jueves, 28 de junio de 2012

La tontería del Gaiás

Así se llama (para los foráneos que lean esto) el macroedificio que el ya fallecido Manuel Fraga encargó para "ciudad de la cultura" en las proximidades de Santiago de Compostela. Está sin terminar, la parte terminada está infrautilizada, la mayor parde de los espacios están vacíos, su mantenimiento, mientras tanto, está costando un riñón a cada gallego; la terminación del edificio (si los dioses no lo remedian) empeñará los presupuestos de Comunidad gallega durante diez años, por lo menos. El despropósito es monumental. 

Y es una prueba de que ni el fallecido Manuel Fraga, ni el expresidente Touriño, ni el actual, tenían ni idea de lo que se avecinaba en materia económica, a pesar de los gabientes de expertos bien pagados de que hacen gala. Ha habido expertos independientes que han puesto en cuestión la obra; ha habido quien ha criticado, censurado incluso, el enorme coste que representa, la desproporción con respecto a los usos que se le puedan dar. Ya es pedantería llamar "cidade da cultura" a un edificio complejo cuando la verdadera "ciudad de la cultura" es la propia Santiago de Compostela, con más de mil años de historia, con calles y plazas, ateneos, universidad, clero y catedral, estudiantes y profesores, intelectuales y diletantes, vendedores y actores, profesionales y trabajadores de todas clases. 

¡Hay si Gerlmírez -que no fue ejemplar- levantase la cabeza! ¡Hay si la levantase Fonseca! (que tampoco fue ejemplar)... Si Sarmiento, Feijoo, Labrada, Cornide, Cabanillas, Cunqueiro, Castelao, Pedrayo y tantos otros levantasen la cabeza, se llevarían un buen susto, seguido de una igran ndignación (creo yo), porque verían que una Galicia que ahora es relativamente próspera dilapida sus caudales como un nuevo rico, no es previsora, da pábulo a la megalomanía de algún que otro personaje, no son cultos sus dirigentes, no tienen -cuando debieran- sentido de la medida, de aquella gran virtud de la que hacían gala los romanos aventajados: in medio es virtus.

L. de Guereñu Polán. 

Atolondramiento

Mientras buena parte de los españoles se entusiasmaba (atolondradamente) con el partido futbolero de la selección española, la Ministra de Sanidad anunciaba lo contrario de lo que había prometido en su campaña electoral: que los españoles tendrán que pagar doblemente por un buen número de medicamentos; vía presupuestos, con los impuestos de todos, y mediante la aplicación de un porcentaje según cada caso sin tener en cuenta rentas de unos y otros (excepto los que se encuentren en paro y los que cobren pensiones muy bajas).

Con razón la Ministra de Sanidad se llama "mato", pero creo que el nombre del ministerio debiera ser cambiado, pues en vez de financiar el gasto sanitario con las rentas más sólidas, las más altas, las que apenas notarían el gravamen que se va a aplicar, la ministra lo generaliza a casi todos, con lo que de nuevo las clases asalariadas, la mayor parte del país, serán las que corran con el coste y el sacrificio. Esto es lo que le pasa a un país por tener un gobierno conservador e incluso reaccionario, insensible a los problemas sociales y que está para actuar como un aventajado contable al que le tienen que salir las cuentas, las pague quien las pague.

Para eso no necesitamos gobierno alguno, para eso es mejor la anarquía en el sentido genuino de la palabra. Los gobiernos han de estar para equilibrar -creo yo- para sacar de un lado y poner en otro, para mejorar las condiciones de vida de la mayor parte de la población restando privilegios y renta a las diez mil familias más poderosas del país. Seguramente no es admisible, en un país en crisis, que muchos medicamentos sean gratuitos (en realidad pagados por todos) pero una cosa es esto y otra sacar una ley claramente antisocial que vulnera cualquier principio de equidad. 

Ahora bien, si todo ello es a cambio de que los futboleros ganen el torneo y se embolsen 300.000 euros cada uno, quizá los españoles estén dispuestos al sacrificio...

L. de Guereñu Polán.

miércoles, 27 de junio de 2012

Resistir es vencer

Esta fue la consigna que mantuvo durante todo su mandato el Presidente Negrín, entre 1937 y 1939. Fueron los peores años de la guerra, porque desde septiembre del primero había caído el norte industrial en manos de los sublvedados y en el siguiente el avance por Aragón hacia Cataluña y el Mediterráneo fue casi incontenible. La valiente consigna de Negrín no se cumplió y España sufrió la mayor dictadura de su historia.
El profesor Enrique Moradiellos ha reivindicado la obra de Negrín al frente del Gobierno republicano español durante aquellos años. Tuvo que aceptar a los comunistas en la dirección del Estado, porque de ellos dependía la ayuda soviética a la República, tuvo que sufrir los desplantes de los países democráticos occidentales, particularmente de Gran Bretaña y Francia, que nunca se decidieron a colaborar con la República ni siquiera en alimentos. Tuvo que soportar la división en el Partido Socialista, sobre todo desde el cese de Prieto en la cartera de Defensa, que la dirigía sin esperanza en el triunfo. El realismo de Prieto era admirable, pero no se puede ser ministro de Defensa y estar convencido de la derrota. 
El año 1938 fue tan terrible para la República española que asombra la decisión de un hombre en mantenerse al frente de la misma, aún sabiendo las pocas posibilidades que había de que se llegase a un acuerdo de paz, ya que no a la victoria. Incluso sabiendo lo que los comunistas soviéticos habían hecho en mayo de 1937 con el dirigente comunista Andreu Nin, Negrín creyó que antes era el interés general de los españoles y no los escrúpulos sobre éste o aquel acontecimiento, por grave que fuese. Cuando Azaña le nombró presidente del Gobierno -escribió- lo hizo por su determinación y tenacidad en no rendirse, habiéndosele anunciado por Negrín que la guerra duraría "¡otro año!" (faltaban en realidad dos...). 
A Negrín se debe la reorganización del cuerpo militar de Carabineros, la decisión de enviar el oro despositado en el Banco de España para pagar el armamento soviético (documentos que entregó al gobierno de Franco una vez acabada la guerra para que quedase constancia de que nadie se había aprovechado del tesoro nacional). Francia y Gran Bretaña -dice Moradiellos- hicieron lo mismo (con otro destinatario) durante la primera guerra mundial. Negrín tuvo que decidir el aplastamiento de la rebeldía anarquista en Barcelona y sufrir el aislamiento internacional; alquien que era conocido en los foros exteriores y que llegó a presidir una sesión de la Sociedad de Naciones.
Una de las máximas preocupaciones de Negrín fue atender a las necesidades básicas de la población, que se desnutría y perdía la esperanza en una salida honrosa. Otra fue conseguir una paz donde no hubiese represalias ni fusilamientos, para lo que consiguió del gobierno de México (¡honor a Lázaro Cárdenas!) que miles de españoles, significados más o menos como republicanos de todos los signos, fuesen acogidos en aquel país. Más tarde conseguiría que 400.000 españoles fuesen acogidos en Francia como exiliados políticos. Llegó a negociar en Suíza, aprovechando un viaje a la Sociedad de Naciones, con una autoridad media de la Alemania nazi para que éste país mediase ante Franco una salida honrosa para los republicanos tras la guerra: no tuvo éxito, pero este sacrificio es claro indicio de la lucha que Negrín mantuvo para salvar vidas.
Aún en el exilio siguió manteniendo la legitimidad de la República en su persona, asistiendo a sesiones de Cortes en varios países (hasta 1945). Pidió denodadamente que la España de Franco se beneficiase del Plan Marshall, lo que no fue entendido por otros dirigentes, incluso socialistas, que consideraban había que ahogar al régimen. Bien sabía Negrín que antes estaban la población hambrienta y las necesidades de la patria. Trató de unir a los republicanos en el exilio sin conseguirlo, hasta el extremo de que algún diplomático británico se hizo eco de ello. La guerra había destrozado a España, a la República como régimen político, y había desunido a los que debían estar unidos en la desgracia. Aún hoy no se da esa unidad. 
L. de Guereñu Polán.

martes, 26 de junio de 2012

Fragmento del último discurso

Eran las 9 horas y 10 minutos del día 11 de septiembre de 1973 en Chile. Los mandos del ejército habían dado orden a la tropa para que se levantase contra la legalidad constituida. Después de varios intentos, el Presidente electo, Salvador Allende Gossen, se dirige por última vez a su pueblo por las ondas de Radio Magallanes:

Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. 
 (He tomado las anteriores palabras de  http://www.ciudadseva.com/textos/otros/ultimodi.htm, a quien agradezco las haya puesto para todos). 
L. de Guereñu Polán.

El movimiento obrero polaco

Trabajadores de los astilleros de Gdansk
A las ciudades de Poznan, Varsovia, Szczecin, Gdynia, Sopot, Gdansk, Plock, Katowice y otras les cabe el honor de haber protagonizado, por medio de sus trabajadores, una lucha inteligente, tenaz, verdaderamente ejemplar, para denunciar la tiranía del Partido Comunista Polaco, conseguir mejoras para los obreros y, en definitiva, contribuir al establecimiento de un régimen democrático en Polonia.
La formación de los consejos obreros desde 1956, al margen de la legalidad, fue un primer paso al calor de las revueltas que la población había protagonizado en Hungría por aquellos años. Todo comenzó en Poznam, donde se exigió la legalidad de sindicatos independientes. Una marcha sobre Varsovia fue reprimida por el ejército. Primero el Secretario Gomulka y luego Gierek, con sus respectivos dirigentes, no hicieron más que obedecer a Moscú, mantener su estatus privilegiado, someter al país y no reconocer que un pueblo no está dispuesto eternamente a la tiranía. Aquellos dirigentes tenían mucho de burócratas, poca formación y una gran dosis de ambición política, entendida esta en el peor sentido de la palabra. 
De todas formas el Partido Comunista tuvo que aceptar la creación una Conferencia de Autogestión, por la que trabajadores ajenos al partido constituyeron con funcionarios de éste un órgano que pronto se reveló inoperante, pues no se le condeció el poder necesario para democratizar las decisiones en el seno de las empresas. La situación estalla de nuevo en Gdansk, Sopot y Gdynia, resultando muertos varios trabajadores; pero las protestas se extienden a Szczecin, donde se organiza un Comité Interempresarial de Huelga: se trata de coordinar lo que se estaba haciendo aisladamente en unas ciudades y otras. El Partido Comunista hace oídos sordos a las reivindicaciones obreras: aumento de salarios, derechos sindicales... todavía no reclamaciones políticas que pusieran en cuestión al régimen. La masacre de Gdynia ha quedado como muestra de crueldad y de ceguera de unas autoridades ante reclamaciones elementales.
Más huelgas y la reclamación de que se canalice legalmente la existencia de sindicatos libres. Ahora cobran una importancia extraordinaria los trabajadores de Szczecin, donde se presenta el propio Gierek (secretario del partido) prometiendo aumentos de sueldo a partir de créditos llegados de la Europa occidental. Puede parecer paradógico, pero fue idea de los sindicatos alemanes occidentales, que quisieron de esta manera incidir en las acciones que los trabajadores polacos estaban llevando a cabo. Cuando llegue la crisis del petróleo, en los años setenta, dichos créditos occidentales cesarán, pero Polonia habrá quedado -como Estado- endeudada por muchos años. El partido no era capaz de gestionar un país al mismo tiempo que intentaba dar "respuestas" al movimiento obrero. 
La represión de 1976, ante nuevas movilizaciones de los trabajadores, es un hito en la historia reciente de Polonia, con una novedad: los trabajadores renuncian a las acciones violentas en las calles, que en todo caso habían sido minoritarias, y se encierran en las empresas. En todo el proceso habían tenido importancia los intelectuales, interesados en minar las bases del régimen comunista, pero no todos los obreros polacos estuvieron de acuerdo con esta colaboración. La intervención de la Iglesia, verdadero catalizador del nacionalismo polaco, también hizo su aparición. Una Iglesia que no había sido tan perseguida como en otros países con régimen comunista, se encuentra con fuerza para contribuir también a la erosión del régimen, sobre todo cuando sea elegido papa Karol Woktyla. Aquella represión se llevó a cabo sin juicios, muchos trabajadores perdieron sus puestos de trabajo, otros fueron vigilados por la policía; la atmósfera se hizo irrespirable. 
El año 1976 marca también una inflexión en el movimiento obrero polaco, pues desde éste momento se critica ya al sistema, se cuestiona al régimen como principal obstáculo para el logro de los derechos más elementales. Una de las denuncias más frecuentes es contra los privilegios de los funcionarios del partido, sobre todo los más altos, prueba de que todo régimen antidemocrático lleva inexorablemente a la corrupción. Los trabajadores de Katowice, en Silesia, contribuyeron decisivamente a partir de éste momento, y de hecho comenzaron a organizarse sindicatos libres al margen de la ley: aquí destacan el matrimonio Gwiazda, Lech Walesa y Anna Walentynovicz. Se acepta ya abiertamente a los intelectuales y la colaboración de la Iglesia, que va a ser una nota característica cuando se cree Solidaridad.
La Carta de los Derechos de los Trabajadores se redacta en Szczecin y se da ocasión a las huelgas de 1980, en cuyo caldo de cultivo tendrá su origen Solidaridad. La organización colectiva de todo el conglomerado de sindicatos libres que el partido comunista polaco no pudo contener, da ocasión al Comité Interempresarial de Huelga, que luego derivará hacia una organización que trascienda de los momentos de huelga para tener carácter permanente. La formación de Solidaridad, no obstante, es el resultado no solo de todo el movimiento relatado sintéticamente hasta aquí, sino de las peculiares características de la situación polada: Solidaridad se declara antiestatal y antipolítico, como ha señalado Mercedes Herrero, pues el Estado -sigo en esto a la citada autora- se considera como opresor, sobre todo porque ha estado supeditado a poderes exteriores, primero a Prusia, Austria y Rusia, luego a los zares y ahora a la Unión Soviética. La política se identifica con el Partido Comunista, de lo que se pretende huir. Hay un aspecto muy peligroso en Solidaridad y es que se concibe el movimiento con un carácter nacional, no de clase, como si toda la nación tuviese los mismos intereses, lo que se comprende en una sociedad "sin clases", al menos en teoría, y la acción colectiva se concibe corporativamente, con ciertos parecidos a los sindicatos en las dictaduras no comunistas, con la diferencia de que Solidaridad no dependía del Estado. 
Otras características son consecuencia de la Iglesia católica, pero en todo caso Solidaridad protagoniza ya la dirección de las huelgas de 1988, en vísperas de la caída del imperio comunista. Es el momento en que el régimen no tiene más remedio que negociar, Solidaridad se presta a ello, colabora con la transición, es legalizada y sufre sus primeras disensiones: una generación nueva de sindicalistas, muy jóvenes, demuestran un activismo extraordinario, están en contra de la colaboración con los comunistas, desnortan pasajeramente a los viejos luchadores, ahora en Solidaridad la mayoría de ellos. Que tras unas elecciones donde el triunfo de la oposición en clarísimo, llegue a ocupar la presidencia del Gobierno el católico e intelectual de Solidaridad Tadeusz Mazowiecki, tuvo sus costes. 
 
L. de Guereñu Polán. 

lunes, 25 de junio de 2012

Dos maneras de gobernar

Cuando el ministro socialista José Borrell tuvo ocasión, hizo un plan de autovías con cargo a los presupuestos del Estado que articularon al país no solo radialmente, sino en otras direcciones (la autovía que corre paralela al Camino de Santiago es solo un ejemplo). La Unión de Centro Democrático, en su momento, prefirió conceder a empresas privadas la construcción y explotación de autopistas de peaje, que ni mucho menos articularon el país (entre otras cosas fueron anteriores al plan Borrell) sino que favorecieron a la cornisa mediterránea y a la zona occidental de Galicia en detrimento del interior. 

Son dos formas de gobernar: con cargo a los presupuestos del Estado a partir de una fiscalidad que se modernizó con Fernández Ordóñez y con Borrell, y la que prefiere cargar sobre los ciudadanos el coste y mantenimiento de las autovías, coste que los ciudadanos pagan dos veces, porque el aval de las empresas concesionarias -que acudieron al crédito bancario- fue el Estado. Ahora muchas de dichas empresas -cuyos principales accionistas ya se han embolsado pingües beneficios- tienen que ser auxiliadas por el Estado para que se sigan ocupando del mantenimiento de las autopistas, los viajeros tendrán que seguir pagando crecientemente (ricos y pobres) y el Estado se endeudará, según las últimas noticias, en unos 3.800 millones de euros, como si no estuviese endeudado ya en otras dudosas operaciones como el rescate bancario. 

Siendo tan común escuchar que "todos son iguales" y que da lo mismo que gobiernen unos que otros, éste es solo un ejemplo que no agota las diferencias en la forma de gobernar de unos partidos y otros, por muy de capa caída que se encuentre la socialdemocraia española y europea en los últimos años. 

L. de Guereñu Polán.

Gibraltar y Franco


Al ya demostrado interés de Franco por entrar en la guerra mundial al lado de Alemania, siempre que se cumpliesen sus aspiraciones expansionistas en el norte de África a costa de Francia, se une ahora una interesante investigación de Manuel Ros Agudo sobre los "Preparativos secretos de Franco para atacar Gibraltar (1939-1941)".
Solo la brabuconería de un militar acostumbrado a luchar en África contra desarrpados rifeños y la falta de escrúpulos ante el sufrimiento del pueblo español durante y tras la guerra civil de 1936, explican el intento. El ataque debía ser por sorpresa y fue pergeñado por Franco antes de que los nazis se plantearan una acción de control del estrecho de Gibraltar. Según la investigación que aquí comentamos, Franco empezó a tener interés sobre Gibraltar en 1935, cuando era Jefe del Estado Mayor Central del Ejército. En agosto de 1939 dio orden de que se realizase un informe para saber donde se habría de situar la artillería española para el ataque. Los bombardeos sobre los lugares estratégicos de la posesión británica harían el esto. Cuando un año después se estaba gestando el ataque hispano-alemán a Gribraltar, Franco escribió a Hitler: 
Por nuestra parte, hemos estado preparando la operación en secreto durante largo tiempo, ya que la zona donde va a tener lugar carece de una red apropiada de comunicaciones. Respecto a las especiales características de la Roca, los puntos de resistencia pueden aguantar incluso los ataques más intensos desde el aire, por lo que deberán ser destruídos mediante certero fuego de artillería. La extraordinaria importancia de la empresa justificaría, a mi entender, una poderosa concentración de recursos.
Franco preparó un ejército de 150 divisiones bloqueando con submarinos los puertos franceses del norte de África. Como Portugal tenía acuerdos de colaboración con Gran Bretaña desde antiguo, estaría obligada a prestar apoyo a su aliada, por lo que Franco decidió "mantener el bloqueo absoluto de la costa de Portugal". Todo esto, un año antes de la entrevista de Franco con Hitler en Hendaya. 
Había que cerrar el Estrecho, y entre agosto de 1939 y febrero de 1940 se elaboraron cuatro extensos informes que, tras su aprobación, permitieron dar comienzo a unas obras de fortificación y artillado, realizadas a ritmo muy intenso y finalizadas en diciembre de 1941. Se trataba de conseguir la "absoluta destrucción de todos sus edificios y puntos vitales que convertírán al Peñón en eso mismo, en una peña que no podrá albergar, ni reparar, ni aprovisionar barco alguno...". En paralelo comenzaron las negociaciones de Beigbeder y luego Serrano Súñer sobre la entrada de España en la guerra mundial. Como tras el encuentro de Hendaya, Hitler dio largas a Franco sobre sus pretensiones en África, pues el Mediterráneo no formaba parte de la estrategia alemana (sí italiana) todo quedó en agua de borrajas, con lo que nuestro dictador ni entró en la guerra (pero no porque no quisiera, sino porque no se le hizo caso) ni consiguió la ayuda que requería para el ataque y apropiación de Gibraltar. 
Todos los nacionalismos españoles de los últimos siglos se han sentido tentados a la reivindicación de Gibaltar, y es lógico, pero otra cosa muy distinta es pretenderlo por la fuerza, y menos cuando el país está exhausto tras una guerra interior. Pocos españoles habrá que no deseen la reintegración de Gibraltar a la soberanía nacional, pero muchos sabrán comprender que ello es muy difícil si no cuenta con la anuencia de la población gibraltareña, que después de varios siglos, no se siente española, sino gibraltareña o británica. Algo parecido a lo que sucede con la población española en Ceuta y Melilla, que es mayorítaría y que desea seguir bajo soberanía española. (1).
Lo dicho no agota las posibilidades de ulteriores acuerdos sobre Gibraltar entre España y el Reino Unido, pero el intento del general Franco muestra hasta que punto la estupidez humana es ilimitada en ocasiones. 
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(1) La investigación citada de Ros Agudo se basa en documentos desclasificados en los últimos años. 
L. de Guereñu Polán.

domingo, 24 de junio de 2012

La corrupción avanza

Creo que el Consejo del Poder Judial es una institución prescindible, pues para sancionar a los miembros de la judicatura se podría hacer como con cualquier otro funcionario: por medio de un estatuto reglado. De esta manera nos ahorraríamos un buen dinero, como nos lo ahorraríamos si no hubiese Senado, Diputaciones provinciales, "embajadas" de las Comunidades Autónomas, algunas altos puestos de la Administración, etc. 

La corrupción en el Consejo del Poder Judicial ha escandalizado más, si cabe, a pesar de su limitada cuantía, por tratarse de jueces, fiscales y abogados los involucrados. Por ahora parece que solo el que fue su presidente, pero se habla de que los dispendios en dietas y viajes eran corrientes entre los demás miembros de aquella inútil institución. Creo que todos debieran dar cuentas, que el Ministro de Justicia debiera hacer resplandecer la verdad, aunque no lo espero. Existe una legislación en materia de dietas y desplazamientos que los miembros del Poder Judicial se saltan olímpicamente.

Que en España hemos llegado a unos niveles altos de corrupción parece una verdad sabida por todos: pero no quiero hablar solo de los corruptos en el campo de la política, sino de los corruptos en la construcción, en el deporte, entre los funcionarios, en la banca, entre los empresarios, en el cuerpo social en su conjunto. En la política parece que la palma se la llevan los Ayuntamientos, sobre todo en sus secciones de urbanismo; las Diputaciones, sobre todo en sus secciones de personal; las Comunidades Autónomas (en Galicia, en Valencia, en Andalucía, en Castilla y León, en Castilla-La Mancha, en Cataluña...). La sociedad no suele cartigar estos comportamientos electoralmente, a no ser que vayan acompañados de otras causas. (Omito aquí la corrupción que existió en España durante la dictadura pasada, pues esa es harina de otro costal).

Una de las políticas que los partidos debieran implementar, sin embargo, es la lucha contra la currupción, y como en ello no caben consensos (sería ingenuo pretenderlo) cada partido debiera llegar a acuerdos con los que estuviesen dispuestos a correr todos los riegos necesarios con tal de luchar por un país libre de corrupción (hasta donde humanamente sea posible). Los jueces, fiscales y otros profesionales relacionados con la justicia, que son los encargados de investigar y castigar comportamientos corruptos, no están libres de la comisión de algunos, hasta el punto de que ya se ha castigado a varios jueces por recibir estipendios y por otros vicios. Por lo tanto estamos en la peor de las situaciones (o casi) pues la corrupción afecta ya al poder del Estado que debe combatirla. Los otros poderes del Estado también tienen un cometido importante en esta labor, pero sobre todo dando ejemplo sus miembros, y si no lo dan, recibiendo el castigo más severo posible.

En España tenemos una ley de incompatibilidades que ha demostrado su inutilidad; tenemos mafias organizadas que están infiltradas en el mundo de la política, tenemos dirigentes que no se han distinguido por combatir la corrupción. Un partido, un grupo de dirigentes políticos, que abordara éste asunto con el mayor ahínco, con verdadera resolución, ¿sería reconocido por ello? Cabe esperar que así sea, aunque no creo quepa esperarlo del actual Gobierno.

L. de Guereñu Polán.

sábado, 23 de junio de 2012

Una SGAE "caníbal"

Un signo de los tiempos que vivimos es que, para digirir una asociación de autores, en vez de ser elegida una persona notable por las letras, el cine, la composición musical, el arte en general, se elige a personas del espectáculo con dudosa calidad. No es que yo lo considere anatema, pero ¿no se prestigiaría la SGAE con un presidente reconocido por la calidad de su obra? Obviamente también se prestigiaría la SGAE si se restituyese el dinero detraído a la población de manera infame. Un chiste del gran Forges consistía en un paisano que le decía a otro: "Si pasas por delante de la SGAE no se te ocurrra silbar, que te cobran...". 

Ya que se haya fundado en el año 1941 no es buena cosa. Un momento en el que España pasaba hambre, se fusilaba y se perseguía, mientras algunos "autores y editores" se dedicaban a fundar una asociación para defender sus intereses corporativos. Obviamente la SGAE no tuvo nada que ver -que se sepa- con los crímenes del franquismo, pero fue obra de dicho régimen, y lejos de abominar de él, las prácticas llevadas a cabo con el amparo de la ley han venido a colmar burlas y robos a mansalva. 

Si el derecho de propiedad ha sido blandido por las clases poderosas como "sacrosanto", la "propiedad intelectual" se me antoja otro invento de muy insanas intenciones, sobre todo tal y como se entiende en el mundo capitalista. Porque una cosa es que se reconozca la autoría de una obra a quien corresponde y otra que el autor tenga derechos ilimitados en el tiempo sobre los beneficios que esa obra genere. La rapiña no está, por lo que se ve, solo en los banqueros y usureros del mundo, sino en personas que han volcado su atención hacia la faceta empresarial más que a la artística. 

De todas formas, si la nueva presidencia "caníbal" de la SGAE la saca de la ponzoña en la que está, bienvenida sea. Creo que no existe en el mundo otra asociación con las prácticas de "nuestra" SGAE, lo que dice mucho de la mentalidad de quienes la crearon (año 1941), la engordaron durante décadas y se aprovecharon de incautos consumidores. 

L. de Guereñu Polán.

jueves, 21 de junio de 2012

Ya dimitió

Presionado por los más próximos y los más alejados, el Presidente del Tribunal Supremo de España, que es a su vez Presidente del Poder Judicial, ha dimitido, pero ello no significa que haya salido del lodazal. Creo que debe ser culpable de lo que se le acusa (pagar con dinero público diversiones privadas en una cuantía de varios miles de euros) por dos razones: si no lo fuera ¿por que ha dimitido? si no lo fuera ¿donde está el prolema en someterse a una investigación y a un juicio público? 

Un miembro del Poder Judicial le acusó, un fiscal no vio delito en el caso; pero una cosa es que no haya delito -lo que es discutible, como tantas otras cosas- y otra que exista alguna falta, algún dispendio, alguna responsabilidad en lo hecho por el ex-presidente, máxime siendo la máxima autoridad judicial de España, que debe dar ejemplo. Mientras el señor Dívar no sea investigado -y puede que no lo sea dado el apoyo que tiene en el Ministro del Interior y otras altas instancias-, mientras no se vea si ha de ser castigado por lo que ha hecho (como funcionario y por el Poder Judicial) seguirá en el lodazal, seguirá bajo sospecha, y los ciudadanos (entre los que me encuentro) podremos tener el convencimiento moral de que es culpable. 

El Poder Judicial, que por ley está para vigilar el correcto comportamiento de los jueces en el ejercicio de sus funciones (el señor Dívar era Presidente del Tribunal Supremo) no habrá cumplido con su obligación mientras no actúe; porque de lo que no cabe duda es de que el embarrado viajó privadamente a cuenta del erario público repetidamente, ha negado su culpabilidad y luego ha dimitido: no debe tener su conciencia tranquila; debe pues salir del lodazal, y si no lo hace por sí, deben de ser las instituciones las que lo saquen. 

L. de Guereñu Polán.

miércoles, 20 de junio de 2012

El mal conselleiro

El conselleiro asustando de su propia incompetencia
Por antonomasia, porque hay otros. Muchas razones existen para que consideremos al de Educación como el peor conselleiro que la Xunta de Galicia haya tenido nunca, pero aquí vamos a resumir unas pocas por su novedad: prepara el ínclito personaje un decreto por el que los directores de los centros educativos tendrán un margen de discrecionalidad para admitir a un alumno o a otro: si es gitano podrá no admitírsele, no sea que contagie su ADN a otros alumnos; si tiene necesidades educativas específicas tampoco, no sea que encarezca los costes del centro; si el expediente académico es deficiente tampoco, no vaya a ser que baje el nivel del centro ante la sociedad; si su entorno familiar o social es "sospechoso" tampoco, no vaya a ser que desprestigie al centro... y así sucesivamente. Es tal el cúmulo de despropósitos que a éste conselleiro se le ocurrren que no cabe sino pensar que no es el autor de todos ellos, sino que está pésimamente aconsejado, probablemente por los dueños de los centros privados, que se reservan el derecho a admitir a quien quieren y no hacerlo con quien no quieren. 

La proximidad geográfica, tener un hermano matriculado en el centro, tener necesidades específicas, asegurar la calidad educativa, perseguir la cohesión social, dar igualdad de oportunidades, tener en cuenta la renta por unidad familiar, ser hijo de familia numerosa, de familia monoparental, cierta discapacidad del alumno, quedan en segundo plano ante la discrecionalidad del director, que si es de un centro público se atendrá a los criterios democráticos del Proyecto Educativo de Centro, y si es de un colegio concertado (con dinero público) se atendrá a los intereses de los propietarios.

Hay varios centros concertados que segregan a los alumnos por razón de sexo, lo que vulnera claramente la Constitución española, pero fiscales y la Alta Inspección del Estado están en la berza en esta materia. Ahora se podrá discriminar a un alumno por su etnia, procedencia social, etc. Vulnera el conselleiro un decreto de su propia competencia, el 229/2011, pero tal contradicción tiene fácil explicación: el señor conselleiro debió firmarlo sin leerlo, porque su literalidad es la misma que las conclusiones del Consejo de la Unión Europea en su sesión de 12 de mayo de 2009. Hasta tal punto es así que la Consellería de Educación lo publicó en su versión castellana. Léase la citada norma y se verán las dos cosas: la vulneración de su letra y de su espíritu y la copia literal de la misma. 

L. de Guereñu Polán.

martes, 19 de junio de 2012

La política en Galicia

Nunca me he sentido atraído por la política en Galicia, aunque durante mis veinte años de militancia socialista tuve que hacerlo, pero solo en el ámbito local y provincial de cortos vuelos. Y no me he sentido atraído porque, como le oí decir en una ocasión a un correligionario, para ello "hay que tener un pelaje especial". Conocido lo que pasa en el resto del mundo, ahora ya no parece cierta aquella frase: en todos los lugares cuecen habas. 

Pero lo cierto es que desde que Galicia tiene un estatuto de autonomía (1981) han transcurrido treinta años largos y solo durante unos pocos la derecha no ha gobernado. Durante dos los socialisas se valieron de un "golpe de Estado" incruento no protagonizado por ellos y llegaron a alianzas con personajes verdaderamente demoníacos que lo hundieron por una buena temporada, por llamar al tiempo transcurrido de alguna manera. Durante cuatro años, recientemente, el acceso al gobierno fue lícito, pues se valió de una mayoría muy ajustada con un socio poco leal. 

El resto ha sido gobierno tras gobierno de la derecha mediante un partido, primero AP, luego PP, que a la postre es lo mismo, que actuó en Galicia -y lo sigue haciendo- como el PRI en México, como un partido institucional, como el partido "natural" de Galicia, al que buena parte de la población ve como hegemónico, propio y conectado perfectamente con la sociedad gallega. Es como si los demás partidos fuesen apéndices del sistema, mientras el PP fuese el cuerpo sobre el que gravita toda la política gallega. También De Gaulle decía que el RPR (el partido por él creado para aglutinar a toda la derecha) era el partido francés por excelencia, mientras que los comunistas, por ejemplo, eran un partido "extranjero", en alusión a la obediencia soviética que tuvieron durante mucho tiempo. 

Tal predominio del PP en la política gallega llega a hartar (a personas como yo, que somos minoría). El resto revalida, por mayoría absoluta, casi siempre a los mismos. Y ello es, en mi opinión, por causas objetivas y subjetivas: las primeras porque la estructura social y de la propiedad de Galicia favorece a una fuerza como el PP, heredera del franquismo sociológico, que ha ocupado el centro político a base de decir que es nacionalista (marca a la que se quieren apuntar todos), populista, pupulachero y que abarca tanto al campo ("la boina) como a la ciudad ("la toga"). Don Manuel Fraga supo muy bien que así tenía que ser y así forjó su partido; cuando quiso extender el modelo a toda España no le valió, tuvo que abandonar el puesto de patrón y su partido mejoró electoralmente. Él era el escollo, mientras que para Galicia era la "solución". 

Las causas subjetivas derivan de la falta de liderazgo en los partidos opositores, los "apéndices". Solo el excéntrico señor Beiras apuntó maneras de lider, pero el tiempo no perdona y no llegó. El resto ha sido una sucesion de fracasos, relativos o absolutos. Pero no solo es cuesión de líderes: el Partido Socialista, por ejemplo, ya hace tiempo que no practica aquella vieja militancia de incardinarse en la sociedad: entre los vecinos, las asociaciones, los profesionales, los clubs culturales, las asociaciones de mujeres, entre los jóvenes con inquietudes... Prima lo institucional, y en luchas intestinas se agotan sus cuadros. Salvo mejor opinión. 

L. de Guereñu Polán.

Los violentos durante la II República española

Voluntarios del requeté
Como normalmente se ha atribuido la violencia durante la II República española a los anarquistas y falangistas, convendrá reflexionar sobre lo cierto de esto y si hubo otros grupos que la practicaron o ideologías que la predicaban. 
Que en el siglo XIX los carlistas practicaron la violencia es evidente, pues protagonizaron, junto con el ejército español, tres guerras civiles. Luego se dividirían entre los seguidores de Cabrera, los de Pidal, los integristas y los mellistas (1). La violencia política no nace con la II República española, sino que viene de atrás, por lo menos de 1909 con la "semana trágica", por no remontarnos al siglo XIX, pero ya en 1900 los carlistas intentaron una insurrección sin éxito. Los carlistas se inspiraron, para su violencia en el siglo XX, en las "Juventudes Realistas" y en las "Ligas Patrióticas" de Francia, así como en los "Camelots du Roi" de la "Acción Francesa". 
Uno de los principales activistas e ideólogos del carlismo fue Manuel Fal Conde, que mantuvo una intensa relación epistolar con el cardenal Segura, utilizándolo éste para sus fines pero sin comprometerse con aquel nunca. Cuando a los carlistas no les cupo "echarse al monte" (lo que hicieron durante el siglo XIX y durante la guerra civil de 1936) se organizaron paramilitarmente. Dice González Calleja que sus locales eran cuarteles vigilados por un retén. En ellos se instruía a los militantes y se daban clases de esgrima, se guardaban armas y municiones; se realizaban ejercicios de tiro y se cultivaban los mitos, más o menos irracionales. En abril de 1934 (cuando gobernaba la derecha en España) se estableció el "Frente Nacional de Boinas Rojas", que buscó ayuda e inspiración en la Italia fascita. Los desfiles y alardes militaristas eran contínuos. 
También la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) participó de un cierto "agrado" por la violencia, sobre todo a partir de su sección juvenil: la "Juventud de Acción Popular". Los propagandistas católicos ya eran importantes en 1924, durante la dictadura de Primo, y en una fecha tan temprana como el 18 de octubre de 1931, cuando a la República no le había dado tiempo sino a nacer, el periódico católico y cedista "El Debate" hizo un llamamiento a los católicos para "defenderse a sí mismos y al mismo tiempo defender, por todos los medios y con todos los recursos, la amenazada existencia de España". Ya se consideraba amenazada la existencia de España y apenas se había tomado medida alguna, además de que se animaba a usar "todos los medios y con todos los recursos", sin matices, por lo que cabe entender que también los violentos, como luego se verá. 
Acción Nacional fue el partido que aglutinaría a otros en la CEDA. Se inspiró para ello en la "Unión Católica" belga, mientras que en el otro extremo, la Federación de Juventudes Socialistas hizo un llamamiento en 1932 a la creación de milicias (congreso de 15 de febrero). A principios de 1933 se crea la CEDA, entre cuyos miembros habrá cierta simpatía por el nazismo y el fascismo italiano, si bien no de su estatismo y violencia extrema. Pero una cosa es esto y otra algunas expresiones que vienen a confirmar el clima de violencia que vivió la II República española, incubado décadas atrás: Gil Robles llegó a decir "la violencia para rechazar la legítima defensa, que no solo admito y proclamo, sino que he sido el primero en practicar" (2). 
Hubo viajes de cedistas a Alemania, Italia y Bélgica y Gil Robles asistió al congreso nazi de Nuremberg en septiembre de 1933. Es sabido que con el tiempo muchos cedistas abrazaron el fascismo de Falange, que engrosaron la reacción contra el gobierno republicano (recuérdese que el Gobierno formado en 1936 era exclusivamente republicano, sin socialistas ni comunistas). Si a esto unimos el pistolerismo de la Falange, también de las JONS, la violencia anarquista y la pracicada esporádicamente por socialistas y comunistas (éstos más bien en la retaguardia durante la guerra civil) y la proclividad de algunos monárquicos alfonsinos a apoyar la violencia si ello restauraba la monarquía tradicional y los privilegios de las clases pudientes (si es que alguna vez dejaron de tenerlos), tenemos un cuadro muy negativo sobre el ambiente en que se desarrolló la II República española. 
¿Podríamos pedirle más a aquellos gobernantes que estaban rodeados de violencia -larvada o manifiesta- por todos lados? ¿Se actuó con timidez ante la quema de conventos, costumbre que venía del anticlericalismo español en el siglo XIX? ¿Se actuó con permisividad cuando desfilaban por las calles de las ciudades y los pueblos, con sus correajes y armas, carlistas, jóvenes socialsitas y otros? ¿Pudieron los gobernantes republicanos ejercer la violencia del Estado más contundentemente en los casos de enfrentamientos entre bandos? Ya sabemos cómo explotó la derecha los casos de Arnedo, Castilblanco y Casas Viejas, por citar tres ejemplos; ya sabemos cómo se asesinó al teniente de la Guardia de Asalto José Castillo, unos días antes de que fuese asesinado el parlamentario derechista José Calvo Sotelo. Ya sabemos como se reprimió la "revolución de Asturias" (a todas luces ilegal) en octubre de 1934... y el clima de violencia estaba a flor de piel, era ciego. En este sentido las clases dominantes -y dirigentes- de la Restauración no fueron capaces -no quisieron- crear una conciencia democrática en España, entre otras cosas, para que esto fuese así, sería necesario extender la cultura, y España era, aún en 1936, un campo yermo donde poco se había hecho en materia de educación y de instrucción cívicas, como no fuese entre los hijos de las clases pudientes, muchos de los cuales engrosaron luego el reaccionarismo más impío.
El clero también atizó la violencia: son muchos los monjes y sacerdotes que participaron en partidas guerrilleras durante el siglo XIX, y cuando durante la República los obispos tocan a rebato, muchos clérigos lanzaron soflamas desde los púlpitos, unos en favor de estos y otros -los vascos- en favor de aquellos. No creo -como ha escrito Gil Robles- que no fuese posible la paz. En aquel clima de enormes diferencias sociales, de grandes libertades conquistadas, hubo mucha imprudencia, crímenes imperdonables en el caso de algunos dirigentes, pero sí hubiera sido posible la paz si "la musa del escarmiento" hubiese dictado la lección a tiempo, como en 1940 escribiría Manuel Azaña. El escarmiento no había colmado España entonces, por lo que parece. 
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(1) Es intresante la obra de Eduardo González Calleja "Aproximaciónn a las subculturas violentas de las derechas antirrepublicanas españolas (1931-1936)".
(2) José María Gil Robles, "La Gaceta Regional", Salamanca, 8 de septiembre de 1933.

L. de Guereñu Polán.

lunes, 18 de junio de 2012

¿Que son las primarias?

Desde que el Partido Socialista habló por primeva vez de elecciones primarias en España, además de no hacerle caso ningún otro, se ha creado en el propio partido un clima de enrarecimiento y despiste, probablemente por no tener claro el profundo significado que tiene esta forma de elegir a los candidatos. Un país donde los partidos tienen elecciones primarias es Estados Unidos, y funcionan muy bien, lo que pasa es que toda la parafernalia que las rodea se desvirtúa por el hecho de que para ser candidato hace falta tener una fortuna considerable, por lo que la democracia más elemental falla por su base. El resultado, sea uno u otro el elegido, ha de ser un millonario, y de ahí que la participación en las elecciones (las generales del país, no las primarias de cada partido) participe menos del 50% del electorado. Éste no es tonto y sabe que, en parte, hay tongo.

El Partido Socialista en España ha ido dando curvas en torno a las primarias: ahora sí, ahora no... Si se profundiza un poco se podría salir de esta duda. Que los dirigentes salidos de los congresos internos no se consideren ya nominados para optar a los cargos institucionales es una buena cosa. Que tengan que refrendarse ante la militancia y/o los simpatizantaes cada poco tiempo es otra buena cosa. Que salgan elegidos en las primarias los que ocupan cargos orgánicos u otros que han conseguido los avales suficientes, también es una buena cosa. Pero andar cambiando de opinión cada vez que hay unas elecciones esa es la peor cosa para la credibilidad democrática de un partido. 

Podría optarse por desechar las primarias y no pasaría nada; podrían afianzarse dichas primarias y todo iría estupendamente, sobre todo si se tiene la gallardía, el sentido democrático y el respeto que se tuvieron dos candidatos socialistas en cierta ocasión: los señores Almunia y Borrell. Tan honesto fue uno como el otro, tanto en el proceso de primarias como en sus comportamientos políticos anteriores y posteriores. En nombre de esa gallardía y espíritu democrático pido a quien corresponda que patrocine una solución definitiva, pero que no se tome el pelo a la militancia y a la ciudadanía con una "solución" distinta cada semana. 

L. de Guereñu Polán.

Grecia: vencen los que mienten

Busto de Tucídides
El Partido que falseó los datos macroeconómicos de Grecia, engañando a la propia Unión Europea y a los griegos, Nueva Democracia, es el que ha resultado más votado en las elecciones griegas de ayer (17 de junio 2012). En el caso de España, el pasado noviembre, también venció el Partido que mintió: el Gobierno actual está haciendo todo lo contrario de lo que prometió en material fiscal, social, educación, sanidad y tantos otros servicios. No ocurrió así cuando en 2004 el actual partido gobernante en España mintió a los españoles sobre la autoría de un acto terrorista, pero entonces creo que jugó un papel determinante que dicho partido fuera el responsable de que España participase en una guerra ilegal e injusta (invadiendo Irak con el vaquero Bush). 

Nueva Democracia es uno de esos partidos coyuntuales a los que nos tiene acostumbrados la derecha. Se fundó en el año 1974 por el santón de la derecha griega, Karamanlis, para combatir las ideas de progreso que representaba, sobre todo, el PASOK. Éste partido, que gobernó Grecia hasta que la crisis le barrió, cometió, a mi modo de ver, dos errores: el primero no convocar el referéndum que el Presidente Papandreu propuso (seguramente presionado hasta la médula por los grandes poderes fácticos y no fácticos de Europa) y el segundo comprometerse con un gobierno de coalición antes de estas elecciones. Si se hubiese celebrado el referéndum, con un pueblo griego lanzado a la desesperada, podrían ocurrir dos cosas; la primera que el voto fuese afirmativo a las políticas de austeridad impuestas desde fuera (en realidad desde dentro de la UE); la segunda que el voto fuese negativo. Al PASOK en el Gobierno le correspondería aplicar el resultado del referéndum legitimado por la consulta popular. Las consecuencias de una cosa y la otra estarían por ver; no se ha producido el referéndum por lo que no podemos hacer política-ficción.

Creo que si ahora el PASOK se compromete con Nueva Democracia en el nuevo Gobierno (ésta no tiene mayoría suficiente) estará cometiendo el tercer error (hablo como socialista, no como griego, que no lo soy, por lo que se me permitirá la intromisión amistosa). Desde mi punto de vista el PASOK debe mantenerse en la oposición apoyando solo a Nueva Democracia en aquello que interese a los objetivos de lo que el PASOK representa, se supone que las ideas avanzadas de la socialdemocracia, la coordinación con la Francia socialista en lo que sea posible y coadyuvando al cambio en Alemania y en los demás países que tengan comicios pronto. En Dinamarca ya gobiernan los socialdemócratas. Solo con un gobierno débil en Grecia -sujeto a pactos con éste o aquel- puede la derecha europea pensárselo en el plano político, porque en el económico ya sabemos que la derecha no piensa, solo hace sonar el bolsillo para ver si tintinean las monedas, caiga quien caiga. 

Syriza, el otro partido de izquierda, ya ha dicho que no apoyará a Nueva Democracia: ¿quiere el PASOK perder su electorado a manos de aquella formación en vez de llegar a acuerdos tanto con ella como con Nueva Democracia?

L. de Guereñu Polán.

ELECCIONES VARIAS, ANÁLISIS DE URGENCIA


ELECCIONES VARIAS,  ANÁLISIS DE URGENCIA

Franceses, griegos y egipcios han votado y los resultados de esos votos son importantes para nosotros, porque impactan directamente en nuestros intereses, de forma inmediata sobre la economía, y a medio plazo en el devenir político de Europa y por tanto en el de España. Los medios de comunicación se están apresurando en un intento de que sus análisis empujen para que las decisiones de los recién elegidos vayan en la dirección que interesa, a los propietarios de los medios claro, lo que interesa a los emisores del voto parece menos importante a la vista de los analistas.

Empecemos por Grecia, ¿porqué el Pasok tiene que sumarse a un gobierno pilotado por los conservadores?, el que toda la prensa occidental apueste por esa solución, no significa que esa sea la correcta interpretación de lo que los griegos han votado. Cierto es que a la mayoría de gobiernos conservadores eso es lo que les parecería bien, basta ver las ofrendas de mejora del nivel de presión emitidas por gobernantes alemanes, pero eso no significa que el imprescindible cambio de rumbo desde las políticas de recorte y ajuste, a otras de desarrollo y crecimiento equilibrado, se comience  a aceptar como la solución,  que entre otras cosas evitaría que el caldo de cultivo para la violencia neo-nazi y neofascista siga creciendo por toda Europa. Según mi opinión lo más lógico sería un acercamiento del Pasok y Syriza, cuyo poco publicado programa, no es tan radical como intentan vendernos y es perfectamente asumible desde una perspectiva socialdemócrata clásica. Gobierno conservador en minoría con apoyos parlamentarios de la izquierda sería una solución que matizaría y suavizaría los recortes y facilitaría que la inevitable negociación con el resto de la UE fuera flexible, en interés de griegos y resto de ciudadanos europeos.

En Francia, un programa no excesivamente alejado de lo que se conoce del de Syriza (reforma fiscal con mayor carga a las mayores rentas, prohibición de las relaciones con paraísos fiscales, renegociación de la política de recortes, del papel del BCE y del resto de organismos europeos, mayor control público de la banca, etc.) ha llevado a una mayoría absoluta del PSF. Según he avanzado en el conocimiento de Francia como nación, he ido avanzando en el reconocimiento de que es un país vertebrado, que se toma muy en serio el papel del ciudadano y de su situación en Europa, el resultado puede interpretarse como una fuerte apuesta para el cambio de rumbo de la política europea, antes de que sea tarde para evitar el fracaso de un proyecto en el que Francia ha sido motor principal.

Respecto a Egipto, mi análisis me lleva a concluir que, después del último golpe de estado militar, los dos procesos electorales, el de presidente y el anterior del ya disuelto parlamento, no han servido más que para comprobar que los ”expertos” occidentales no entienden casi nada de lo que piensan los sufridos habitantes, que aún no ciudadanos, del mediterráneo oriental. Yo  creo que la historia de todas las revoluciones ha demostrado que décadas de gobierno autoritario necesitan de lustros de evolución de sus nuevas instituciones. Egipto, Túnez y Libia no tienen unas condiciones sociológicas como las que permitieron a España la transición a la democracia con pocos traumas.

Junio de 2012

Fdo.: Isidoro Gracia Plaza

domingo, 17 de junio de 2012

Imperialismo en El Chaco


El mapa refleja los límites entre Bolivia y Paraguay sobre los que solo hubo acuerdo en 2009 con el arbitraje argentino. Desde la independencia hasta la década de los veinte del siglo XX el Gran Chaco habia permanecido sin explorar en la mayor parte de sus 850.000 km2 (téngase en cuenta que España tiene 505.000 Km2 en números redondos). Hoy nadie duda de la intervención de dos grandes empresas petroleras en la instigación mayor o menor de la guerra del Chaco por intereses puramente económicos e imperialistas. 
Después de la imposibilidad de que Bolivia tuviese una salida al Pacífico, que se truncó por la negativa de Perú y Chile, el acceo al Atlántico podría realizarse si Bolivia obtenía la soberanía sobre una porción del Chaco, que le permitiría enviar sus mercancías por el río Paraná. Ante la oposición de Argentina a la construcción de un oleoducto, la opción que le quedó a Bolivia era el acceso al río Paraguay. Los gobiernos de Bolivia y Paraguay mandaron a sus soldados a luchar en una guerra que tenía, no obstante, otros intereses muy ajenos a los de ambos pueblos. La norteamericana Standard Oil (hoy Exxon) fundada en 1870, con el apoyo de las autoridades bolivianas y brasileñas, se interesó por la solución del conflicto en favor de Bolvia, mientras que la Royal Dutch Shell, de capital inglés y holandés (fundada en 1907), apoyó las pretensiones paraguayas y argentinas. 
Los gobiernos paraguayos de Eusebio Ayala y Rafael Franco, así como los bolivianos de Daniel Salamanca, José C. Tejada, Germán Busch y J. Daniel Toro no fueron más que instrumentos de intereses muy poderosos ajenos a los de los bolivianos y paraguayos. La mayor parte del Chaco es de soberanía argentina, siguiéndole Paraguay, Bolivia y Brasil, pero la contienda enfrentó a los ejércitos boliviano y paraguayo, en una contienda muy cruel y cruenta que se llevó la vida de miles de personas, militares y civiles, mientras los dos nacionalismos -alimentados sobre todo por los militares- estaban ciegos sobre los intereses petroleros de aquellas empresas.
Es interesantísimo el libro de Julio José Chiavenato titulado "La guerra del petróleo", porque no otra cosa fue, mientras los pueblos actuaron como agentes ciegos de un destino que ellos no marcaron. Y no lo hicieron porque las oligarquías nacionales de Paraguay y Bolivia estuvieron más atentas a un patrioterismo caudillista que al esfuerzo para buscar una solución negociada al conflicto. No eran tiempos para remilgos: los fascismos estaban en alza en Europa ¿por que no extenderlos a América? Las tentaciones totalitarias se impusieron, los militares gobernaron de facto -como en otras muchas ocasiones en América- y los grandes accionistas de Standard Oil y Shell, expectantes, alimentaban a éste o aquel bando en espera del botín. 
El Gran Chaco era una región bastante inhóspita, pero muy variada en cuanto a su vegetación y pasiaje. Zonas lacustres, vegetación tropical, desierto... Pero bajo el suelo se encontraba el petróleo objeto de disputa. No fue pues, la guerra entre 1932 y 1935 un conflicto por el control de un vasto territorio tan solo; fue una guerra por intereses en los que no estaban -entonces- los pueblos sometidos al hambre, a la dictadura y, eventualmente, a la muerte.
La victoria de Paraguay en la guerra se vive en el país como una reafirmación de su nacionalidad, mientras que en Bolivia se pone el acento en la valentía de sus soldados. ¿Puede hablarse de guerra civil? Simón Bolívar sí lo habría hecho, pero lo cierto es que, contrariamente a las colonias atlánticas de Gran Bretaña y Portugal, que agrandaron su territorio a partir de sus respectivas independencias, las colonias españolas de América se divieron en múltiples estados rivales entre sí. La gran extensión meridiana de las colonias españolas, donde los pueblos no se conocían entre sí, los particularismos de las oligarquías locales, que fueron las que fijaron fronteras en función de sus intereses, hizo que hoy hablemos de Bolivia, Paraguay, Perú, Colombia..., en vez de unos Estados Unidos de América Latina, objetivo que, si se planteó alguna vez, no pasó del papel de algún idealista, incapaz de imponerse a una realidad terca y distante. Al fin y al cabo ¿hubiese sido posible un gran estado desde Tierra del Fuego hasta Nuevo México?
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sábado, 16 de junio de 2012

Domitila Chungara

Hace unos meses falleció en Cochabamba (Bolivia) una de las mujeres más admirables, de las muchas que ha habido, en el movimiento obrero y feminista mundial. Había nacido en el seno de una familia humildísima (su padre era minero) en 1937, pocos años después de que miles de bolivianos se desangraran en la guerra del Chaco. Las antiguas minas de Potosí, que los españoles habían explotado a una altura de 4.000 metros, en un páramo insufrible, donde las penalidades no tienen medida, siglos más tarde seguiría la lucha de mujeres y hombres de los Andes bolivianos por su dignidad y derechos. 
Domitila se quedó huérfana cuando era niña, y con su madre enferma cuidó de sus hermanos al tiempo que trabajaba. El relieve pelado, los tonos cobrizos de la tierra, el ferrocarril minero, la atmósfera siempre azul y brillante, son parte del ambiente en que creció, trabajó, sufrió, luchó Domitila Chungara. Los dictadorzuelos Barrientos y Bánzer saben bien de ella; que su lucha fue pacífica, que fue una dirigente precoz y que sufrió la represión tras la masacre de San Juan. Era el mes de junio del año 1967 cuando un cuerpo de ejército, llegado de incógnito a la región, rodeó a los mineros mientras festejaban la noche. Cuando acababa se abalanzaron sobre las mujeres, los niños, los jóvenes y hombres de las minas Catavi y Siglo XX. Una represión brutal y gratuita, si no fuera porque se cobró considerable número de muertos y heridos. 
Apresada Domitila fue torturada; decidida a una huelga de hambre como protesta, fue seguida por cientos, luego miles de personas, que contribuyeron a la caída del dictador, si bien la administración norteamericana, al frente de la cual acababa de empezar su único mandato Jinmy Carter, también inlfuyó exigiendo democratización en América latina y respeto a los derechos humanos. Poco duró la esperanza, porque en 1971 comenzaría -tras el breve mandato de Torres- otra dictadura ridícula pero atroz, la de Hugo Bánzer, siniestro personaje que supo adaptarse más tarde a la democracia boliviana.
Domitila honra el género humano; honra a la mujer trabajadora. Su libro "Si me permiten hablar..." es -si no lo fuese su vida- un ejemplo de compromiso con los débiles, con los pobres y con las clases populares. 
L. de Guereñu Polán.

Carta de Baaba Maal

Baaba Maal ha escrito una carta al mundo explicando la situación que padecen 18.000.000 de personas en el Sahel debido al hambre, la cual es debida a la sequía, a los conflictos internos y la pésima organización económica del mundo. Como hay muchas personas que viven en la abundancia -no en el Sahel, por supuesto- hay también muchas que defienden el libre mercado, la especulación, la oligarquización de los recursos económicos y mil estupideces más, se dan situaciones dramáticas como la que aquí referimos.

Pero mientras tanto, según la ONU, un millón de niños pueden morir en los próximos días. No sabemos si la joven mujer de la fotografía está descansando de un trabajo estéril en la tierra seca o ha terminado de cavar la tumba para uno de sus hijos. La inestabilidad política, por ejemplo en Mali, donde 340.000 personas han tenido que abandonar sus hogares e ir a otros países; la subida de los precios, pues al escasear los alimentos aquellos se elevan hasta niveles inalcanzables (¡las sacrosantas leyes del mercado...!), las tormentas de arena y los paisajes abandonados se enseñorean del Sahel.

Países enteros sufren la situación descrita: Mauritania, Burkina Faso, Camerún, Chad, Gambia, Níger, Nigeria y Senegal se suman al drama de Mali. Cuando dentro de unos días las autoridades de los países ricos se reúnan el Bruselas tratarán éste asunto, pero por ahora no se llega ni al 45% de los 1.500 millones de dólares que se necesitan para salir de la situación de hambruna que se padece. Es una buena ocasión para demostrar si los organismos internacionales sirven para algo más que para pagar grandes sueldos a sus funcionarios. No ignoro que en ocasiones se han resuelto problemas urgentes, pero no se dan pasos para que la economía mundial impida pasen estas cosas.

Las oligarquías locales, las grandes potencias, los usureros que dominan la economía del mundo, son los principales culpables; por sostener un sistema económico que reparte muy mal la riqueza disponible y de la que es dueña -se empeñe quien se empeñe en decir lo contrario- la humanidad en su conjunto. Reconozcamos, mientras tanto, el papel que está realizando la organización Programa Mundial de de Alimentos, que clama para que el mundo acuda en ayuda de una región extensísima y paupérrima del planeta.

L. de Guereñu Polán.

El rescate

Ya tiene una connotación delictiva la palabra, porque se rescata a alguien cuando ha sido secuestrado. España -y otros países- ha sido secuestrada y ahora necesita ser rescatada. Los que cobran el rescate son los que la han secuestrado, como en tantas otras ocasiones antes de soltar la presa. Eso si, tendrán que devolver el dinero una vez se encuentren en condiciones de avenirse al buen camino, abandonando las malas prácticas que, no obstante, algunos directivos seguirán teniendo. Esperemos que con un riguroso control por parte de los poderes públicos, lo que no han hecho hasta ahora. 

Creo que tiene mucha razón el Comisario Almunia cuando dice que debieran desaparecer las entidades financieras que no ofrezcan garantías, de la misma forma que no pueden cotizar el bolsa las empresas que no cumplan con ciertas condiciones, no puedan ejercer la abogacía los que no sean licenciados en derecho y así sucesivamente. Novagalicia Banco, Catalunya Caixa y Banco de Valencia están intervenidas por el Estado (no sé si decir nacionalizadas será excesivo). Antes ya habían sido subastadas otras entidades financieras: Caja de Ahorros del Mediterráneo, Cajasur y Caja Castilla-La Mancha, que yo sepa. Si ya se ha hecho esto, ¿donde está el problema en que se siga haciendo?

Me resulta curioso y sorprendente, además de poco realista, el empeño de algunos en decir que se quiere una banca gallega, catalana, andaluza... Pero si la banca es internacional, no tiene fronteras, como no las tiene la economía global en la que estamos y como no las tuvo casi nunca el capitalismo. Cuando comprendieron esto los trabajadores en el siglo XIX, crearon la Primera Asociación Internacional obrera, porque la lucha contra los abusos y la desigualdad se habría de hacer a nivel planetario. Pues a principios del siglo XXI hay todavía quien no se ha enterado o quiere jugar a un nacionalismo absurdo que no conduce a nada y puede engañar a mucha gente. 

El Parlamento de Galicia está para legislar, y hacerlo bien, en la dirección de los intereses de la población, sobre todo de la más necesitada; no está para defender a una entidad bancaria que ha demostrado -en sus directivos- no solo una incompetencia superior sino rasgos de rapiña y expolio muy poco edificantes... y que debieran de estar perseguidos por la justicia. No sé donde estarán los Pego y compañía, pero me temo que a buen recaudo; es decir, ilocalizables por si acaso. Pero mucho me temo que más pronto que tarde saldrán de su madriguera dorada y se pavonearán por nuestra geografía como si tal cosa. ¡Lástima!

L. de Guereñu Polán.

El campo de concentración de Gando

Lazareto de Gando
La práctica de concentrar presos por el hecho de oponerse a las ideas políticas de quien gobierna ha estado relativamente extendida. Generalmente se conocen bien los campos de concentración nazis, que ocuparon buena parte del centro de Europa (e incluso de la periferia) pero también el general Franco ordenó se establecieran para escarmiento de republicanos, demócratas, disidentes de su régimen, opositores al mismo, socialistas, comunistas, anarquistas y demás especie que él así consideraba. 
En Las Palmas de Gran Canaria, si se viaja hacia el sur por la costa este, pasando Telde, se está ya muy cerca de una pequeña península al oeste de la cual se encuentra una bahía: península y bahía de Gando. A principios de 1937, cuando Canarias estaba firmemente en manos de los militares sublevados un año antes, las autoridades franquistas trasladaron a un lazareto existente en Gando a más de 1.000 presos. Cuando se cerró el campo en 1940 el número había oscilado entre los 700 y los 1.300 presos. Muchos fueron trasladados a otros campos.
El paisaje es tipicamente canario, antes de llegar a las sequedades del sur en la isla, la vegetación no es muy abundante pero como es lógico tropical. La costa es caprichosa, como las decisiones de los mandamases franquistas, con rocas que se levantan y retuercen, salpicadas continuamente por el oleaje. Al sur de la península, dejando al oeste la bahía, se encontraba el lazareto donde pasaron penalidades más de mil españoles por el solo hecho de oponerse a una sublevación militar y defender sus ideas políticas. Incluso hubo presos que no se habían significado -como en otras muchas ocasiones- ni por una cosa ni por la otra, simplemente por despertar la mínima sospecha preventiva. 
Aquellos hombres sufrieron, en gran número, una epidemia de tifus, sin que los cuidados fuesen esmerados para que la superasen. Lo que importaba entonces era seguir matando en la península del norte, desde la bahía de Cádiz hasta el Cantábrico. En Gando se pusieron en práctica las instrucciones dadas por el general Mola a sus colegas golpistas: "Se tendrá en cuenta que la acción debe ser en extremo violenta para reducir lo más rapidamente posible al enemigo... Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no adeptos al movimiento; aplicándoseles castigos ejemplares a éstos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía..." (1). 
Se cumplió bien la instrucción: las islas fueron sometidas a un férreo control y en la península otro tanto; la muerte se enseñoreó de España, pero el general Mola no vería el traslado de los presos a Gando, porque moriría antes. Si hubiese vivido ¿habría sentido alguna satisfacción al comprobar que sus órdenes se cumplían al milímetro?
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(1) Instrucción reservada número 1 (base 5ª) de 25 de abril de 1936. Enviada por el general Mola a los conspiradores que él dirigía. Véase http://www.revistacanarii.com/canarii/4/el-campo-de-concentracion-de-gando. 
 
L. de Guereñu Polán.

viernes, 15 de junio de 2012

Recordando

Los carteles de José Ramón era extraordinarios
Echando un vistado a las candidaturas de las primeras elecciones democráticas a Cortes (1977) se comprueban interesantes cosas: la incoherencia y deslealtad a las ideas propias (si es que se tienen) es una de ellas. En la candidatura "Equipo Demócrata Cristiano - Socialdemocracia Gallega" (casi nada) el número dos era el señor Zulueta de Haz, cuyas ínfulas socialdemócratas, etc. se le olvidaron una vez el Partido Popular le ofreció la presidencia del Consello da Cultura Galega. Políticos como éste son los que no interesan, sin convicciones más allá del interés personal. Los de UCD se pasaron luego en bloque al PP, prueba de que eran la misma cosa con distinto nombre y de que los protagonistas no tenían mayor problema en una opción u otra; el caso era estar. 

Por mi parte engrosé la candidatura del Partido Socialista en un puesto honorífico, pues ocupé el número siete de ocho. El mayor orgullo es la compañía que tuve, encabezada por Francisco Bustelo, el único que obtendría escaño. Se estaba preparando el camino para una victoria extraordinaria en el año 1982 (202 escaños del Congreso), y luego revalidar tres triunfos consecutivos más (solo el último por mayoría relativa). Luego vino la década de los noventa, la de los escándalos y mi espantada. Pero no me he ido de la política; esa la llevo en la sangre, y no creo abandone ya nunca los ideales que se forjaron en mí aunque, como es lógico, limados por la experiencia y la decepción. 

L. de Guereñu Polán. 


Honor a los mineros

Un blog como éste no debe pasar por alto el sacrificio que están pasando los mineros asturianos, leoneses y turolenses, algunos de los cuales, en representación de los demás, están encerrados en un pozo del que no saldrán -según dicen- hasta que se encuentre una solución a sus demandas. Son muy elementales: garantizar sus puestos de trabajo y el futuro de la explotación carbonífera en España. 

No daré rienda suelta a la demagogia porque sé que existen argumentos tanto para abonarse al sostenimiento del sector como para abandonarlo en favor de otras fuentes de energía, pero una cosa es el debate teórico y de política energética y otra el debate sindical y la defensa de los puestos de trabajo. Que siete trabajadores lleven 25 días encerrados en una mina de El Bierzo y que cinco viajen a pie a Madrid, debiera estremecer al cuerpo social, pero ya sé que andamos muy preocupados con nuestras zapatillas, nuestros egoísmos y demás. Por no hablar de los de siempre: adular al que manda y despreocuparse del resto.

Que regiones enteras vivan de la explotación del carbón, que haya sectores estatégicos de la economía -la minería del carbón uno- que deban recibir apoyo público y el drama social que representa la situación de muchas familias mineras, son razones suficientes para prestar atención prioritaria a éste asunto. No tiene sentido que un país abandone la explotación de sus minas a no ser que se demostrara fehacientemente que no son rentables. No tiene sentido que los poderes públicos den prioridad a otros asuntos (por ejemplo, la enormidad de dinero que se facilita a la Iglesia) o se mantengan inermes ante el fraude fiscal, mientras personas acostumbradas a un trabajo durísimo, que han demostrado una combatividad excepcional, un patriotismo a toda prueba, en unas condiciones penosas, sean ahora abandonadas. 

También debe contar, a la hora de las decisiones políticas, el que el sector sea o no especialmente duro, que los trabajadores hayan estado sometidos a una sobreexplotación inmisericorde. El Gobierno debe prestar atención a éste asunto y no a nimiedades como de las que hablan el señor Soria, la señora Santamaría o don Mariano. Menos política-teatro y más política real, de la comprometida, de la de verdad.

Todo lo anterior, obviamente, nada tiene que ver con quemar neumáticos en las carreteras españolas por unos cuantos desalmados para hacerse notar. No es por ahí, creo yo, por donde debe ir el movimiento sindical; sino por el ejemplo que dan los encerrados, sus familias, los que les precedieron y los que serán el futuro de la minería del carbón en España. ¡Honor a los mineros españoles!

L. de Guereñu Polán.

jueves, 14 de junio de 2012

¿Es todo un gran engaño?

Creo que no puede ser más desacertado el nombre que se le dió, en 2009, al Fondo de reestructuración ordenada bancaria (FROB), pues si bien es cierto que se trata de un fondo de recursos económicos, ni parece que haya reestructurado nada -la banca española ha ido de mal en peor desde aquel año- ni menos ha sido "ordenada", sino totalmente desordenada. Y ha sido desordenada porque la improvisación ha primado sobre cualquier otra circunstancia. Creo que dicha improvisación es consecuencia de una ignorancia supina en España sobre lo que se cuece en las finanzas del mundo y más concretamente en Europa. No digo que no haya economistas solventes -no tengo autoridad para asegurarlo- pero no están en los centros de decisión. En estos están los amigos de los que gobiernan, mediocres, sin sentido del Estado, jugando a aprendices y atentos a los intereses de unos pocos.

Después de mucho escuchar y mucho leer, después de mucho reflexionar, soy de los que creo que las "políticas fiscales y macroeconomicas" de España se van a ver afectadas por la inyección de dinero a la banca en una cantidad tan monstruosa como 100.000 millones de euros (ya sé que puede no alcanzarse la misma). Y lo cierto es que la decisión sobre esta inyección a la banca no ha sido tomada por los representantes legítimos de la soberanía popular, sino por grupos fácticos al margen de toda legitimidad democrática. 

Hasta hace poco todos teníamos la convicción de que los depósitos de los ahorradores en los bancos estaban respaldados por la tutela del Estado: ya vemos que tal cosa ha cambiado; muchas personas acuden a sus bancos y se les niegan sus ahorros tras engaños sufridos sin que ningún poder público haya advertido sobre los riesgos de ciertas operaciones; la misma banca, emponzoñada en productos "tóxicos" de la banca internacional ha quebrado y ahora necesita recapitalizarse. Todos sabemos que un banco puede conceder créditos, hacer operaciones comerciales, etc. si dispone de un capital que lo respalde; de lo contrario dichas operaciones no son fiables y no tienen viavilidad. 

Sucesivos gobiernos de España se han ocupado de hacer desaparecer una banca pública que es a todas luces necesaria, que esté respaldada por el Estado y cuyo capital sea, por lo tanto, de todos los españoles. Por supuesto que al frente de ella ha de haber especialistas a los que se niegue la posibilidad de operaciones de ingeniería financiera que pongan en riesgo el patrimonio público. Mientras esto ocurría, Europa se ha ido poblando de gobiernos conservadores a los que ha venido muy bien la privatización de la banca pública, porque cuadra con sus objetivos políticos e intereses de grupo. Los partidos socialistas hegemónicos en la izquierda europea no han sabido, o lo que sería peor, han sido cómplices, de estas políticas. 

Pero bien (en realidad, pero mal) ahora llega a España una monstruosa cantidad de dinero prestada a la banca española de manos del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, pero con unas condiciones en fiscalidad "segura" (todos podemos imaginar que significa lo de "segura") y el objetivo de que España contenga su déficit público en no más del 3% para finales de 2013. Por supuesto la monstruosa cantidad de 100.000 millones de euros hay que devolverla, y para ello se pondrán condiciones a los bancos españoles. Mientras todo esto se lleva a cabo, el Estado es el aval de la devolución del dinero (es decir, todos los españoles). 

Me cuesta creer que se pueda hacer todo esto sin subir el IVA (un impuesto que por indirecto tiene una componente antiigualitaria) y sin aumentar la productividad en todos los sectores económicos (pues no se fabrican 100.000 millnes de euros de cualquier manera). Aumentar la productividad implicará trabajar más y contener los salarios, reducir el gasto público (es decir, desatender servicios básicos) y presionar fiscalmente si ello es necesario a medida que se vea corre riesgo el cumplimiento de aquel déficit público del 3%. Como la banca española -la actual y la futura- no es de todos los depositantes (ahorradores) sino de unos pocos, los más poderosos financieros que controlan sus consejos de administración, el préstamo de 100.000 millones se ha dado a unos pocos, pero lo avalamos todos (el Estado). Espero haber sido claro en mi comprensión del problema que, con ser más complejo, se puede reducir a lo aquí dicho para el común de los mortales.

L. de Guereñu Polán.

miércoles, 13 de junio de 2012

JUSTICIA DEMÓCRATICA, O NO.


Los acontecimientos que están impactando sobre la justicia española, y muy específicamente sobre algunos jueces, entre ellos el primero entre pares, me han llevado a revisar las reflexiones que los hombres admitidos como sabios por la mayoría hicieron, sobre los conceptos básicos que son los referentes obligados para el estudio de “lo justo”.

Aristóteles, aceptado universalmente como sabio de referencia, para distinguir entre una justicia democrática y la justicia oligárquica, establecía en su libro La Política: “la mayor parte de los hombres son malos jueces cuando se trata de las cosas propias” y que: “la justicia es igualdad, pero no para todos, sino para los iguales”. Ligaba también el grado de justicia que era posible obtener en  relación a la participación en la riqueza de la sociedad.

A la vista de los acontecimientos recientes, se puede afirmar, con pocas dudas, que en España de lo que disfrutamos es de una justicia muy oligárquica y muy poco democrática. Un par de razones, o ejemplos, pueden ilustrar la afirmación. Uno, el trato dado por la mayoría del Consejo del Poder Judicial y del Tribunal Supremo a su presidente, misma persona mismo trato de favor, tanto en el órgano político como, y eso es mucho más grave, en el que tienen que ejercer más en lo concreto el Poder judicial. Dos, al tiempo que a la inmensa mayoría de los ciudadanos se les recorta el acceso a la riqueza común en educación, sanidad, pensiones, etc. y se les dificulta el acceso a los tribunales de justicia, aprobando tasas que solo unos pocos podrán pagar, a los que sirvieron a los más ricos, y a ellos mismos, se les premia con suculentas pensiones o primas por su retirada de los consejos de administración que hicieron posible el paso de la riqueza pública a muy pocas manos, las de la oligarquía y las propias, y, lo que es peor, tribunales, fiscales y gobierno hacen lo posible, y más, para evitar incluso que se expliquen ante los más directos representantes democráticos, los parlamentarios.

No es muy de extrañar, porqué como previó Montequieu, otro sabio aceptado como tal de forma general, para garantizar la existencia de un estado democrático concretamente el poder judicial no debe ser ejercido por nadie de forma permanente ya que “así el poder de juzgar, tan terrible en manos del hombre, no estará sujeto a una clase determinada, ni quedará exclusivamente en manos de una profesión”, abundando cuando afirma. No hay libertad si un poder del Estado se le encomienda a una única fuerza social o a un único órgano estatal.

 Es muy evidente que en España, la justicia no cumple con las premisas que Montesquieu y, antes que él Aristóteles, establecieron para considerarla democrática. Por cierto, el sentido común de un ciudadano mínimamente ilustrado también llegaría a conclusiones muy similares.

Junio de 2012

Fdo.: Isidoro Gracia Plaza