia el exterior y el interior de ser la vanguardia de la libertad, la acogida y la tolerancia.

LIBERTAD IGUALDAD FRATERNIDAD
El choque de estas dos civilizaciones, la republicana laica y la islámica yihasita, entran en conflicto porque los valores religiosos de ambas no tienen el mismo grado de respeto e inviolabilidad. Para la República Francesa el ser humano está en el centro de la vida pero es criticable y el humor puede ser transgresor de todo aquello que vaya en contra de la libertad de expresión. El ejemplo del papa Francisco de que, si se meten con su madre, él les pagaría un puñetazo, no vale como ejemplo. Para un humanismo laico el centro del universo no es Dios ni lo divino, es el Hombre. Hacer caricaturas de Mahoma, un personaje histórico del siglo VIII, no es ofender a ninguna persona que en el siglo XXI le pueda afectar. Es como si nuestros contemporáneos se ofendieran si faltáramos al respeto a los Dioses del Olimpo o hiciéramos caricaturas eróticas de la diosa Atenea o de los héroes míticos de la Ilíada o la Odisea.

 
Esta evolución ya ha sido establecida en el mundo occidental, aunque algunos países sigan anclados en el Medievo. En el Quattroccento en Italia, cien años antes que en España, surgió el Renacimiento. Movimiento que colocó al hombre en el centro de la vida, desplazando a Dios a las conciencias individuales. Los países que hoy están a la cabeza del laicismo, son países que se apartaron de la ortodoxia católica y avanzaron por el camino de la razón. Constatando que los países del entorno islámico su evolución es más lenta con focos graves de radicalización. Desde el punto de vista de los valores de la República conquistados en Francia, no se puede considerar que las caricaturas de Mahoma sean una provocación que induzcan al crimen. Y evitarlas sería una concesión a la intolerancia de aquellos que no usan la razón. Lo que es evidente es que la manifestación de algunos políticos en País fue una farsa de cara a sus respectivas galerías.

 
Por Pedro Taracena Gil

MARCELINO LOBATO ALONSO…socialista, gran demócrata y hombre de bien.


A los 91 años, falleció un hombre que fue protagonista desde la izquierda y el pensamiento socialista, cuando los años en la  Transición democrática era una añoranza muy lejana,  y posteriormente durante la misma. Profesionalmente, profesor mercantil y licenciado en derecho ejerció su profesión en el bufete que mantuvo abierto en la calle  Emilia Pardo Bazán durante muchos años, al tiempo que asesoraba jurídicamente a diversas empresas. Un prestigioso abogado que recibió el respeto de su colegas y del que las puertas de su bufete estaban siempre abiertas para asesorar legalmente y en su caso defender de forma altruista ante los tribunales a numerosas ciudadanas y ciudadanos cuya situación económica era absolutamente precaria para atender sus problemas legales.

Amigo personal de D. Enrique Tierno Galván y de muchos de las personas que lo rodeaban, fue abanderado en Galicia del Partido Socialista Popular.  Durante  la década de los sesenta auspició como elementos dinamizadores de la situación política, diversas conferencias, casi siempre con grandes sobresaltos y pugnas con las autoridades franquistas,  en las que intervinieron  los personajes que configuraban la oposición al régimen, como el caso del destacado economista vinculado al PCE,  D. Ramón Tamames. 

 Marcelino Lobato Alonso,  fue protagonista a finales de la década de los setenta del siglo pasado de la  fusión en Galicia del PSP con el PS de G – PSOE. Un proceso con luces y sombras que devino más en absorción casi incondicional que en fusión. En ello se vio acompañado de miembros de la organización como D. Santiago Folla Cisneros (q.p.d) entre otros.

Marcelino Lobato, hombre extremadamente afable, con una gran cultura y gran prestigio social en la A Coruña, tuvo siempre una especial simpatía entre gran parte de los miembros  de la Agrupación coruñesa del PSOE. Muy  especialmente entre los  más jóvenes y en las Juventudes Socialistas.  Su carácter abierto, despreocupadamente crítico y políticamente incorrecto exhibiendo un talante claramente ubicado en las posiciones más progresistas del socialismo, hacía aflorar un notable respeto y afecto a su persona. Algo que no se comparecía con la línea oficial afín al llamado guerrismo  y a quienes se sentían representantes o de tal condición en A Coruña o Galicia. 

En la ciudad y en Galicia, fue un pionero en la vanguardia de esfuerzos por la libertad y también de los ideales socialistas. Gran amigo de D. Raúl Morodo, catedrático de Derecho Político y Constitucional y secretario general del PSP, de su mano frecuentó en más de una ocasión Villa Giralda en contactos informales con el llamado Consejo Privado de D. Juan de Borbón.  Entre los “pecados veniales”  achacables a Marcelino Lobato desde el criterio de  las posiciones en que se movía, estaba su poco entusiasmo por el tema identitario gallego,  así como hacia una potencial restauración republicana. Pero subordinado en todo momento por su exquisito respeto a la opinión ajena y a  la institucionalidad. También en 1975 fue uno de los miembros fundadores en representación del PSP de la Junta Democrática de Galicia  de la que también formaron parte la  Federación Socialista Gallega-PSOE, la ORT, el PTE  Información Obrera, PCG y los sindicatos  USO, UGT, y CC.OO.

Al aproximarse las elecciones municipales de 1979 y tras ser rechazada por el aparato madrileño del partido así como por sus representantes más caracterizados  en el ámbito gallego y local la lista por el encabezada y respaldada mayoritariamente por la asamblea de los socialistas coruñeses su presencia  en la actividad política fue desvaneciéndose lentamente. Su papel político fue limitándose cada vez más a ser conciencia crítica muy respetada de la evolución del partido. En ningún momento de su dilatada historia política ostento ningún cargo público aunque mantuvo siempre sólidas y muy amplias relaciones con los diversos dirigentes políticos locales, gallegos y nacionales de todo el espectro político.  

Era habitual coincidir con él en la Cafetería Marabú y alguna otra de las zonas aledañas a la Plaza de Vigo. Hombre entrañable siempre, gran conversador y titular de innumerables anécdotas, cuando por prescripción facultativa le fue prohibido el tabaco, gustaba de llevar una petaca con cigarrillos y ofrecer a sus contertulios y encendérselo, en una especie de ritual próximo al fumar por delegación.  El paso de tiempo le impuso severas limitaciones físicas aliviadas por el solicito cariño de su ámbito familiar.

Aunque para quienes fuera de oficio y obligado rendirle tributo, hayan declinado tan digna tarea, no  es desdoro para él. Es apenas evidencia de quien, olvidando su memoria, desconoce las señas de identidad del socialismo coruñés y gallego.

Sirvan estas modestas letras, como emocionado homenaje de dos personas, unas más entre muchas,  que se honraron de su amistad, compartieron su militancia, gozaron de su saber y saborearon su bonhomía.

Para siempre en el recuerdo MARCELO,… D. MARCELINO LOBATO ALONSO.… Gran demócrata…socialista…hombre de bien… ¡Salud compañero!

Antonio Campos Romay – Miguel Martínez Losada

martes, 13 de enero de 2015

Reflexión electoral: Sobre Encuestas y Sondeos


Para entender algo del alud de encuestas y sondeos es necesario algún conocimiento básico
En el inicio de este año electoral todas las semanas aparecen lo que pomposamente se califica de encuestas, lo cierto es que apenas pasan de sondeos en los que abunda la “cocina”.

Las diferencias entre estos dos métodos están relacionadas con su longitud y el tipo de respuestas que los consultados pueden dar. Las encuestas son largas con múltiples preguntas, y posibles respuestas a iniciativa del encuestado. Los sondeos son cuestionarios cortos, a menudo con una sola pregunta. Una encuesta o un sondeo científico bien realizado pueden proporcionar una visión fiable de la opinión de mucha gente, no solo de los que fueron entrevistados.

Para que la consulta se pueda calificar de científica la muestra debe ser suficientemente amplia (este requisito se incumple por la práctica totalidad de lo publicado hasta ahora) y la elección de los consultados debe componerse de una mezcla adecuada de una elección muy dirigida de los colectivos y muy aleatoria en los individuos a consultar.
Sin embargo, el límite de contar con respuestas de opción múltiple, como suelen ser las consultas electorales, significa que encuestas y sondeos suelen tener poca profundidad y pueden pasar por alto muchas de las sutilezas que existen en la población objetivo. En el momento de la interpretación de los datos, para que sean lo más objetivos posibles y próximos a la foto del momento, es imprescindible detectar esas sutilezas y para ello la historia de las elecciones anteriores es la única película fiable (lo que también es un requisito incumplido general y reiteradamente por lo publicado hasta la fecha)
Un dato que debería figurar, junto a la ficha técnica, es el de los resultados directos, sabiendo que estos demandan inexcusablemente la cocina del experto para que sirvan de análisis de la realidad y aproximarse al resultado de las elecciones. Esto suele ser evitado en muchos de los medios, por una razón muy obvia: que el lector saque sus propias conclusiones.
La abundancia de estudios, sondeos y encuestas hasta el día de hoy sobre próximas elecciones ofrece un par de conclusiones realistas y poco más y siempre referenciado exclusivamente a unas posibles elecciones generales. Casi todo lo publicado está más dirigido a empujar en la dirección que propicia, o apoya,  el medio que lo publica, que al análisis de lo que realmente opinan los ciudadanos.
Sin pasar por experto sociológico, pero con alguna experiencia en ese campo, para mí hay algunas conclusiones claras:

- En contra de lo que la mayor parte de los titulares mediáticos sostienen, PSOE Y PP mantienen un espacio propio, más consolidado cuanto más claramente se diferencian sus propuestas específicas a temas concretos, espacios que la ambigüedad de un recién llegado puede arañar solo superficialmente. El motor del enfado no es suficientemente potente para producir el vuelco que se vende como inevitable, la historia democrática solo recoge algo similar cuando las fuerzas dominantes en cada espacio  se han suicidado, caso de UCD en España o del PASOK en Grecia.

- Lo que los sondeos indican, valorados en su conjunto y no por separado, es que el electorado pasa por un  estado de confusión superlativo, confusión que creo que está siendo alimentada desde importantes grupos de presión económicos y mediáticos, así como por el propio gobierno y su partido. Solo cuando el grado de confusión es suficiente pueden prosperar, en aras de la siempre deseada estabilidad institucional,  las soluciones como la dada en la U.E.
Enero de 2015

lunes, 12 de enero de 2015

Espejismos


Algunas encuestas electorales, de cuya cientificidad no dudo, dan una visión del ánimo de los españoles, en esta materia, que pone de manifiesto el enorme cabreo de la ciudadanía. De eso no parece haber duda, amén de los comentarios que uno escucha y lee en las redes sociales sobre la política, los políticos y demás milongas. 

Cierta fuerza política emergente parece que ha irrumpido con mucha ilusión en el panorama electoral español (políico no, porque no se oyen verdaderas propuestas sobre los muchos problemas del país). Pero tengo para mi que los resultados de las encuentas publicadas, en primer lugar, están muy alejados de las elecciones, en segundo lugar reflejan la "intención de voto", que es algo muy distinto de las preferencias reales de los encuestados. A nadie le cuesta mostrar su enfado cuando falta un año para las elecciones, pero a un par de días de ellas ya tiene decidido a quien votar, y suele hacerlo con bastante realismo, demasiado para mi gusto. 

Cuando el Partido Popular, principal damnificado según las encuestas al uso, ponga su maquinaria propagandística a funcionar, movilice a los empresarios, a los obispos y curas, a sus agentes electorales, generalmente bien situados en los puestos clave de la política y de la economía; cuando el PP se arme de valor y dedique unos cuantos meses a mentir más de lo que ha hecho, compre medios de comunicación, reparta prebendas y utilice la televisión pública (las tv. públicas) en su servicio, ya se verá como unos siete millones de votos no hay quien se los quite. Ojalá me equivoque por exceso.

En cuanto al Partido Socialista reconozco que es una incógnita, pero hay algunos datos que parecen verosímiles: volvería a ser la primera fuerza en Andalucía y puede que en Madrid y Valencia (en Madrid solo si las candidaturas emergentes no engañan suficientemente a la población). Solo Cataluña, de las cuatro comunidades electoralmente importantes, se le escaparía, por lo que podría optar a ser la primera fuerza aunque sin entusiasmo, pues no creo que pase del 30% del voto escrutado, algo parecido a lo que puede pasar con el PP. 

Los partidos pequeños pueden aumentar algo a costa del desgaste de los grandes, pero a la postre no les quedará otra que pactar o con el PP o con el Partido Socialista (creo que el partido del señor Iglesias actuará siempre de forma muy independente, al menos durante los primeros meses o años). "Ciutadans" parece que le come el terreno a Unión Progreso y Democracia; Izquierda Unida parece que va a ser otra de las damnificadas, a no ser que "robe" votos al PSOE, que sería lo menos malo que podría pasar desde una óptica de izquierdas. Los partidos nacionalistas, en Cataluña y las provincias vascas, serán primeras fuerzas y gobernarán coaligados con quienes les dé la gana; siempre lo han hecho. 

El objetivo de estos párrafos no es jugar a adivino, que se me da muy mal, sino sacar algunas conclusiones que pretendo sean lógicas a partir de las encuestas que he leído, pero sin olvidar que la derecha española (la política, la económica y la sociológica) no va a dejar el poder sin antes pelear hasta el infinito, con trampas de toda laya, como de costumbre, pero pelear. Enfrente debiera haber un Partido Socialista al que no sé si dará tiempo a regenerarse antes de finales de este año. Un buen paso sería tener resultados honrosos en las elecciones municipales y otro contar con personal también honroso, que no siempre ha sido así y así nos ha lucido el pelo. 

L. de Guereñu Polán.

Federalismo

Campo donde se libró la batalla de Gettysburg
No sé si el Partido Socialista, cuando ha propuesto una revisión constituciónal en un sentido federal, tiene ya pensado el modelo de federalismo que habrá de defender. Sería una lástima que se tratase de una precipitación, como se trató igualmente así cuando los partidos se lanzaron a la generalización de estatutos de autonomía en los últimos años setenta y primeros ochenta del siglo pasado. Así hemos llegado a tener parlamentos en La Rioja, Murcia, Madrid (?), Santander, etc. Comprendo que no es posible volver atrás (salvo que llegue el momento histórico y político procedente) pero creo que la actual ordenación territorial de España es un inconveniente salvo en algunos casos donde sí hay una demanda de fuerte autonomía, incluso independencia o defensa de fueros históricos.

Cuando las colonias inglesas de Norteamérica se aliaron para derrotar al Parlamento británico, cansadas de pagar impuestos en los que no tomaban parte, lo hicieron solo para eso, para derrotar a un enemigo común. Luego se organizaron de forma muy tenue como Estado, de manera que muchas de dichas colonias mantuvieron más competencias que las que habían cedido al poder central. Incluso hoy, Massachusetts mantiene una Carta o Constitución que la diferencia del resto de la Unión, como si de una colonia rediviva se tratase. Tan tenue era la "unión" entre las colonias norteamericanas que, cuando no hubo acuerdo sobre ciertos cambios que unos y otros querían hacer en el "statu quo" desde la independencia, estalló la guerra de 1861, que entre otras cosas llevó a la separación de Virginia del resto y ya lo había intentado en 1832. 

Para constituirse como Estado federal, Estados Unidos necesitó una guerra (no quiero decir que fuera inevitable) porque se partía de la independencia de las colonias, cada una por sí ante Gran Bretaña, y lo que los unionistas querían era formar un Estado con fuertes poderes presidenciales, lo que negaban los confederados (las colonias "del sur"). También Suiza necesitó una guerra para organizarse como hoy la conocemos: en 1847 se enfrentaron unos cantones con otros (aparentemente por razones religiosas) pues no en todos existía el convencimiento de fortalecer el poder central en desfavor de los cantones. Solo la necesidad de fortalecerse ante una Europa convulsa y rodeada Suiza de poderosos estados, llevó a la Confederación Helvética. 

No hablemos del caso de Alemania, que fue una entelequia hasta la unificación prusiana en 1870, constituyéndose hoy como el estado federal más claro del mundo. Pero en España las cosas son de otra manera: no partimos de comunidades, cantones o colonias que con su independencia se unen o separan según sus conveniencias; en España el estado-nación está formado desde hace siglos (como en los casos de Gran Bretaña, Francia y Portugal). No podemos, por tanto, hablar aquí de que una "Virginia" decida separarse del resto (en realidad Virginia era casi un estado independiente cuando estalló la guerra de 1861). España nunca estuvo conformada por cantones como es el caso de Suiza, que mantienen vínculos muy tenues pero suficientes con el poder central. España ha superado hace mucho tiempo las divisiones dinásticas (coronas aragonesa y castellana; antes incluso otras de origen medieval). 

¿Se va a proponer una revisión de la Constitución en el sentido de que cada comunidad autónoma (ahora) establezca los lazos que quiere tener con el Estado? ¿Se va a proponer un federalismo asimétrico donde dos comunidades autónomas tengan reconocidas cotas de autogobierno que en las demás no tienen demanda? ¿Se va a ir a un tipo de federalismo como el alemán o como el suizo (que en realidad es una confederación de cantones)? ¿O se va a ir al caso de Estados Unidos, donde un reo puede ser condenado a pena de muerte en un estado mientras esto no es posible en otro? 

Cuidado con lanzar propuestas frívolamente. España tiene su propia historia y su propia tradición. A ningún partido político francés se le ocurriría formular propuestas tan aventuradas. España parte de una situación muy distinta a las de los casos citados y toda reforma de la Constitución, a mi parecer, debe hacerse con el máximo apoyo de unos y otros; sabido que la derecha española no está por la labor, creo que solo queda estudiar, antes que nada, el alcance de las medidas que se quieran llevar a cabo y que no podrán llevarse a cabo sin el acuerdo de dicha derecha (guste o no). Por supuesto, también con el acuerdo de las derechas catalana y vasca. 

L. de Guereñu Polán. 

AS CONTRADICIONS DA PRESIDENTA DO PARLAMENTO DE GALIZA


Dona Pilar Rojo, Presidenta do Parlamento de Galicia, nunha entrevista dunha plana na Voz de Galicia (10/01/2015- pág. 12) exprésase ante Galicia e ante os galegos en idioma castelán. Está no seu dereito. Como cidadán galego, e como ex - deputado do Parlamento de Galicia desexo coa maior cortesía - estando tamén no meu dereito -, pedirlle amablemente que por un mínimo de coherencia e respecto a Galicia,  recapacite sobre a conveniencia da súa permanencia como Presidenta da Cámara que representa o noso autogoberno e á cidadanía galega.

A Presidenta da Cámara, representación máxima da voz común dunha nacionalidade historica, (unha rexión mais seguramente nas claves de Dona Pilar), parece incapaz de mostrar un mínimo de sensibilidade ante o alto cargo que lle foi conferido. E desde o cal debe velar polas sinais de identidade do noso pobo. Entre as que o idioma é unha das máis destacadas. Quizais Dona Pilar minimice a súa alta maxistratura presidindo a expresión máxima da vontade do noso país, a ser unha mandada, non pola soberanía galega, senón polo seu compañeiros de grupo de parlamentario e polo seu xefe,  o Sr. Feijoo.

O artigo 5 do Estatuto de Galicia consagra o galego como lingua propia de Galicia, sendo cooficiais galego e castelán. Tamén subliña que os poderes públicos potenciaran o emprego do galego en todos os planos da vida pública, cultural e informativa e dispoñerán os medios necesarios para o seu coñecemento.

Tanto a Sra. Rojo, como o propio presidente da Xunta de Galicia e diversos membros do seu goberno, en numerosas ocasións é habitual fagan coa maior lixeireza, deixación do uso do noso idioma en claro desprezo dos valores do pobo que presúmese dirixen. .As actuacións do Sr. Feijoo, en permanente agresión ao idioma, oculta en verbas amables, confronta frontalmente as do Sr. Fraga Iribarne, o seu mentor, en cuxa época aprobase por consenso a Lei de Normalización Lingüística.

No caso da Sra. Rojo é lacerante que quen preside a  nosa Cámara mostre tal maltrato ao noso idioma, tal abulia e desidia na utilización do que aparenta considerar unha rareza do país que debe permanecer como lingua oculta, esquecendo que é noso principal aceno de identidade. Ignora desde logo a mensaxe dun galeguista da moderación de D. Valentín Paz Andrade, que reclamaba “facer loubanza do que realmente únenos a todos como país, que é a lingua".

Parece incrible que quen cobra do orzamento común, como é o caso da Sra.Rojo, para que entre outras actuacións a prol de Galicia, faga bandeira da defensa do idioma, use a lingua propia como elemento de confrontación e renuncie ao seu uso cunha lamentábel indiferenza, próxima a un pouco disimulado desexo da súa decadencia.

A Sra. Rojo, seguramente atesoura numerosas e brillantes calidades, pero non parece que entre elas estea o amor aos acenos de identidade desta terra, caso do idioma, o que a inhabilita moralmente, de un xeito moi importante,  para estar á fronte da Institución que simboliza a identidade de Galicia, o seu Parlamento.
Antonio Campos Romay

lunes, 5 de enero de 2015

Moral y Derecho

Una vez leí que el Derecho era un círculo concéntrico de más reducido radio que la Moral. ¿Y si hiciésemos coincidir la longitud del radio del Derecho con el de la Moral? Es decir, que todo lo que fuese inmoral fuese, a su vez, ilegal. Ahora nos tendríamos que plantear si existe una moral objetiva, una moral indiscutible, pero lo cierto es oímos muchas veces decir "esto no es ilegal, pero sí es inmoral", luego hay una primera base para un consenso sobre lo que ha de ser considerado moral en el comportamiento humano.

Lo que ocurre es que si hicíesemos coincidir Moral con Derecho, es decir, que todo lo que fuese inmoral fuese a su vez ilegal, estaríamos cuestionando muchas cosas que algunos (quizá muchos) no están dispuestos a cuestionar: por ejemplo, la propiedad. ¿Alquien puede considerar moral que mientras unos nadan en la abundancia, son propietarios de grandes patrimonios y riquezas, otros estén en la más absoluta pobreza dentro de una misma entidad política, dentro de un mismo Estado? Si hay alguien que considere esto de acuerdo con la moral me gustaría conocerle para decirle algunas cosas. 

¡Que gran conquista sería el que los Estados legislasen de manera que no pudiese haber las enormes distancias entre los grandes propietarios y dueños del dinero y los millones de personas que viven pobre o miserablemente! Porque puestos de acuerdo en que la situación actual es inmoral, nada más lógico que legislar en el sentido indicado. ¿Alguien puede considerar moral que mientras unas personas pueden ser atendidas por las clínicas médicas más prestigiosas y fiables, otras carezcan de ese elemental servicio? En este caso no me estoy refiriendo a España, donde la sanidad para todos es un derecho, aunque tengamos un Gobierno que quiere entregar al negocio privado el derecho de todos a una sanidad pública; aunque tengamos un Gobierno que niega a ciertos inmigrantes, por el hecho de serlo, la atención sanitaria pública. Sepa ese Gobierno que está actuando inmoralmente. Si cree que no lo está haciendo me gustaría oirlo de alguno de sus voceros, porque intentaría decirle por mi parte algunas cosas. 

También leí en cierta ocasión un informe de un equipo de estudios de un banco donde se daban los siguientes datos: 144.000 familias, en España, disponían de valores monetarios (aparte bienes patrimoniales) que supereaban los 740.000 euros anuales. Entre aquellas 144.000 familias habrá una amplia gama de propietarios desde la cantidad indicada hasta otras muy superiores. Si alguien considera que esto está de acuerdo con una moral objetiva me gustará saberlo. Queda por dilucidar: es que el que tiene un gran patrimonio lo habrá hereado, luego es legítimo que lo posea. ¿Alguien duda que los grandes patrimonios, en la mayor parte de los casos, se han hecho mediante trampas, crímenes, favores políticos y otras "lindezas" por el estilo? ¿A cuantas personas conocemos que se hayan enriquecido trabajando meramente?

En España tenemos unos trece millones de persnas que viven mal, pobremente o miserablemente (en una de esas situaciones). Tenemos 26 millones de personas (el doble) que viven acomodadamente y siete millones de personas que disponen de rentas altas, muy altas o con patrimonios fuera de muchos de los controles que debieran existir. ¿Es esto moral? Si no lo es, vivimos en la inmoralidad (es evidente que también vivimos en la ilegalidad). Me gustaría escuchar de vez en cuando a responsables públicos, a ministros, diputados, senadores, altos cargos de la Administración, intelectuales, periodistas, profesores, etc. hablar de estas cuestiones, porque de lo contrario es que aceptamos un contrasentido: que la Moral vaya por su lado (con resignaciones inmorales) y el Derecho por el otro (con leyes inmorales también). 

L. de Guereñu Polán.